Alejandro Vázquez Ortiz

El corredor o una novela como de cinco minutos antes del futuro: Alejandro Vázquez Ortiz

“El corredor es un alarido de metal y literatura cuya virtud primordial es llevar al lector a un paroxismo, a esa exaltación propia de los derviches y pilotos cuyos bólidos están avizorando, en fracciones de segundo, la pared donde habrán de estrellarse, el fuego donde serán desgarrados por engranajes y ángulos enfurecidos”, dice el mentor y escritor Ramón López Castro.

Ciudad de México, 4 de marzo (MaremotoM).- Cuesta encontrar en la nueva literatura o en la vieja ese costado veloz y paranoico de los automóviles. Es cierto, hay novelas que se relacionan con ese monstruo de cuatro patas, que a veces, como dice el autor Alejandro Vázquez Ortiz puede “ser un canto de libertad, pero también una prisión”, pero pocas como El corredor o las almas que lleva el Diablo (Literatura Random House), te llevan hasta el borde del abismo.

El autor quiso precisamente hacer algo distinto. Como una novela distópica, pero no, como ese margen que te lleva a la ciencia ficción, pero en realidad es lo que vivimos todos los días.

Alejandro Vázquez Ortiz
Editado por Literatura Random House. Foto: Cortesía

“El corredor es un alarido de metal y literatura cuya virtud primordial es llevar al lector a un paroxismo, a esa exaltación propia de los derviches y pilotos cuyos bólidos están avizorando, en fracciones de segundo, la pared donde habrán de estrellarse, el fuego donde serán desgarrados por engranajes y ángulos enfurecidos”, dice el mentor y escritor Ramón López Castro.

Es, también, una experiencia tan parecida a lo que plantean las pantallas virtuales, como los partidos de futbol o como la misma competencia de F1 en una computadora, que va a ser difícil que Alejandro Vázquez Ortiz se salga de esa atmósfera para empezar otra novela.

Mientras tanto, disfrutemos esta, algo que el propio Castro definió como una “novela que no es ajena a un fetichismo, no es ajena a nosotros, humanos al borde de todo. Y eso es lo que la vuelve memorable”.

ENTREVISTA EN VIDEO A ALEJANDRO VÁZQUEZ ORTIZ

Le digo en principio que la novela fue escrita casi viajando en automóvil. Él dice que sí, que “explorando todo al 100 por ciento. Casi tuve un accidente en el pavimento mojado. Tomé una curva con peralte muy rápido, el carro al elevarse pierde tracción, invadí el otro carril…me asusté mucho”, dice Alejandro Vázquez Ortiz.

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Las cosas que nos hacen folclóricamente humanos no está en la novela. Lo que dice Alejandro es que “los que hacen las novelas de ciencia ficción, clasificarían esta novela como de cinco minutos antes del futuro”.

“Las reglas actuales están ahí dispuestas, pero con un punto de exageración que nos llevan hacia adelante”, agrega.

Alejandro Vázquez Ortiz
Una novela que no es ajena al fetichismo. Foto: Cortesía

“Mi intención era llegar a los dos lugares, un cuidado técnico especial, pero también llegar a que hubiera un discurso. Hay una lectura crítica sobre la ciudad, sobre el movimiento, la velocidad a la que estamos sometidas. Si se ve la novela en su conjunto, hay un discurso allí. Lo que trataba era huir de la mímesis, cortar la tensión en la que siempre está el lector”, afirma.

Sobre los automóviles vivimos una realidad distinta. Lo que sucede en la vida real es distinto a lo que pasa a gran velocidad. “Sí, de hecho, es otro de los temas fundamentales, de la relación del hombre y la máquina. De la relación que tenemos con otras personas cuando estamos arriba de la máquina. Básicamente nos transformamos. Nos convertimos en otra persona cuando estamos en el volante”, dice.

Alejandro Vázquez Ortiz
El tema de la libertad y el de la prisión está también en el automóvil. Foto: Cortesía

El tema de la libertad y el de la prisión está también en el automóvil.

“Tiene la condición doble, como la película Easy Rider, como se convierten en otra cosa a partir de los vehículos. Luego hay otro aspecto del automóvil, cuando se convierte en una prisión”, expresa.

Las almas que lleva el Diablo, pero en esta novela también hay un Dios.

“Hay este juego de las posibilidades, del azar y hay un personaje que está haciendo papeles medio extraños, que los va llevando hacia sus propios límites. Ya no saben si los deseos son suyos o son pulsiones. ¿Hay alternativa o no para estos personajes?”, pregunta Alejandro.

“Una coordenada fundamental para la lectura de esta novela es Crash, de Ballard, pero esta novela nació cuando escuché una canción irlandesa y que lo único que describe es lo que pasa alrededor de una carrera de caballos, el mundo se detenía en el arranque. Ahí me di cuenta de que quería escribir una novela sobre una carrera”, afirma.

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