“Después de abrir la caja de Pandora, creo en la literatura de la esperanza”: Mariana Osorio Gumá

Inscrita en la tradición del realismo mágico, Cuando llegues al otro lado es una poderosa narración que recorre y traspasa las fronteras entre la realidad y lo sobrenatural, entre el origen y el destino.

Ciudad de México, 16 de mayo (MaremotoM).- ¿La literatura debe tener esperanza? Debe al final abrir una puerta para que entre ese modo de seguir viviendo, confiando en algo que va a pasar lentamente o casi nunca, por ejemplo, en el tema de los inmigrantes.

“La literatura lo es todo. Los libros me salvaron en mi infancia, en la adolescencia”, dice con convicción Mariana Osorio Gumá, autora de la reciente Cuando llegues al otro lado (Grijalbo), una novela que me ha hecho recordar a Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, sobre todo por esa cosa mágica de incorporar una solución, algo que nos permita volar y permanecer aquí.

Luego de la muerte de su abuela, totalmente desamparados, Emilia y Gregorio Ventura emprenden un viaje hacia la frontera con Estados Unidos en busca de su padre. Contada entre presente y pasado, esta novela expone la lucha de dos jóvenes hermanos contra una realidad violenta y alejada del mundo mágico en el que crecieron cobijados por su abuela paterna.

Con la certeza de un futuro desesperanzador, los hermanos Ventura comienzan su peregrinación enfrentándose a los abusos de polleros, así como de otros migrantes: mujeres y hombres que, como ellos, experimentan una odisea que los obligará a poner a prueba su humanidad y a reinventarse a sí mismos.

Por suerte, Emilia y Gregorio echan mano de las enseñanzas de la abuela, lo que los ayuda a combatir su temor y a sobrevivir gracias a la fuerza misteriosa que los protege.

Cuando llegues del otro lado
Cuando llegues del otro lado, una novela esperanzadora. Foto: Cortesía

–Una historia de migrantes es algo muy afín a ti

–El tema de la migración es un tema que me interesa, que me atraviesa, desde siempre. Me interesa el tema de los niños migrantes. Darle voz a través de una ficción a la infancia. Los mexicanos y los centroamericanos. Es una migración que se escucha como en masa. Emilia y Gregorio Ventura, hermanitos adolescentes, tienen que migrar. ¿Qué situaciones lleva a un niño a aventurarse en una travesía brutal solo?

–También está el otro hecho. Vi una película libanesa en que el niño le hacía juicio a los padres “por haber nacido”.

–Son situaciones atravesadas por la naturalización de la violencia vivida cotidianamente. La pobreza extrema lleva a estas decisiones. Atravesado también por la ignorancia. Las cosas ocurren y pasan por encima como un tsunami. Es parte de la violencia estructural y son parte de experiencias muy dolorosas.

Mariana Osorio Gumá
Las cosas ocurren y pasan por encima como un tsunami. Foto: MaremotoM

–La novela tiene un final feliz, te basas en la abuela…

–Esta abuela, la mamá Lochis, me interesó mucho explorar como a una figura que representa a muchas figuras que he conocido. Una mujer analfabeta y sabia a la vez. Esa capacidad que no siempre pasa por las letras ni por la cultura, sino que pasa por la experiencia de la vida, por un contacto muy especial con medios de los que hemos sido un poco desarraigados. Es un personaje alejado de mí, pero que lo pude encarnar como un deseo de conocerla. El mundo mágico me interesa, sé que hay cosas que están innombradas.

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–Me pareció en esa línea de las novelas de Laura Esquivel. Parece ser una magia que descubren las mujeres

–Sí, la magia tiene que ver con lo femenino. Estos hijos aventados al mundo se pueden perder en el monte, sin nadie que se entere. No he pensado en Laura Esquivel. Isabel Allende la leí cuando era adolescente. No sé en qué pensé, más bien no pensé mucho.

–En esta novela no hay tantas reflexiones, hay un hecho tras otros

–Sí, es cierto. Esta es en realidad mi primera novela. La concebí hace 22 años. Hice otras novelas y esta historia ha sobrevivido, hace cinco años la retomé. Sabía cómo era la historia.

Cuando llegues del otro lado
Cuando llegues del otro lado. Grijalbo

–Hablamos de los migrantes con mucho pesar. Leyendo esta novela hay como un aire…¿la literatura debe dar esperanza?

–Se parece un poco a Tarantino, cuando los personajes de Bastardos sin gloria matan a Adolf Hitler. Es como un deseo. La novela está hecha de deseos. Los niños hacen cosas con recursos un poco mágicos, como un deseo autoral. Uno si explora un poquito las historias de migración, hay luz, una esperanza, una promesa, un sueño. El sueño es el motor. Estoy completamente convencida de que la literatura puede cambiar algo. Yo participo de un proyecto que se llama Bibliotecando, a comunidades rurales, afectadas por la violencia social. La literatura es transformacional. Christopher Bolas habla de la posibilidad de que la literatura permite trabajar en otra dimensión otros asuntos. Permite poner a funcionar el músculo de la imaginación. Yo empecé a leer desde muy chica y los libros me salvaron de la catástrofe. Los libros son como una cabaña, dice Michel Petit, la antropóloga, que permite frente a la inclemencia del tiempo un momento de paz, para rehacerte y reconstruirte. Es promesa, es esperanza, es trabajo psíquico. Es como lo pensaría Françoise Dolto, la psicoanalista francesa, el juego es un trabajo. El juego y la literatura permiten un espacio de elaboración.

–¿Cómo te sientes como escritora y frente a esta novela?

–Me siento muy tranquila. Siento como que han pasado esos momentos de las primeras publicaciones, que era todo muy angustiante. Lo que tengo tan claro es que me encanta escribir, leer y todo lo que tenga que ver con el lenguaje.

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