Predicciones para el 2020

DIARIO LIMINAL | Entre lo absurdo, lo sacro y lo necesario: algunas posibles predicciones para la década que sigue

Mexicali, 31 de diciembre (MaremotoM).- La especulación es una forma de deseo. La localizamos en ese punto medio entre la verdad y la intuición analítica, un trazo histórico donde se mezclan ocultismo, charlatanería y el análisis de los economistas. Su naturaleza predictiva puede ser al mismo tiempo seductora y sospechosa, descartable en la medida de nuestras propias creencias, petulante por la desfachatez de sus afirmaciones. Especular es un juego de la imaginación, lúdica o perversa, sitiada en el cuerpo presente pero animada por una búsqueda por escaparse de dicho cuerpo, de dicha realidad, para advertir otras realidades, otras posibilidades.

Así también, las predicciones, que nacen de la especulación, que nace del deseo, que busca la verdad intuyendo las rutas que tomará la cultura, la naturaleza y la sociedad en general, es algo a lo que rara vez regresamos. Menos en la actualidad, donde ya no regresamos al pasado, si tan sólo este regresa para poder comprar lo que olvidamos. Por lo tanto, las predicciones son algo que se viven y disfrutan en el presente. No están obligadas a nada y por lo tanto son libres, para ser imaginadas por los otros. Como por ejemplo: los posibles lectores de este diario público de pensamientos privados.

De modo que, con este preámbulo medio soberbio, les presento mis predicciones para los años venideros. Esto, en el entendido cultural que estamos a punto de iniciar una nueva década.

  • Pronto desaparecerán los gurúes y en cambio veremos más relaciones empáticas con personas comunes y corrientes en las redes, en la blogósfera y en Youtube. Quizá rayarán en lo absurdo, y ya el lado narcisista se hará a un lado, después de una depresión masiva, de manera que relucirán personajes anodinos que sólo quieren enseñarte qué bonitas son las mañanas en el pueblo tal y cual.
  • Pronto tendremos islas de plástico habitables, así como las subsecuentes fiestas electrónicas para bailar sobre plataformas compuestas de botellas de Ciel. ¿Quién creen ustedes que patrocinarán estos eventos?
  • Veremos quizá en un futuro la (re) invención de la melancolía femenina no heteronormada. Para comprenderlo hay que comprender las formas de la melancolía heteronormada. Para esto, creo, hay que regresar a cierta literatura de principios del siglo XX, la escrita por hombres, la que fingía rudeza y desapego, la que siempre nos muestra en algún fragmento lo devastadora que puede ser la soledad.
  • Tendremos nuevas definiciones de comunidad y autarquía. Sobre todo en comunidades que responden al adagio de Einstein, ese que decía que si bien no sabía cómo iba a ser la Tercera Guerra Mundial, la cuarta sería con piedras y palos.
  • Veremos el retorno inusitado de pestes ancestrales. Varias, esparcidas por diversos medios, borrando porciones considerables de especies, incluyendo la nuestra.
  • Siempre sueño en posibles magnicidios futuros. ¿Por qué? Porque desde que los liderazgos políticos median entre la actividad gerencial y el populismo mediático, nadie considera importante esa vieja práctica de derrocar imperios.
  • Veremos nuevas formas de integración efectiva de personas con otras formas mentales de percibir la realidad. Aquellos que llamamos locos, esquizofrénicos, bipolares, aquellos que muestran diversos espectros de autismo o de Síndrome de Asperger, nos ayudarán a resolver una serie de problemas complejos, que nos ayudarán a reconocer los distintos espectros de estas formas de percepción en nosotros mismos.
  • Afortunadamente: veremos abandonos masivos de redes sociales. Burbujas abandonadas, youtubers en la ruina y al final de sus etapas productivas.
  • Es posible advertir derrocamiento del concepto clásico de ganancia para la redefinición del sistema económico imperante.
  • Así también, surgirá de las academias un concepto novedoso y corruptible: el europeo decolonizado.
  • Veremos muchos, sí, desafortunadamente, muchos, muchos suicidios colectivos, en cuya contraparte hallaremos nuevas colectividades, producto de diásporas cada vez más arbitrarias
  • Comenzarán las promociones un nuevos e inquietantes géneros literarios, tales como “lifestyle fiction” o “ciencia ficción emo”. Quienes escribimos literatura seremos felices, sabiendo que nuestra obra se encontrará justo donde siempre se ha encontrado y se ha gozado durante siglos y siglos: en los márgenes, para ser descubiertas por miradas completamente ajenas al presente.
  • Robots poetas. Ganarán premios. Usarán zapatos gastados. Algunos se arrojarán a acantilados, otros llegarán a viejos mientras ven cómo las nuevas generaciones de robots poetas dominarán el mundo.

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