Dopesick

Dopesick, una fábula que te enseña que las farmacias no son tan buenas como el muñeco Simi

La ambición de la familia Sackler y sus contactos con la clase política estadounidense –entre ellas fue el mismísimo Rudy Giuliani el que los representó cuando ya las aguas llegaban al río- hizo del OxyContin una drogadicción masiva, durante 20 años.

Ciudad de México, 16 de septiembre (MaremotoM).- Cuando Michael Keaton ganó su primer Emmy e hizo ese discurso tan conmovedor, me interesó la serie Dopesick. Se trataba de uno de los actores más destacados de Hollywood y ganó el dichoso premio a los 70 años, con más de 45 películas en su carrera y agradeciéndole a su familia, “por no haberme hecho sentir nunca tonto, porque yo mismo lo hice varias veces y eso es lo que tiene sentirse tonto y hacer el ridículo y hacer que haya un enorme poder y mérito en ello… Me alegro de haber hecho el ridículo una y otra vez”, afirmó.

“Mi padre ganó en un sorteo una televisión en blanco y negro. Cuando era pequeño, no podía apartar la vista del televisor. Veía todas las series de cowboys, sobre todo las comedias y las series de gánsteres y me enamoré. Recreaba las escenas o creaba las mías propias mientras mis padres, hermanos y hermanas me miraban por la ventana”, agregó.

“Hasta el día de hoy, mi familia nunca me ha humillado. Nunca me han despreciado. Nunca me han mirado por encima. Nunca se han reído de mí. De hecho, me pedían que volviera a hacer las escenas”, dijo.

Este actor que siempre será Batman, vio también ganar el premio a la Mejor Fotografía en una serie extraordinaria que cuenta la adicción al remedio creado por Dupe Pharma, OxyContin y que hizo morir a más de 400 mil personas, sólo en los Estados Unidos.

De un tiempo a esta parte, solo oímos hablar de los opioides. Falta un poco para que la cocaína deje de ser esa droga maldita que también mata a mucha gente, pero cada vez más son las pastillas, como en los ’60, que hacen la vida terrible de los consumidores.

En Dopesick –una miniserie de ocho capítulos, te las puedes ver en una tarde- no podríamos decir que todo está perfecto y merece ser vista por nuestros herederos, pero en este trabajo dirigido por Danny Strong y Patricia Riggen, tanto los enfermos por la adicción y sus familiares intentan demostrar que es un remedio adictivo y no como la empresa se ha largado a venderlo, como si fueran caramelos.

La ambición de la familia Sackler y sus contactos con la clase política estadounidense –entre ellas fue el mismísimo Rudy Giuliani el que los representó cuando ya las aguas llegaban al río- hizo del OxyContin una drogadicción masiva, durante 20 años.

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Lo más atractivo de esta historia real es el médico Samuel Finnick, que encarna Michael Keaton. Quien pasa de ser el médico del pueblo adorado y el que hizo nacer a todos los adolescentes del lugar, a una persona que le sacan la licencia profesional, que sale todas las madrugadas para conseguir la droga que lo hace vivir…y morir.

Otro de los personajes tremendos es la actriz Kaitlyn Dever (Betsy Mallum), candidata al Emmy que ganó finalmente Jennifer Coolidge (The White Lotus), aunque hay que decir que fue injusta esta entrega, como fueron injustas otros premios y que se ignorara a The Better Call Saul, pero ese es otro tema.

Lo que es cierto que Bets es la contracara del médico, que la hizo nacer, pero que también le recetó OxyContin. Uno se salva y el otro, no. El personaje de Dever es muy complejo y además tiene rasgos físicos que delatan su adicción

“Fue la primera vez que hice eso. Sentí una profunda responsabilidad de hacer esto bien, porque Betsy es un personaje compuesto que representa a los millones de personas que se vieron y se ven afectadas por la crisis de los opioides. Tuve tanta suerte de tener esta oportunidad y ese tipo de oportunidad no se presenta con demasiada frecuencia. Tuve que dar todo lo que tengo a este personaje”, declaró cuando fue candidata al Emmy.

Dopesick
Una drogadicción a escala sin narcotraficantes. Foto: Cortesía

Otro de los roles importantes es Richard Sackler (Michael Stuhlbarg), una especie de loco al estilo de las SS, como un Hitler en un Estados Unidos a conquistar y que preside Purdue Pharma.

Peter Sarsgaard hace del fiscal implacable, aunque con poco éxito, de Rick Mountcastle y finalmente está Rosario Dawson, que hace una oficial loca de la DEA (hay aquí una disputa entre la justicia local y esa institución a veces un tanto macabra), Brigit Meyer, empeñada en meter en la cárcel a los dueños de la farmacia.

Fue en 2019 cuando Purdue Pharma se declaró en bancarrota para evitar tener que lidiar con las más de tres mil querellas interpuestas contra ellos por hechos criminales relacionados con el OxyContin. Y para no perder la inmensa fortuna obtenida por su venta, la familia Sackler decidió pagar 4.500 millones de dólares a cambio de obtener su completa inmunidad ante lo penal. Y la serie cuenta todo eso.

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