Juan Casamayor

“El cuento ha roto sus costuras buscando otros límites, otras experimentaciones”: Juan Casamayor

Hoy recibe el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural, de parte del Ministerio de Deporte y Cultura de España. Para Páginas de Espuma, para sus autores, sus editores: ¡Viva el cuento!

Ciudad de México, 18 de septiembre (MaremotoM).- Hoy, 18 de septiembre, coincidiendo con el vigésimo aniversario, a Editorial Páginas de Espuma le ha sido concedido el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural por un jurado presidido por Doña Olvido García Valdés, Directora General del Libro y Fomento de la Lectura y constituido por la vicepresidenta Doña Begoña Cerro Prada, Subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas.

“Por sus veinte años de dedicación constante e independiente a la mejor literatura, su atención especial al ámbito del cuento y por cultivar el vínculo entre las dos orillas del Atlántico”, ha sido el dictamen del jurado que Juan Casamayor, uno de los editores de la empresa, ha celebrado al lado de todos sus colaboradores.

Editorial Páginas de Espuma es una editorial independiente fundada en 1999 y especializada en el género del cuento donde es referencia en el ámbito del español. Asimismo, posee una colección dedicada al ensayo de humanidades.

Juan Casamayor
Editorial Páginas de Espuma es una editorial independiente fundada en 1999. Acaba de cumplir 20 años. Foto: Cortesía

A lo largo de su trayectoria, ha ido construyendo un catálogo de prestigio, combinando en su labor una filosofía conceptual de dos orillas. Escritores clásicos junto a escritores contemporáneos, autores españoles y autores americanos, talentos consagrados y talentos noveles. Así, el lector podrá encontrar clásicos de la literatura universal recuperados en cuidadas ediciones y con traducciones inmejorables, como la edición de los cuentos completos de E. A. Poe, en la valiosísima traducción de Julio Cortázar prologada por Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, la edición de los cuentos completos de G. de Maupassant al cuidado del doble Premio Nacional de Traducción, Mauro Armiño, el proyecto de cuatro volúmenes que recogen las narrativa breve completa de Antón Chéjov. A todos ellos se han sumado Balzac, Pessoa, Schwob, Zola y en breve lo harán Henry James, Edith Wharton y Bram Stoker. Y a estos nombres se unen clásicos contemporáneos como Arturo Uslar Pietri, Medardo Fraile o Javier Tomeo.

Al mismo tiempo, el lector hallará nombres indiscutibles del cuento actual en castellano: Guillermo Arriaga, Eduardo Berti, Flavia Company, Hipólito G. Navarro, Marcos Giralt Torrente, Fernando Iwasaki, Lola López Mondéjar, Juan Carlos Méndez Guédez, José María Merino, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Guadalupe Nettel, Andrés Neuman, Gustavo Nielsen, Clara Obligado, Antonio Ortuño, José Ovejero, Ignacio Padilla, Enrique Serna, Edmundo Paz Soldán, Samanta Schweblin, Ana María Shua, Eloy Tizón Socorro Venegas, Jorge Volpi y Ángel Zapata son sólo algunos de los autores del catálogo de Páginas de Espuma.

Juan Casamayor y Encarnación Molina fundaron en 1999 Páginas de Espuma, sello independiente que se ha convertido en la editorial de referencia en el género del cuento en castellano. En su catálogo se encuentran los principales escritores contemporáneos del cuento junto a los clásicos de la literatura universal. Además, el sello cuenta con una importante colección de ensayos, destacando la crítica literaria, las memorias, los diarios, los libros de viajes o epistolarios. Desde el año 2008 la editorial mantiene sedes en México y Argentina.

–¿Cómo fue el premio, cómo lo recibieron?

–Es un premio que supone un poco un reflejo de una orilla a otra, es un premio que aquí en España reconoce a toda una trayectoria editorial. Un premio se recibe en un momento de pausa, pues una editorial siempre está viendo para adelante, siempre está viendo proyectos y de repente un premio de esta naturaleza te pone en un punto de mirar hacia atrás y valoras todo lo hecho. Los aciertos y los errores, cómo los demás ven la editorial y su catálogo, es un momento de reflexión más allá de una alegría y una satisfacción enormes para todos los que formamos la editorial, los autores, los libreros…

Juan Casamayor
Es un momento de reflexión más allá de una alegría, dice Juan Casamayor a propósito del premio. Foto: Cortesía

–¿Cómo ha evolucionado el cuento en España?

–En España desde hace muchos años y por eso también radica el motivo de que se creara Páginas de Espuma, ante todo un editor debe ser un lector y yo fui un lector de cuentos en los 90, vi cómo había una gran generación de cuentistas que tenían bien clara su faceta como cuentistas. Más allá de que algunos también cultivaran otros géneros como la poesía o la novela o el ensayo, pero cuando hacían cuentos eran muy cuentistas. Además, en estos veinte años, que se han ido incorporando nuevas generaciones, diría que espectacularmente escritoras de cuento españolas, lo que se puede resumir es lo que dice el gran cuentista español: el cuento ha roto sus costuras buscando otros límites, otras experimentaciones, estando más cerca de los reinos que están colindantes cercanos al cuento, el cuento se vuelve más mestizo, es un híbrido, es un magnífico campo de experimentación y trabajo. En ese sentido hay un cuento que si se conoce con un poco de profundidad en España, vamos a ver unas similitudes con las realidades de algunos países latinoamericanos que exploran esas vías. También ha habido un avance muy grande en eso y las editoriales han sido sensibles a eso. Incluso las editoriales grandes, los éxitos que han tenido con Alice Munro, con Lucia Berlin.

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–Yo vengo de Argentina donde el mayor escritor es un escritor de cuentos, Jorge Luis Borges

–Eso que es categórico y que es así y que no sólo te diría que Borges ya no le pertenece a los argentinos, nos pertenece a todos, es una maravilla, lo que pone en el mapa de la literatura es que ninguna editorial tiende a defender al cuento. Literariamente tiene una tradición rica, hermosa y profundísima más importante que cualquier otro género a lo largo del siglo XX. El sector industrial, en un momento dado, decide que va a apostar más por la novela que el cuento. No hay un boom del cuento, pero sí ha habido un crecimiento de lectores, de crítica en torno al cuento, se escapan a los modelos más comerciales y en ese sentido el cuento nos está dando mucho.

–¿El cuento se parece a la poesía?

–Es verdad, la capacidad elíptica, la capacidad del silencio, la capacidad de lo no dicho, de buscar la complicidad del lector, son genuinos y coinciden en ambos géneros. Creo que la lectura definitiva y la comprensión de un gesto definitivo empieza cuando se ha acabado la lectura. Ahí se empieza a elaborar todo un entramado que va más allá de los límites del texto y que tiene que ver con esas fisuras y con esa voluntad de grieta que un poeta o un cuentista abren con su texto. Son géneros evocadores por excelencia y casi todos los escritores de cuentos también escriben poesía. Has mencionado a Borges, pero Cortázar es un ejemplo, hasta ahora a llegar a una escritora mexicana como Socorro Venegas, que es poesía pura o Andrés Neuman, que es un gran poeta y un gran cuentista.

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Son géneros evocadores por excelencia y casi todos los escritores de cuentos también escriben poesía. Foto: FIL/Bernardo De Niz)

–Antonio Ortuño, María Fernanda Ampuero, hablan de usted como si fueran su familia…¿Por qué se ha creado esa relación?

–Aquí somos como una gran familia. Hay un trabajo muy personal, muy centrado en la lectura del texto, en el debate, en el diálogo. Antonio es ahora mi hermano mexicano y es un íntimo amigo, nos hemos contado muchas cosas y María Fernanda vino en un momento muy frágil de su vida, la conversación, la intimidad, el trabajo que se hizo con su texto, supusieron una relación que ha ido creciendo en estos dos años que tiene su libro Pelea de gallos. Nuestro hijo, cuando tenía tres años, una vez preguntó: Andrés, ¿es hermano de mi padre o de mi madre? Andrés, efectivamente, era Andrés Neuman. Ahí puedes calibrar el trato con los escritores.

Juan Casamayor
Es un gusto personal lo que hacemos rentable. Foto: © FIL/ EVA BECERRA

–Hay diferencias con las editoriales grandes. Me encontré con Yuri Herrera, a quien se le ha muerto el editor de Periférica, Julián Hernández y él me decía: -Seguiré con Periférica…

–Es una decisión valiente y muy sabia a largo plazo la de Yuri Herrera. Si alguien ha situado en el mapa literario y ha consolidado la trayectoria de Yuri Herrera ha sido Julián Hernández y todo el equipo de Periférica. Ha sido una relación entre editor y autor que el escritor tenga claro cuál es el camino. En ese sentido, es valiente. Lo que pasa con los grandes grupos, donde hay buenísimos editores, es que publican unos 2000 títulos al año. El trato, el trabajo, está supeditado a una vorágine terrible y luego muy condicionado por unas ventas terribles, el que no vende en la primera semana queda afuera. El planteamiento de una editorial independiente es voy a hacer de mi gusto personal una aventura rentable. Es un gusto personal lo que hacemos rentable, es una gran diferencia.

–¿Qué pasa con Insólitas?

Insólitas es una suerte de proyecto que creo que ha nacido dentro de la editorial como un clásico dentro de nuestro catálogo. Páginas de espuma no publicaba antologías, son costosas no tanto en dinero sino en tramitar derechos, en enviar pruebas y nos da un poco de pereza entrar en estos proyectos. Pero cuando tienes a dos editores expertos en lo siniestro, que me dijeron que hay muchas escritoras de lo fantástico, vivas, que no son tomadas en cuenta. Hay que reivindicar este registro y este recurso. Hay un libro y hay un texto que demuestra que hay escritoras que llevan escribiendo décadas literatura de lo insólito. Es un libro divertísidimo, que en un momento da miedo, da terror, da inquietud, da desasosiego…

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