Cristina Rivera Garza

Dejemos de hablar en nombre de los lectores, hablemos de nosotros

Supongamos que al veterano escritor Felipe Garrido le encantan los feminicidios, está muy acostumbrado a ver la psicología y la “fascinación” de los criminales y en ese sentido le aburrió enormemente el libro de Rivera Garza.

Ciudad de México, 7 de julio (MaremotoM).- Vamos a hablar sólo de literatura. Supongamos que en el libro El invencible verano de Liliana (Literatura Random House) no existiera el tema del feminicidio y de las violencias, que no porque ahora las escritoras las denuncian, no significa que no hayan pasado anteriormente.

Supongamos que al veterano escritor Felipe Garrido le encantan los feminicidios, está muy acostumbrado a ver la psicología y la “fascinación” de los criminales y en ese sentido le aburrió enormemente el libro de Rivera Garza.

Supongamos que este libro, adosado como está a la enorme prosa de Cristina y a saber que plantea siempre un debate ardorosamente escrito, salió muchas veces premiado, aunque haya mucha gente que considera tan buenos o mejores otros libros de Cristina.

Cristina Rivera Garza
El premio. Foto: Cortesía

Supongamos todo, pero ahora, hablemos de literatura.

Una crítica literaria, que es lo que ahora defienden los que defienden a Garrido, se hace precisamente donde debe hacerse. ¿En la presentación del premio a El invencible verano de Liliana?

La ceremonia se llevó a cabo en una sala de Bellas Artes, con MUCHOS mexicanos, vale decir, de haber escuchado a Garrido algún otro país, seguramente hubieran encendido fuego el recinto. Pero es maravillosa la civilización de este pueblo y no lo digo irónicamente.

“Una lectura lleva a otras, a veces similares y en estos casos contrastantes. En la novela   de Cristina Rivera Garza hay un personaje que creo que está intencionalmente escondido a pesar de su importancia en la trama, es Ángel, el asesino de Liliana: su historia, sus motivos, la forma en que puede pretender justificar su crimen, ocupa un lugar muy secundario en la novela. Entiendo la repugnancia de Cristina por el asesino de su hermana, pero como lector me intriga este personaje y me lleva a recoger otros de otras lecturas similares a él”

“Quiero recordar tres enfoques cautivadores, es claro que nos fascinan los crímenes, dentro de ciertos asesinos de mujeres. Tres obras narrativas notables: Ernesto Sábato, con El Túnel, El Intruso por Jorge Luis Borges y Las dualidades fatales, de Edmundo Valadés y su terrible historia: la compañía. Me parece que la lectura de estos textos contrastará, iluminará, profundizará la de El verano invencible de Liliana de Rivera Garza”, dijo entre otras cosas Felipe Garrido en Bellas Artes.

Por empezar y hablando sólo de literatura, creo que Garrido atrasa. Hay libros como Degenerado, de Ariana Harwicz, un trabajo donde el lector sale desesperado a buscar a su madre para encontrar consuelo. Y, por supuesto, hay otros que tienen que ver con el entretenimiento, con las series, como los que escriben John Borowski o Ian Brady. Ahora bien, esto no era sólo literatura, era algo documental, sacado de la realidad. No era ficción, Garrido.

Más allá del mansplaining consabido, teniendo en cuenta a la literatura en sí, ¿por qué hacer esta “crítica literaria” en el homenaje a la escritora premiada? ¿Quiso Felipe Garrido quedar bien con el jurado ampliamente discutido a pesar de lo cual, Armando González Torres -quien junto con María de los Ángeles Comesaña y María Julia Hidalgo López formó parte del jurado-, comentó que Cristina Rivera Garza es una escritora admirable que asume nuevos riesgos, que lejos de quedarse en la comodidad de lo probablemente exitoso busca renovarse continuamente?

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¿Quiso quedar bien con el Gobierno, con un Andrés Manuel López Obrador que mantiene una gran tarea pendiente con las mujeres de México?

¿O esbozó su desacuerdo con el premio y tuvo que hacer el discurso igual, él mismo premiado con el Villaurrutia, por el libro Conjuros, en 2015?

Una de las cosas de las que se valió Garrido, para su “crítica literaria” es de “los lectores” y se refirió al asesino de “intencionalmente opacado”. Ajá. O sea que en nombre de unos lectores que no alcanzamos a determinar, el escritor acusa que el personaje “muy secundario en la novela” debería estar por encima de todos. Como estaba Adolf Eichmann, sentado en el juicio, donde demostraba la banalidad del mal y la terrorífica normalidad de los nazis, según Hannah Arendt.

“Me parece que la lectura de estos tres textos contrastará, iluminará, hará más profunda, la lectura de El invencible verano de Liliana, de Cristina Rivera Garza”, recomienda Garrido, en una demostración que el patriarcado es como los nazis: usa el mal largamente, como lenguaje cotidiano.

“Tenemos que verlas siempre a ellas, no a sus asesinos. A sus asesinos ya los vemos en todos lados, los asesinos tienen demasiada prensa. Tenemos que verlas a ellas, tenemos que conocer sus nombres, tenemos que toparnos con los lugares donde vivieron, tenemos que poner sus nombres ahí. Tenemos que salir de la indiferencia e incluso de la indolencia que el patriarcado y su Estado han impuesto sobre la violencia desatada, por lo que Rita Segato nombró y nombró bien como una guerra contra las mujeres”, dijo Cristina Rivera Garza.

Cristina Rivera Garza
Cristina Rivera Garza, con Lucina Jiménez, del INBA. Foto: Cortesía

“Esa violencia soterrada y continua, esa violencia que calló hogares y derrumbó sueños, que fue encubierta y confundida, camuflada bajo la capa perversa y poderosa del lenguaje del amor romántico. A mi hermana no la mató un hombre enamorado, sino un macho criminal. Mi hermana no murió, fue asesinada aún más. Fue asesinada por un hombre que ejerció contra ella una violencia inenarrable por ser mujer. Mi hermana fue víctima de un feminicidio y a mi familia y a mí nos importa mucho que así quede registrado en los archivos institucionales”, expresó.

“Es necesario que yo crea en mi familia que se reconozca legalmente como feminicidios a todas aquellas mujeres que hayan caído a causa de la mortífera violencia patriarcal”, afirmó.

Yo, como lectora, vuelvo a leer a Cristina Rivera Garza todos los días. Y rezo porque termine el patriarcado.

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