Vanessa Núñez Handal

Dios tenía miedo: la mirada de una joven hacia los lugares donde nadie quiere ver

Vanessa Núñez Handal es una escritora que con su novela nos llega a alterar nuestras emociones y nos hace recordar a la familia, al amigo de la infancia, al reencuentro, al que se va, al que se queda, al desaparecido, a la iglesia, a la sociedad, a la angustia, al terror, a la muerte, a la supervivencia, en fin, al día a día de los años de nuestra guerra.

Ciudad de México, 11 de octubre (MaremotoM).- En esta obra de escritura limpia, clara y directa, Vanessa Núñez Handal nos ofrece una perspectiva que, de manera detallada y precisa, nos aporta un redescubrimiento de la guerra con una serie de detalles históricos de la violencia que se vivió en El Salvador en los años ochenta del siglo XX.

El Salvador es un país donde las manifestaciones de violencia se encauzaron dentro del conflicto armado salvadoreño que fue tomando auge a finales de los setenta y se consolidó en la guerra civil salvadoreña enmarcada dentro de los años de 1980-1992. En una guerra como esta que se vivió en El Salvador, los afectados fueron todos los ciudadanos; sus víctimas muchas veces se encontraban relacionadas entre sí dentro de los diferentes grupos sociales existentes.

Dios tenía miedo no es solo una ficción que nos habla de una guerra, sino es una novela social apartidista, cargada de momentos históricos que se exponen a través de una joven que en cierto modo representa a la misma escritora redescubriendo ese pasado de la guerra que es tan presente en su vida debido a la misma ausencia que de esta tuvo. Desde el primer capítulo de esta novela se descubre una verdad entretejida con una ficción que podría haber sido la verdad de cierta parte de la población salvadoreña, borrándose así la línea divisoria entre los hechos reales y los imaginarios. Cuando el lector empiece a leer esta obra, tendrá dificultad en soltarla de sus manos. En ella va a encontrar una historia que jamás se había contado antes; se dará cuenta que la guerra de El Salvador tuvo diferentes rostros según la situación geográfica de los ciudadanos. Siendo esa una de las razones por la que la guerra civil salvadoreña no nos afectara a todos de la misma forma, a pesar de que fue un hecho que se sintió en todo el país, pero no todos los habitantes se enteraron por igual sobre la magnitud de ella.

Vanessa Núñez Handal
Dios tenía miedo. Foto: Cortesía

Dios tenía miedo abre la brecha a la investigación que una joven emprende sobre este conflicto armado. Para los salvadoreños que fuimos tocados por esta violenta guerra civil, ya sea por haber vivido en El Salvador antes de la guerra, durante la guerra o en el tiempo de post guerra, vamos a encontrar una gran naturalidad el enmarcarla dentro de ese contexto histórico salvadoreño. Aunque se pueda pensar que el hecho de tener un conocimiento empírico sobre esta guerra permitirá esclarecer y detectar mejor ciertos rasgos dentro de esta obra literaria, y aunque sí, en cierta instancia así será, tan bien el lector se va a encontrar con muchos eventos que lo sorprenderán y que le ayudarán a enfrentar ciertos hechos de la historia, así como aproximarse a otros de estos sucesos con una mirada diferente.

Hay detalles sobre la guerra de los que a muchas personas no les gusta hablar, uno de ellos es el tema de los muertos, la gente lo evade. Se tiene que hacer todo un ritual para lograr que el tema aflore. Sin embargo, era un suceso natural durante el tiempo de la guerra y debería de ser importante verificar que todos los que vivimos esa época habíamos sido testigos de diferentes eventos y que de alguna manera formábamos parte de una complicidad dentro de la sociedad. Natalia, el personaje principal de Dios tenía miedo nos lleva a los ciudadanos que nos encontramos entre los dos bandos, a confrontar esa realidad y reconocernos como parte del problema debido al papel apático que jugamos dentro de semejante conflicto.

En una entrevista que se le hace a la escritora Núñez Handal ella nos expone que “nunca se ha hablado de cómo la clase media-alta vivió la guerra en El Salvador. Y esta es una novela que por primera vez trata de contar eso. Cómo nosotros sentíamos que no teníamos nada que ver con la guerra; no nos importaba la guerra y creíamos que la guerra no nos estaba tocando y nunca nos iba a tocar. Hasta que fue la ofensiva del 89, en que nos dimos cuenta de que sí había guerra, en que vimos a los guerrilleros, la cosa sí nos conmovió” (20 dic. 2011).

Dios tenía miedo nos hace remontar a esos años de angustia que se vivieron. Leer sus primeras páginas es volver a vivir la tragedia de la guerra. Entonces, ¿por qué hacerlo? Porque la literatura siempre ha sido una manera de entrar en otra dimensión; en esa a la que el autor nos quiera llevar. A veces llegamos a mundos notablemente fantásticos, otras veces quizás llegamos a mundos más cercanos a la realidad, tal vez no nuestra realidad, pero a una que posiblemente exista. Sin embargo, hay libros que nos presentan realidades tan crueles que inmediatamente las descartamos de la posible realidad y le damos el tono de “exageradas”.

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No obstante, a veces, estas narrativas nos pueden estar contando hechos reales dentro de sus códigos literarios, que solo es posible descifrarlos cuando se conoce el contexto bajo el cual pudieron haber sido pensados. Si a esto le sumamos el entorno dentro del que el escritor creó, o vivió, podemos acercarnos más aún a descubrir realidades palpables dentro de algunos textos literarios. Ese es precisamente el caso ante el cual se encontrará al abrir la novela Dios tenía miedo de Vanessa Núñez Handal. Empezar a leer las primeras páginas de esa novela le llevará inmediatamente a la década de los ochenta. O sea, a una guerra que había terminado veinte años antes de que Nuñez Handal escribiera esta novela en el 2011. Cabe hacer una breve nota de que Vanessa Nuñez Handal, nacida en 1973 estaba en su niñez durante los primeros años de conflicto, y durante la guerra civil estaba en la adolescencia y la juventud, pero la influencia de este conflicto, de la guerra y de la violencia, fue absorbido por ella desde las primeras etapas de crecimiento, y por el proceso de socialización estará influenciada por ello el resto de su vida.

En la entrevista que se le hizo a Vanessa Nunez Handal, ella misma nos dice que en efecto, algunos de los relatos se inspiran en situaciones reales. Asimismo, la novela se desarrolla en calles, ciudades, lugares específicos. Menciona nombres tanto de instituciones como de personas que formaron parte de la historia de la guerra civil salvadoreña o de la situación conflictiva que se vivió. Por tanto, el lector va a caminar de la mano de Natalia y descubrir lo que a ella se le va revelando. Quizá también, podrá poner en palabras su propia vivencia. De hecho, muchos de los sucesos presentados en la novela fueron sin duda, tan reales y tan apegados a la historia de alguien, a la de la amiga, o a la de la amiga de la amiga, que, en fin, era la historia de todos nosotros, los civiles. La historia de los que fuimos las víctimas entre dos bandos que tenían una guerra. Por cierto, una guerra que en su mayoría del tiempo la ubicábamos en las afueras de la ciudad. Sin embargo, “esas afueras” llegaba todo el tiempo a tocar la puerta de nuestras casas. Esta novela nos ayuda a aceptar que es importante llenar los silencios y que hay hechos que no se deben de olvidar y que es importante darle voz a lo que ha quedado sin decirse. En el medio académico se piensa en la guerra civil salvadoreña como algo que afectó solamente a los sectores rurales. A través de la narrativa de Dios tenía miedo el lector reconocerá que eso no fue así, que existía una realidad atroz que cubría a todo el país.

La estructura de la novela está dada por medio de 67 capítulos. Las historias se entrelazan creando una sensación de historia fracturada. La narrativa se va contando por relatos individuales y entrecruzados que parecieran desconectados entre sí. Sin embargo, esta técnica de ruptura en la novela parece ir de la mano con las palabras de la escritora: “yo siempre he dicho que la historia de la guerra la tenemos entre todos, que tenemos que sentarnos a platicar y que cada quien cuente su historia. Porque cada uno tenemos pedazos de ella, necesitaríamos unir esas piezas como un rompecabezas para tener más claro lo que realmente pasó”. Aunque en su texto, Núñez Handal presenta la historia de una muchacha de la clase media, en realidad su novela está de alguna forma recuperando quizá la memoria colectiva de todo un sector de la población. En Dios tenía miedo se plasman memorias con lujo de detalles que fácilmente podrían pertenecer a un sector de la población que vivió dentro de ese contexto social. Nos encontramos ante una novela social que enmarca hechos históricos y testimonio de denuncias sociales.

Vanessa Núñez Handal es una escritora que con su novela nos llega a alterar nuestras emociones y nos hace recordar a la familia, al amigo de la infancia, al reencuentro, al que se va, al que se queda, al desaparecido, a la iglesia, a la sociedad, a la angustia, al terror, a la muerte, a la sobrevivencia, en fin, al día a día de los años de nuestra guerra. La misma escritora nos ha expresado que su novela contemporánea Dios tenía miedo no es de carácter autobiográfico, pero sin duda tiene momentos de la realidad de la escritora que se han transformado en personajes y en episodios literarios que nos deja vivas imágenes de una guerra de la que todos tendríamos que hablar y entender la necesidad de no olvidar.

One Comment

  1. I have translated “Dios Tenía Miedo” into English, but so far have not found a publisher. Given the success of “What You Have Heard is True” by Carolyn Forché, I believe there is an audience for the book among English speakers.