Adriana Malvido

“El arte y la cultura nos han hecho sobrevivir de otra manera”: Adriana Malvido

La periodista recibirá el Premio Fernando Benítez, este domingo 8 de diciembre.

Guadalajara, Jalisco, 7 de diciembre (MaremotoM).- Adriana Malvido anda de acá para allá, dando notas y observando la Feria Internacional del Libro que este año ha decidido homenajearla. Recibió un llamado de Marisol Schulz 15 días antes de que lo pudiera decir, así que pidió permiso para ir al baño y allí gritó y saltó.

El año pasado, cuando recibió el Premio Nacional de Periodismo, Adriana lo dedicó a los periodistas asesinados, este año lo dedicará a los reporteros culturales, “que están peleando sus espacios en los periódicos, en las revistas, casi con desesperación”.

Recibirá el homenaje Fernando Benítez mañana, 8 de diciembre, al que asistirán su esposo Miguel Álvarez –“que tanto me ha aguantado”, me dice-, sus dos hijos, una de ellas, la tercera, está estudiando una maestría en el exterior y Mónica Lavín, especialmente invitada por el programa que tiene junto a Rosa Beltrán (también invitada, pero la querida Rosa no pudo venir), a raíz de la nota que le hicieron por el tema de Nahui Ollin y “se mostraron muy informadas”.

Con una trayectoria de cuatro decenios en el periodismo cultural, Adriana Malvido, desde aquel 1 de junio de 1979, cuando por primera vez pisó la redacción del diario unomásuno, “la atmósfera dentro del periódico, ese vértigo, esa adrenalina me enamoró”.

Adriana Malvido nació en la ciudad de México. Estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana y se desempeña en el periodismo cultural desde 1979. Trabajó en el diario unomásuno y formó parte del grupo fundador del periódico La Jornada. Ha colaborado en diversos medios, como Proceso, Equis, Milenio Diario y los suplementos Laberinto y el Dominical, del mismo periódico; Cuartoscuro y la Revista de la UNAM. Actualmente publica su columna semanal “Cambio y fuera” en El Universal, y colabora en el suplemento Confabulario. Entre sus libros publicados destacan: Nahui Ollin, la mujer del sol (1993, 1999, 2003, 2018), La Reina Roja, el secreto de los mayas en Palenque (2006) y Los náufragos de San Blas (2006). Algunos de los premios que ha recibido son el Jesús Galindo y Villa, otorgado por el INAH; el Nacional de Periodismo y el Pen México a la Excelencia Periodística.

Adriana Malvido
Decir también que uno no es escritora, es un poco cobarde. Foto: MaremotoM

-Los periodistas nos pasamos escribiendo, pero nos cuesta llamarnos escritores

-A mí el periodismo me llevó a la escritura, pero hay tanto respeto por la buena literatura. A veces suena como pretencioso. Cuando leemos a grandes escritores y te hermanas con ellos, es complicado. Esos escritores se imponen y tú vas al periodismo, que es un género menor. Aunque no lo creo. Ayer leía el libro de José Emilio Pacheco, lees a Vicente Leñero, a Juan Villoro, no lo sé, yo siempre escribo lo mejor que puedo. Decir también que uno no es escritora, es un poco cobarde. La verdad en algunos libros, por ejemplo en La reina roja, me di cuenta de que salía una voz, cuando hago hablar a la reina en primera persona, que es totalmente imaginaria. Es como protegerte un poco, sí es un dilema. Raquel Tibol decía que el periodismo es un género literario.

-¿Qué es el periodismo para ti?

-Creo que el reportero es un periodista cultural, hay muy buenos, lo que pasa es que ahora se han perdido muchos espacios. Los ves haciendo crónicas para las redes. ¿Qué es un periodista cultural? Te lo puedo definir diferenciándolo del otro periodismo. Es el periodismo que ve el otro lado de los hechos. Cubre las subjetividades, los sueños, las esperanzas, las frustraciones de la sociedad en estos momentos. La violencia es una barbarie y vemos a través de las redes un montón de imágenes espantosas.

-Es cierto. Estuve el otro día en Culiacán, una ciudad preciosa y es increíble la gente que hace cosas por la cultura allá y eso no sale en los periódicos

-¿Por qué nada más vemos muertos? Hay mucha gente trabajando por la cultura en muchos lados, en Guerrero, en Michoacán, esa es la otra realidad que falta que le den espacios los medios.

Adriana Malvido
¿Por qué nada más vemos muertos? Foto: MaremotoM

­-¿Qué sentiste cuando te enteraste del Premio en la FIL?

-Estaba a punto de entrar a ver la exposición de cerámica de Gustavo Pérez, en el Claustro de Sor Juana y de pronto recibí una llamada de Marisol Schulz. Cuando me dijo que me iba a dar una muy buena noticia que nos tiene muy contentos, casi salto y grito. Quería llorar y gritar, pero no podía decir nada. Me metí al baño sola, unos cinco minutos, se me salieron las lágrimas. Llevo meses muy emocionada, además coincide con los 40 años de periodismo que cumplo precisamente este año. Fue una coincidencia muy bonita. Vivimos corriendo y este premio me hizo parar y reflexionar un poco. Tengo 62 años, ¿qué proyectos priorizar? Siempre tienes que dejar algo en blanco para lo que la vida te ofrezca. Para mí es un momento de mucha felicidad.

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-¿Eres la primera mujer?

-No, pero tampoco hay muchas. Son sólo cuatro, está Elena Poniatowska, está Raquel Tibol, Cristina Pacheco y Graciela Iturbide.

-El periodismo está hecho esencialmente por mujeres…

-Bueno, en el área cultural es mixto. Mi generación era muy pareja. La gente te decía que si eras mujer tenías que ir a cultura. Entré al unomásuno, estaban Braulio Peralta, Víctor Roura, la mujer siempre te mandaban a los museos y hay una anécdota maravillosa, porque yo estaba feliz en cultura, otro día me encuentro a un amigo de la redacción que me dice: Ya estás lista, ya te puedes subir a la redacción general, le dije por supuesto que no. Eso ha cambiado bastante. Nos ganamos el respeto, las páginas y ahora otra vez tenemos que dar la batalla porque nos están quitando los espacios. Tengo una columna en El Universal, colaboro con Confabulario y tengo otros freelances, como el de la Revista de la Universidad, donde publiqué un artículo contra los recortes de la cultura. Se llama “Austeridad”. Es en un encuentro imaginario en Bellas Artes, que hablan defendiendo por qué hay que invertir en Cultura.

-También es cierto que mucha gente vivió de la Cultura, mientras muchos mexicanos se morían de hambre…

-Yo no estoy muy de acuerdo con lo que dices. Durante muchos años el Estado apoyó la cultura y creo que había cosas perfectibles en el FONCA, lo que pasa es que llegar a barrer con todo es muy difícil. Hay cosas que iban bien. Si ves cómo mueren muchos artistas, sin seguro social, sin pensión, una vez acabada la vida productiva de un bailarín, ¿qué hace?

-En el tema de los bailarines y de los otros artistas sin obra social estuvieron así en todos los gobiernos, hay que luchar por la jubilación

-Sí, es cierto. Que la gente se muriera de hambre tampoco era una cuestión de los artistas, sino de una corrupción en la clase política y una inequidad social obscena. El arte y la cultura nos han hecho sobrevivir de otra manera. Quítalas y no entenderemos nada. Hay que apoyarlo porque es una necesidad social. Esperemos que cambien las cosas. Me duele un poco el avasallamiento contra las instituciones sociales. Había muchas que eran disfraces, pero otras que hacían un gran servicio. De repente se murieron los apoyos.

Adriana Malvido
No creo que uno deba ser militante cuando eres periodista, tienes que abarcarlo todo. La corrupción era terrible. Foto: MaremotoM

-¿Escribes sobre la austeridad ahora, escribiste sobre la corrupción antes?

-Sí, claro que sí. No creo que uno deba ser militante cuando eres periodista, tienes que abarcarlo todo. La corrupción era terrible. Rafael Tovar y de Teresa lo conocí desde el principio, era un tipo al que yo estimaba, pero soy periodista, tienes que poner la distancia.

-A mí me resulta independientemente de cualquier idea me resulta llamativa la cultura en México. Hablaban maravillas de Rafael Tovar y de Teresa, pero era un Secretario de Cultura del PRI…no pudo medir esa separación

-Pero, mira, Guillermo Arriaga el bailarín, que era mi tío, me decía: “A las artes nos ha ido mejor con el PRI”, porque al Partido le interesaba usar a la cultura. Creo una historia, una imagen de la cultura, que le servía. Antes viajaban los presidentes y por delante llevaban una exposición. Rafael Tovar pertenece a esa clase aristócrata de la cultura y fue un buen funcionario, con vocación para ello.

-¿Hiciste un libro sobre Nahui Ollin?

-Casi todos fueron trabajos periodísticos que me encargaron. Yo había hecho un trabajo sobre Antonieta Rivas Mercado, un personaje maravilloso. De pronto me encargaron lo de Nahui Ollin, a quien no conocía, cuando empecé a investigarla no había nada escrito y lo escrito era siempre en referencia a un hombre, pero ¿quién era ella? Hasta que di con sus cartas y ese vocabulario erótico me atrapó. “Perfora con tu falo mi sangre”, escribía en el ’20. Busqué sus poemas, su prosa, investigué muchísimo.

-Claro, sobre todo para ver que no estaba loca

-Por supuesto. En la última edición agregué un capítulo poniendo en cuestionamiento la supuesta locura de Nahui Ollin, porque son personas incómodos, pero loca de nada.

-Ahora hay una nueva novela sobre ella

-Sí, la de Sandra Frid, me encantó. Hay datos en los que difiero, pero a Nahui Ollin la veo como yo la imagino, acababa yo de leer un libro del escritor español Juan Bonilla, que sacó un libro sobre Nahui, pero ahí nada que ver. No encontré a la que yo imagino. La novela de Sandra me gustó muchísimo.

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