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Cierto es que nuestros amores y nuestras pieles, y también nuestros cariños y nuestras venas, y además nuestras historias y nuestros mañanas dicen en esta hora algo diferente a lo de los maestros y las maestras.

Ciudad de México, 29 de diciembre (MaremotoM).- 1) Dice el maestro Albert Camus: “La plaga no está hecha a la medida del hombre. Por lo tanto, el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar”.

2) Dice la maestra Margaret Atwood: “Me muero por tocar algo, algo que no sea tela ni madera. Me muero por cometer el acto de tocar”.

3) Dice el maestro John Berger: “La esperanza tiene un corazón generoso, es una respuesta en la oscuridad y puede nacer justo cuando todo parece perdido”.

4) Dice el maestro Mario Benedetti: “Defender la alegría como una trinchera/ Defenderla del caos y de las pesadillas/ De la ajada miseria y de los miserables/ De las ausencias breves y las definitivas”.

5) Dice la maestra Rosa Luxemburgo: “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y completamente libres”.

6) Dice el maestro Roberto Juarroz: “Pero yo sé que si no mirara este árbol/ tú lo mirarías por mí/ y tú sabes que si no miraras lo que miras/ yo lo miraría por ti”.

7) Dice la maestra Rosa Montero: “El terror gana batallas pero pierde guerras, porque en el corazón de los humanos hay un irreprimible anhelo de libertad”.

8) Dice el maestro Nazim Hikmet: “No es chacota la vida./ La tomarás en serio,/ como lo hace la ardilla, por ejemplo,/ sin esperar ayuda ni de aquí ni de allá./ Tu más serio quehacer será vivir”.

9) Dice el maestro Bob Marley: “¿Me ayudarás a cantar/ estas canciones de libertad?/ Porque son lo único que alguna vez he tenido,/ canciones de redención”.

10) Dice la maestra Alejandra Pizarnik: “Pero con los ojos cerrados y un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que las palabras olvidadas suenan mágicamente”.

11) Dice el maestro Paulo Freire: “Como presencia en la historia y en el mundo, lucho esperanzadamente por los sueños, por la utopía, por la esperanza”.

12) Dice la maestra Almudena Grandes: “El verbo creer es un verbo especial, el más ancho y el más estrecho de todos los verbos”.

13) Dice el maestro Quino: “Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno”.

Cierto es que nuestros amores y nuestras pieles, y también nuestros cariños y nuestras venas, y además nuestras historias y nuestros mañanas dicen en esta hora algo diferente a lo de los maestros y las maestras.

Dicen lo que todas y todos percibimos: que ahora la incertidumbre es una lagaña que se empecina en estorbarnos la mirada para adelante y que ahora la ansiedad es un taladro que nos hace polvo demasiadas paredes del presente y que ahora la angustia es igual a una noche fea porque es angustia pero sobre todo porque es larga, y que ahora el desconcierto amaga breves distracciones pero regresa tentado por dormir en nuestras sábanas, y que ahora en excesivas circunstancias se esfuma lo que entendíamos y se expande lo que no entendemos, y que ahora nos inventamos rutas machucadas para que la imaginación saque boleto hacia porvenires en los que quizás sonríen las cosas que añoramos, y que ahora estamos convencidos de que la muerte no tiene derecho a tanto y que ahora desconocemos dónde reclamar que nos devuelvan los abrazos.

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Pero por algo dicen lo que dicen las maestras y los maestros.

Y eso seguro que lo reconocen nuestros amores y nuestras pieles, nuestros cariños y nuestras venas, nuestras historias y nuestros mañanas que, aunque no nos callen lo que jode y lo que duele, no se quedan sólo con eso y dicen, claro que dicen, que aquello que dicen las maestras y los maestros nos pertenece, nos pertenece ahora, pero no nos pertenece porque sí, como una confianza boba o como una resistencia hueca: lo que dicen las maestras y los maestros nos pertenece como un compromiso, como un sentimiento, como un fuerza, como un rumbo.

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Así que, sin negar ni una sola porquería de esta o de cualquier época, nos vamos a desear felicidades rabiosas y radiantes. Foto: Cortesía

Así que, sin negar ni una sola porquería de esta o de cualquier época, nos vamos a desear felicidades rabiosas y radiantes porque nos empecinaremos en que haya felicidades como esas, y nos vamos a prometer encuentros porque amamos el sueño de que haya encuentros, y nos vamos a jurar las paciencias que nos salgan porque esas paciencias son el túnel hacia lo que nos falta, y nos vamos a repetir mucho y entre muchos que nos queremos porque, de verdad, como personas, como sociedades, como sueños y como todo lo que vale bastante más que la pena, a contramano de tanto hijodeputismo organizado y de tanta injusticia persistente, nos queremos, nos queremos mucho y nos vamos a seguir queriendo.

14) Dice el maestro Raúl González Tuñón:

“Salud a la cofradía,

trotacalle y trotamundos,

todo nos falta en el mundo,

todo menos la alegría”.

Que, escondida o a los gritos, mitad hecha bolsa y mitad expectante, todavía desabrigada pero con la ropa lista para andar de fiestas cuando eso sea posible, no nos falte la alegría.

Desde esa humanísima alegría, inclusive en este tiempo extraño, reivindicamos las ganas y ejercemos la ternura para brindar, un poco igual que siempre y otro poco más que nunca, porque hay un año que se acaba y porque otro año empieza.

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