Dorian Wood

Dorian Wood y Michael Corwin se consagran en la memoria de Chavela Vargas

El festival se llamaba Entre Lenchas, vestidas y musculocas, con banderas del LGTB en el teatro y que seguirá hasta el 20 de junio con la presentación de varios artistas.

Ciudad de México, 17 de junio (MaremotoM).- Hace unas cuantas noches, en ese mismo escenario, Chavela Vargas daba su último concierto. Poco después moriría. Esa atmósfera del Teatro de la Ciudad, en un festival queer que a lo mejor le quedó un poco corto, se presentó Dorian Wood, acompañado por el guitarrista Michael Corwin.

Apareció vestido a eso de las nueve de la noche con un traje largo, con flores en el pecho y hablando, cuando hablaba, con el idioma inclusivo, “porque tiene que haber respeto”.

Estaba muy emocionado y a cada rato lo decía, era la primera vez que estaba en México, cantando las canciones de Chavela y recordando que ella “era lesbiana, una lesbiana poderosa, era queer”. “Ahora que a nosotros nos están persiguiendo tanto, nos están atacando tanto, no hay que olvidar la condición de Chavela”, pidió casi a gritos.

Michael Corwin
Michael Corwin

El festival se llamaba Entre Lenchas, vestidas y musculocas, con banderas del LGTB en el teatro y que seguirá hasta el 20 de junio con la presentación de varios artistas. Lo organiza la Secretaría de Cultura de la Ciudad y el público era prácticamente queer. Habría en este punto que cambiar un poco el mensaje y hacer que todo el mundo se una. Incentivar las etiquetas, separar a la gente por su preferencia sexual es complejo y no lleva a ningún lado.

Mucha gente dirá, “al fin tenemos un festival para nosotros”, pero casi todos percibiremos que el aislamiento es perjudicial. Ayer hubiera sido maravilloso que todos estuviéramos unidos y que la comunidad queer presentara a sus artistas a todos los que no eran queer. Pero, bueno, pensar eso es quizás pensar en un tiempo futuro, que tal vez no exista.

Dorian Wood fue impresionante. Su voz y su manera de cantar nos llevaron a un tiempo donde la vanguardia y el pasado se unen en armonía exquisita. Comenzó cantando “Ponme la mano aquí, macorina” como un ritual sagrado, en una misa donde la guitarra de Michael Corwin, muy a lo Frisell, muy a lo “Bagdad Café”, la acompañaba con pasos diminutos y atentos.

Hay que hablar una y otra vez de este guitarrista, pegado como lapa a la interpretación de Dorian, en una demostración además de todo lo que como músico sabe el cantante. Cuando lo presentó dijo “mi colega” y es cierto. Los dos son uno solo en el escenario, en un trabajo que ejemplifica todo lo que tiene de futuro la música de Wood.

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“Cuando Chavela abre los brazos, no hay escenarios lo suficientemente grande para contenerla”, dijo Pedro Almodóvar al presentar a la cantante en Madrid. Algo parecido pasó con Wood, , quien al mover sus manos y a pesar de su corpulencia (un estado al que le ha hecho un disco maravilloso, Xalá) no cabía el universo que mostraba en el Teatro de la Ciudad.

Es una pena no contar con videos que muestren la performance de este cantante ceñido tal vez por la figura de Chavela Vargas, que lo trajo por primera vez a México (en Madrid presentó con todos tus músicos, en Valencia con toda una orquesta para él. XAVELA LUX AETERNA: Cien Años de Chavela Vargas) y al que esperaremos que venga una y otra vez para mostrar todo su arte, sus canciones increíbles, más allá de su interpretación prodigiosa.

Al final, el Mariachi 2000 (debo decir que no me gusta para nada el mariachi, pero esta vez un decir muy con la voz de Dorian y muy a tono con el repertorio, me encantó) cerraron la noche con tres canciones.

Antes de Wood estuvo La Bruja de Texcoco, un artista que no conocíamos y al que lo vimos sumamente nervioso, atado por sus vestidos que lo llevaban a otro lado y atado también por un personaje que esta vez no rindió todo lo que se esperaba de él.

El estilo mexicano de los sonidos huastecos que La Bruja de Texcoco ha tomado para reflexionar acerca de los derechos de la comunidad queer se perdían un poco entre los tacos y el largo de la falda dedicada a la Virgen de Guadalupe. Sobresalió el canto de Mónica Chico Avelino, pero la voz y el violín de la Bruja desafinaron en todo momento.

Tal vez para un cabaret, para un sitio más chico, la de Texcoco se luzca totalmente, pero en un teatro grande quedó a deber.

La Bruja de Texcoco
La Bruja de Texcoco. Fotografía: Itzel Romero / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México

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