Belén López Peiró

“El abuso era parte de mi vida y tenía mucho que ver con mi familia”: Belén López Peiró

Es duro leer un abuso familiar en palabras que son nuevas, la autora ha nacido en 1992 y que al mismo tiempo no sea un exordio, no sea precisamente un largarlo todo y luego irse a otros territorios. Este libro es ella misma asumiendo que si bien ha delatado a su tío desastroso, también pone la cara y el cuerpo para asumir un dolor colectivo. 

Ciudad de México, 28 de noviembre (MaremotoM).- Belén López Peiró ha escrito un abuso propio en Por qué volvías cada verano, un libro editado por Madreselva en Argentina y ahora con Palíndroma. 

Es duro leer un abuso familiar en palabras que son nuevas, la autora ha nacido en 1992 y que al mismo tiempo no sea un exordio, no sea precisamente un largarlo todo y luego irse a otros territorios. Este libro es ella misma asumiendo que si bien ha delatado a su tío desastroso, también pone la cara y el cuerpo para asumir un dolor colectivo. 

El libro empieza con una página terrible: “Y entonces, ¿Por qué volvías cada verano? ¿Por qué no te quedabas en tu casa? Allá en Capital, cagándote de calor. Ah. No. Cierto que no podías, que no tenías a nadie para que te cuide. Con más razón. Encima de que te ayudamos, de que te dimos una familia nos hiciste esto”. La que habla es la esposa del abusador, es decir su tía. 

El abuso es tan cierto y tan real, que nos atraviesa a todas como mujeres. “Esta es una historia que inicia en un taller de escritura. Yo soy periodista y me tocaba escribir situaciones de acoso callejero y los feminicidios. Estaba muy disociada, hasta que en el taller de escritura, a causa de una consigna, pude contar esta historia”, revela la autora en el marco de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara.

Belén López Peiró
Portada del libro. Foto: Cortesía

Es una niña Belén y al mismo tiempo tiene en su rostro la dureza de la vida. Ya sabe que en muchos rostros se esconde una persona que tiene otras intenciones y quizás de la que no se puede defender. Por eso la escritura es tan milagrosa.  

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“El abuso era parte de mi vida y tenía mucho que ver con mi familia”, dice. 

“Hay una empatía en torno al abusador, incluirlo como una persona en lugar de como un monstruo. Puede ser buen padre, buen tío, buen esposo y sin embargo un perverso dentro de la casa”, agrega. 

Esa familia que al parecer todo lo resguarda, en realidad se convierte en la depredadora. “Tenemos que pensar qué es una familia, qué son los lazos de confianza y que permite que se vulnere la infancia, no tiene nada que hacer ahí”, dice la escritora, un calificativo del que ella ya se siente parte y planea muchos textos en el futuro. 

“El abuso sexual es un momento de infinita soledad. La literatura es un canal que me ayudó en mi reparación, algo que no encontré en la justicia. Escribir fue todo junto, como una catarata y una vez que empecé no pude parar”, afirma.

Belén López Peiró
Hay una empatía en torno al abusador, incluirlo como una persona en lugar de como un monstruo. Foto: MaremotoM

Son 30 voces que contaban una misma historia. Todas caras de una misma moneda le dieron a Belén Peiró la razón de por qué se sentía culpable y por qué no lo había denunciado en 10 años. 

¿Quién es ahora? Luego de haber escrito sobre el abuso y de encontrar la posibilidad de una denuncia que quedará para siempre. 

“Si hay algo que tuvo de bueno todo esto es que ahora soy una mujer que trabaja de la escritura y quiero seguir siéndolo. Escribí una historia del abuso, pero puedo escribir muchas otras cosas y creo que eso también habla del proceso del abuso. Que sea un punto de partida y no un punto de llegada”, afirma. 

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