Alex Lora

El discurso del TRI es perfecto hoy para la instalación de la sentencia fatalista todo es lo mismo

Esta nota se hizo antes de que El TRI negara su autoría sobre la versión. Por tanto alguno de sus juicios resultaron apresurados. Pero los sustanciales no. El TRI no ha repudiado la versión o ha decidido emprender acción legal contra un robo de derechos de autor que se usa hoy como panfleto político. Fue una nota publicada en Facebook, antes de que el autor, Federico Bonasso, fuera citado en esta columna.

Ciudad de México, 21 de febrero (MaremotoM).- Esta nota se hizo antes de que El TRI negara su autoría sobre la versión. Por tanto alguno de sus juicios resultaron apresurados. Pero los sustanciales no. El TRI no ha repudiado la versión o ha decidido emprender acción legal contra un robo de derechos de autor que se usa hoy como panfleto político. Fue una nota publicada en Facebook, antes de que el autor, Federico Bonasso, fuera citado en esta columna.

Siempre me gustó El Tri. Son una bandota. Alex Lora es uno de los compositores más importantes del rock mexicano y eso no cambiará. Capaz de generar melodías que saltan generaciones.

Recuerdo la primera vez que los vi, en un hoyo fonky. Yo tendría unos diecinueve años y acabábamos de formar El Juguete Rabioso. “El güero vino a ver el rooooock” me dijo el chavo que cuidaba el acceso, sin camisa y con el rostro manchado vaya uno a saber de qué sustancia. El lugar era alucinante: el escenario estaba montado en una suerte de ring de box, en el centro de un hangar gigante. Y Alex Lora hacía lo que quería con la audiencia. Era como una escena de “Escape de Nueva York”. Pero no era una película. Era un México del que me habían hablado pero que no conocía. Un México que me sedujo porque me pareció más sincero que ese otro donde yo me movía. Y sin embargo, un México al que, por diversas razones, yo no podría pertenecer.

Nunca olvidaré ese concierto. En un momento Lora lanzó un speech de pretensiones sociológicas: “La banda siempre estará de la chingada”, les dijo. “Siempre estaremos de la chingada porque esos güeyes quieren que estemos de la chingada y eso nunca va a cambiar”. “¿Verdad que sí? Así que mejor olvídense de todos sus pedos y entréguense al rocanroooool”. El público reaccionó entusiasmado ante ese diagnóstico y aceptó la medicina que emanaba de los amplificadores. En un primer instante me chocó aquel discurso. Yo venía de una educación donde (paternalismos vanguardistas incluidos) a los marginados o a los obreros “debía hablárseles” sobre la consciencia de clase, no desde el fatalismo. Pero la necesidad de comprender esa realidad, a la que me asomaba por primera vez, revirtió la impresión negativa. Y concluí que había mucho valor en ser “sincero” con la gente.

Con el tiempo y al haber escuchado muchas veces más a Lora, (que ha ido adecuando ese mismo speech a los diferentes escenarios electorales) lo siento como una gigantesca falta de respeto.

Pronto me enteré que Lora era más ajeno a esa gente que lo seguía en los hoyos de lo que uno hubiera pensado a priori. Y me di cuenta de que el discurso fatalista de “siempre estarán de la chingada” escondía un conservadurismo que se llevaba a las patadas con el carácter rebelde que El TRI usaba como identidad de marca.

Se han hecho miles de críticas a Lora y al TRI. Desde la envidia y desde la evidencia. Yo nunca hice pública la mía. Quizás porque, además de la admiración que le profeso como compositor, conservo siempre una suerte de lealtad gremial. Mucha gente de otra generación y qué bueno no sabe el camino tan difícil que tuvo que hacer cierta música popular mexicana para romper la censura del viejo sistema autoritario. Y el TRI formó parte de esa lucha. Y su contribución a la apertura fue importante. Porque ese camino lo abrieron infinidad de grupos con la calidad de su arte, (mucho más que con la agudeza de su pensamiento político). Esta lucha que le reconozco al TRI no atenúa la noción de que aquel speech, que han ido envileciendo, no solo es funcional al sistema. Hoy, directamente, lo representa.

Te puede interesar:  La débil mental, un diálogo entre madre e hija que salpica a los lectores buena literatura

Entonces, ahora que quiere cumplir Lora un rol político podemos conversar sin complejos.

Alex le ofrece a “la banda” su canción de burla a López Obrador. Resulta siempre un poco sórdido confirmar la doble moral con la que algunas celebrities han querido disimular su entrega descarnada al negocio. Y no es porque Lora no tenga derecho a expresar sus críticas al presidente. Lo que no puede pasarse por alto es el momento, el foro, la forma y la intencionalidad de esa crítica. Puede ser, Lora mismo, otra de las vanidades heridas por el presidente en la mañanera. Uno de esos “críticos del poder” que responden desde el ego más que desde la evidencia; haciendo precisamente lo que le critican al presidente. Viendo al país desde el narcisismo que denuncian y llevándose entre las patas todo aquello que no pertenezca a los intereses del propio ombligo. Pero también puede ser otra cosa. Veamos.

La versión es un recuento de los axiomas de propaganda anti AMLO más pueriles que tenemos en el mercado. Una colección de fake news al beat del rock and roll. Pendejadas que se ensamblan con cuotas iguales de irresponsabilidad y  oportunismo, alimentando este ataque coordinado al gobierno que se observa últimamente. Un ataque financiado no por los periodistas de a pie, los ambientalistas o los defensores de derechos humanos, sino por aquellas élites que, entre otros actos de encendido republicanismo, se amparan ante el poder judicial para no pagar impuestos. Y promovido con una virulencia que coincide con la revocación de mandato e irá acentuándose a medida que nos acerquemos al 2024.

Oportunidad desperdiciada para hacerle al gobierno una canción crítica desde el humor y no desde el panfleto. Un nuevo insulto, de paso, a un chingo de “banda”. Esa a la que Lora, como Gabriel Quadri, trata de niños. “Mis niños”, pues. El pedo es que esos niños ya crecieron, compadre. En todo sentido. El rock panfletario, a la edad de Lora, es un pecado estético.

Nada de esto sería relevante sino fuera por el hecho ya señalado: el avance de una narrativa que nada bueno puede ofrecerle a una sociedad ya muy violentada y lastimada por sus propios males. Una narrativa que nada tiene que ver con la crítica constructiva y necesaria sino con una estrategia (confesa para colmo) de instalar mentiras para desprestigiar al rival político. El discurso del TRI es perfecto hoy para la instalación de la sentencia fatalista “todo es lo mismo”. Eslogan de una oposición que deberá, en algún momento, desarmarlo para distinguirse de una definición que los incluye. Por eso saltan de alegría los nuevos amantes del TRI. Tantos que en privado despreciaron siempre a Lora por su “naquez” y hoy lo usan o le festejan o le financian esta payasada.

El “todomismismo” es la mejor manera de desentenderse, como ciudadano, del particular pero importante compromiso que debe asumirse con el entorno social si es que de verdad se busca mejorarlo y no solo ejercer el derecho al lloriqueo. Tirar la toalla es lo más fácil. Y el “todo es lo mismo” es la herramienta psicológica más adecuada para el lanzamiento de toalla. La desesperanza es un instrumento vital para el pensamiento conservador, de derecha.

Lora sigue sacando rédito de aquel añejo speech que le escuché la primera vez que lo vi. Es un speech antagónico al que maneja López Obrador. Defectos del presidente y críticas a su gestión aparte, prefiero el discurso del respeto a la gente, que contiene una legítima esperanza y viene acompañado de desafíos concretos al fatalismo:

No, banda, no siempre “estarán de la chingada”: se puede intentar construir un país más justo, donde ustedes puedan vivir mejor y cambien su sello de condenados por su credencial de ciudadanos.

Comments are closed.