Andréi Tarkovski

El cine de Andréi Tarkovski es un acto místico: José Antonio Valdés Peña

Son siete películas las que dejó Andréi Tarkovski al morir y sucede como en el caso de Stanley Kubrick (Manhattan, Nueva York, 26 de julio de 1928-St Albans, Reino Unido, 7 de marzo de 1999), “son cinematografías que no son vastas en número, pero cuyas repercusiones todavía siguen”, expresa.

Ciudad de México, 4 de abril (MaremotoM).- Andréi Tarkovski, (Zavrazhie, Óblast de Ivánovo, 4 de abril de 1932-París, 29 de diciembre de 1986) fue un director de cine, actor, poeta y escritor soviético. Es considerado uno de los más importantes e influyentes autores del cine ruso y uno de los más grandes de la historia del cine.

Ver El sacrificio (la última película realizada) o ver El espejo, dos de sus siete filmes que ha dejado como legado al mundo implica observar a un cineasta moderno, lleno de propuestas de vanguardia​ y cierta pena porque se fue demasiado pronto.

La TVUNAM realiza un homenaje desde hoy, que cumple 90 años, hasta el 7 de abril, proyectando tres filmes, Solaris, Stalker y Nostalgia, que al decir del especialista en cine José Antonio Valdés Peña, “refleja gran parte de sus propuestas tanto soviéticas como fuera de Rusia. Son dos películas en donde él se acerca a la ciencia ficción y la última es una película más personal, como Nostalgia”. La Filmoteca de la UNAM, hoy a las 22, todo Tarkovski por la pantalla chica.

ENTREVISTA EN VIDEO A JOSÉ ANTONIO VALDÉS PEÑA

José Antonio Valdés Peña reconoce que “hay cierta nostalgia de grandes nombres que nos tocó conocer en los 70, los 80, los fellinis, los Bergman, cierta nostalgia por esos grandes maestros. Vienen atmósferas, sensaciones, que nos hicieron enamorarnos del cine”.

“Tratar de compartir con la gente lo que se pueda de estas generaciones. Según sabemos por los documentos que dejó Andréi Tarkovski una de las películas que era muy posible que se hiciera era Hamlet. Hubiera sido una cosa alucinante, tomando en cuenta la madurez que tenía su cine. Hamlet hubiera sido un gran proyecto. Este gran cineasta y poeta vivió muchos obstáculos para desarrollar su arte”, afirma.

Son siete películas las que dejó Andréi Tarkovski al morir y sucede como en el caso de Stanley Kubrick (Manhattan, Nueva York, 26 de julio de 1928-St Albans, Reino Unido, 7 de marzo de 1999), “son cinematografías que no son vastas en número, pero cuyas repercusiones todavía siguen”, expresa.

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José Antonio Valdés Peña
Un cineasta se vuelve clásico porque va cambiando sus lecturas a través del tiempo. Foto: Cortesía Facebook

“Un cineasta se vuelve clásico porque va cambiando sus lecturas a través del tiempo. Para mí, Andréi Tarkovski era uno de esos nombres indispensables. Empecé a estudiar cine a los 14 años, fue en una clase de guión con el maestro Tomás Gómez Turrent. Nos puso El espejo y él nos advirtió de la capacidad hinóptica de su cine. Realmente cuando puedes acercarte a los contextos del cine soviético, encuentras a un cineasta del que no ves solo una película, sino un acto místico, una ceremonia religiosa”, dice José Antonio.

Stalker, El sacrificio, Nostalgia, son películas que me dejan en un estado de cierto éxtasis, cierto síndrome de Stendhal, de quedar fascinado al ver las imágenes y las ideas que te va creando el cine de Tarkovski, que van más allá de la imagen y del sonido”, agrega.

Andréi Tarkovski
Tarkovski hizo su cine en medio de este sistema político a la brava. Foto: Cortesía

“Con Tarkosvki es un alimento que va a tu alma, siempre quedas sacudido por sus propuestas. Es un cineasta poeta, que se adelantó a su tiempo, que vivió en un contexto político adverso para un talento como el suyo y que sigue teniendo nuevas lecturas para sus películas”, dice.

Las películas de reciente producción, que habían sido censuradas durante el gobierno soviético, estaban regidas por el Estado, que dominaba las salas de cine y la distribución. Si eras considerado artista, te volvías elitista y burgués, algo que el Estado no quería. “Tarkovski hizo su cine en medio de este sistema político a la brava. Cuando se va del país, entiende que no va a poder volver a su tierra natal”, afirma.

Cuando aparece Tonino Guerra, el poeta, Tarkovski se lanza a hacer una película en Italia. “Cuando cambiaron los vientos en Rusia, ya era demasiado tarde, Andréi estaba enfermo. Su obra y su congruencia estaban puestas en últimas dos películas que hizo: El sacrificio y Nostalgia”.

 

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