Jesús Ramírez Bermúdez

Depresión. La noche más óscura o el diálogo entre disciplinas científicas.

Me acerqué a conversar con Jesús Ramírez-Bermúdez. Le agradezco doblemente especialmente porque abrió un espacio en su agenda en medio de la atención con pacientes de Covid-19 en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México.

Ciudad de México, 5 de febrero (MaremotoM).- ¿Es la depresión una constante del ser humano a lo largo de la historia? ¿Se pueden equiparar las aflicciones del astuto Odiseo del clásico griego La Odisea a la condición anímica de los existencialistas franceses y su pérdida de fe en la humanidad de la posguerra? ¿Es la depresión mayor, en tanto condición personal, un continuum de otras expresiones del sentir humano como la melancolía medieval? Si sabemos con certeza que en los albores del siglo XXI lo que se conoce médicamente como trastorno depresivo mayor es un trastorno mental que ha sido posible identificar de manera clínica gracias a distintos estudios científicos, así nos los hace saber Jesús Ramírez-Bermúdez en un cuidadoso estudio científico llamado Depresión. La noche más oscura. Una mirada científica (México, 2020), sin duda un libro de divulgación científica escrito por el también académico, y explorador de otras narrativas literarias vinculadas con la salud.

¿Qué es la depresión mayor? ¿Cómo se manifiesta? ¿Qué consecuencias tiene en la salud biológica, mental, social? ¿Qué se conoce científicamente del tema? ¿Cuáles son sus causas? ¿Cómo se ha estudiado a lo largo de la historia? ¿Los orígenes de la depresión son biológicos o también sociales (ambientales les llama el autor)? ¿Con qué evidencias científicas se cuentan para su tratamiento? ¿Se medica o también funciona las distintas terapias? A estas y otras tantas interrogantes responde el neuropsiquiatra Jesús Ramírez-Bermúdez en este libro publicado Penguin Random House (2020).

Jesús Ramírez Bermúdez
Un libro actual y necesario. Foto: Cortesía

En pleno encierro por la pandemia descubrí con un asombro literario a Jesús Ramírez Bermúdez con su libro un Diccionario sin palabras y tres historias clínicas (Almadía, 2016), un libro fascinante en el que aborda la historia clínica de dos mujeres que tras sendos accidentes sufren daños cerebrales y severos trastornos del lenguaje: balbuceaban o emitían sonidos, pero no lograban articular el lenguaje con expresiones claras como lo conocemos. En este libro queda muy clara la interconexión de las estructuras cerebrales con la desigualdad social. Con el precedente de este libro es que leí Depresión. La noche más oscura, pues es poco común desde el terreno de la medicina el planteamiento de temas que trascienden únicamente la comprensión bio médica.

Es así como me acerqué a conversar con Jesús Ramírez-Bermúdez con motivo de los libros que he leído de él; lo cual le agradezco doblemente especialmente porque abrió un espacio en su agenda en medio de la atención con pacientes de Covid-19 en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, de donde es director de la Unidad de Neuropsiquiatría. Comparando ambos libros, aquí referidos, Jesús comenta:

El público para interesarse en este libro [Depresión. La noche más óscura] pues tendría que tener a lo mejor un poco ese interés por conocer la versión científica del problema. No es un libro como los previos que esté en más frontera con las humanidades o con la literatura, aquí se busca más bien un formato más científico, ¿qué es lo que sabemos?, ¿cómo lo sabemos?, ¿cuáles son los datos?, ¿quién hizo las investigaciones?, ¿con qué método?, ¿qué resultados se obtuvieron? y a partir de eso qué ¿podemos concluir?. Esa es un poco la mecánica de cómo funciona este libro a diferencia de los anteriores.

Y ciertamente Depresión. La noche más óscura es un libro de divulgación científica con un argot más cargado a los términos propios de la bio medicina, pues de suyo es un libro con evidencia científica del transtorno de depresión mayor, así lo expresa el también Doctor en Ciencias Médicas:

Este libro si tiene la intención de ser meramente un texto divulgación científica […] Tengo muchos textos técnicos, investigaciones científicas, reportes científicos, un par de libros académicos para mis colegas; son más técnicos y este lo pensé más en un formato de divulgación, buscando más conectar el saber especializado en medicina y con ramas de las neurociencias y de la psicología en torno a la depresión con las inquietudes de un público más amplio.

Jesús Ramírez Bermúdez
Depresión. La noche más óscura es un libro que ciertamente requiere de ciertas nociones médicas. Foto: Cortesía

Depresión. La noche más óscura es un libro que ciertamente requiere de ciertas nociones médicas, pero a su vez en un libro en el que reconoce, como en un Diccionario sin palabras, la complejidad de la interconexión de múltiples aspectos como los propiamente biológicos del cuerpo humano con los aspectos sociales y culturales, sin dejar de lado los mentales. De esta manera Ramírez-Bermúdez llama la atención a evitar tanto los determinismos biológicos como los sociales con base en evidencia científica derivada de una documentación amplia de distintas publicaciones que él coloca en un lenguaje más asequible, y en el que desentraña cómo interactúan los factores genéticos, biológicos y sociales.

En tiempos de encierro y de violencia doméstica excaerbadas por la pandemia, este libro se hace necerario para evitar la trivialización, el desdén o la minimización de un transtorno como la depresión. “Está achicopalado, ya se le pasará”, “no se deprima hombre, échele ganas” son frases comunes que refieren a la depresión como un tema sin importancia, hay quienes llegan al grado de formular máximas sin el menor bochorno del tipo “la depresión es un invento para vender pastillas”, pero qué sucede cuando no basta con el “echeleganismo”, o no es suficiente con auto medicarse con antidepresivos como le sucede al personaje cuarentón francés de la novela Serotonina de Michel Houellebecq, o en su defecto cuando los problemas sociales como la pobreza y la violencia afectan la salud y especialmente la reducción en el grosor de la corteza cerebral y la función de la corteza prefrontal.

La corteza cerebral, nos indica el autor de Depresión. La noche más oscura es: indispensable para todas las operaciones intelectuales de nuestra vida. La corteza prefrontal, de manera más específica, es la parte necesaria para llevar a cabo las funciones ejecutivas, es decir, el desarrollo de planes y estrategias para resolver problemas, mediante habilidades como la memoria de trabajo, la memoria prospectiva, la capacidad para ordenar secuencialmente la información, el filtrado de estímulos irrelevantes, y el monitoreo de nuestro propio desempeño, que permite realizar ajustes para perfeccionar la conducta” (2020: 52).

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Ramírez-Bermúdez documenta con rigurosidad científica, el vínculo entre la propensión a desarrollar numerosos trastornos cognoscitivos y emocionales como la depresión y los factores derivados de la desigualdad, la pobreza como violencia estructural -diríamos los antropólogos. Las desventajas socioeconómicas, el abuso físico y sexual, la violencia doméstica y la violencia en la comunidad, pero también factores genéticos son factores que se interrelacionan de manera compleja, de tal manera que -como insiste Jesús- comprender la depresión requiere de enfoques científicos y multidisciplinarios. En Depresión. La noche más oscura señala:

Por desgracia, los investigadores que se dedican a las ciencias naturales y los académicos de las ciencias sociales establecen pocas colaboraciones. Es como si se tratara de dos mundos paralelos que nunca pueden tocarse, y también hay que aceptar que hay prejuicios de un lado y del otro. Quienes hacen ciencias naturales suelen pensar que los científicos sociales son imprecisos y demasiados lapsos en sus métodos de, mientras tanto, en la trinchera de las ciencias sociales se empieza con frecuencia que los investigadores en el rango de las ciencias naturales son reduccionistas y rígidos (2020: 65).

Tanto en el libro como en la conversación que tuvimos vía Facebook, reconoce la necesidad de tender puentes de diálogo en el área de la salud, al respecto señala:

Creo que los factores sociales se desarrollan y enfatizan en el texto, se citan los estudios que demuestran su importancia como factores que inciden en la génesis de la depresión, pero me interesa explicar su interacción con el nivel del cuerpo humano, y por lo tanto su impacto en el sistema nervioso, el sistema hormonal, el sistema inmunológico. En realidad la parte biológica es la que está desdibujada [en el libro]; normalmente dedico mucho más tiempo a tratar eso; pero puedo entender cuánta resistencia hay (fuera del mundo de la medicina o la neurociencia) a reconocer que de hecho sí tenemos un cuerpo que sufre cuando las adversidades sociales transforman nuestras vidas en una tragedia. Creo que estas resistencias académicas se dan como consecuencia de la falta de puentes interdisciplinarios, y por eso el libro explica desde el principio que la pregunta sobre la depresión como un problema biológico vs social es un falso dilema […]

Mi interés es superar esas divisiones disciplinarias que en realidad empobrecen la atención de quienes padecen estos problemas,  porque las ideologías se convierte en el marco para la atención clínica.

A lo largo de todo Depresión la noche más oscura Ramírez-Bermúdez es crítico con los reduccionismos tanto del campo de las humanidades y de las ciencias sociales, como los biológicos, genéticos o los propios de la farmacología. Son interesantes los capítulos que trata los descubrimientos científicos ligados al desarrollo farmacológico, especialmente lo que llama la hipótesis de la serotonina, es decir aquella donde la depresión se explica la depresión mayor como resultado de una “deficiencia de serotonina”, Ramírez-Bermúdez aclara la dificultad de medir de forma directa la serotonina dentro del cerebro.

En este sentido resulta interesante el capítulo de los usos y los abusos de los antidepresivos como el prozac que en ciertos países como Estado Unidos se convirtió en un problema, como resulta ahora con la crisis de los opiáceos que presenta como problema de salud pública ese país. Ramírez-Bermúdez llama a ser cautos con enfocar los tratamientos para la depresión únicamente con medicalización, y de esta manera también aborda la importancia de las distintas terapias psicológicas, y de hecho para mi gusto uno de los mejores capítulos del libro es el dedicado al desarrollo de la amplia gama de terapias desde el siglo XIX, así como de la importancia de la narración en el bienestar personal.

Jesús Ramírez Bermúdez
En este sentido resulta interesante el capítulo de los usos y los abusos de los antidepresivos como el prozac. Foto: Cortesía Facebook

Una idea constante que cruza todo el libro es: se necesitan diagnósticos científicos amplios para cada caso, y en su tratamiento ni todo es medicación, ni mucho menos automedicación como le ocurre al personaje de la novela de Houellebecq, ni mucho menos no todo es terapia psicológica, en algunos casos son necesarias tratamientos combinados, incentivar los factores protectores como la actividad física, la espiritualidad, las herramientas artísticas y los ambientes culturales enriquecidos, sin dejar de considerar la resiliencia que algunas personas presentan frente a la adversidad. Y de todo ello Ramírez-Bermúdez ofrece evidencia científica del conocimiento producido en esta área, incluyendo sus propios artículos publicados en revistas médicas internacionales.

Estamos aún por ver los saldos en la salud mental que nos está dejando esta pandemia, de tal manera que acercarnos a entender una parte de sus aciagos efectos es comprender en su complejidad el problema de la depresión desde enfoques científicos. Jesús Ramírez-Bermúdez ofrece en este libro elementos no sólo para entenderla sino también para buscar correctamente ayuda profesional, pues identificar adecuadamente si es una cuestión genética o si hay subtipos de depresión mayor con bases bioquímicas diferentes o de casos similares con distintas causas, que pueden ser enfermedades distintas, o incluso ni siquiera ser una enfermedad, resulta fundamental para su tratamiento.

Las explicaciones neurológicas de la depresión son necesarias, pero no suficientes, y viceversa no basta con la exploración de los determinantes sociales, culturales y económicos de la salud, por tanto, estamos convocados a fortalecer los puentes de diálogo entre las disciplinas que abordan los fenómenos de la salud, este reto inter y transdisciplinario hoy por hoy es urgente desde la Promoción de la Salud.

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