La fauna literaria

El fastidio de la fauna literaria

Todo esto es que, aunque parece que la fauna literaria impone carreras y sella destinos, no debería ser un problema cuando se vuelve tóxica con alguien en particular. Es simplemente, cambiar de trayectoria, alejarte de quienes se vuelven tóxicos y seguir trabajando.

Ciudad de México, 31 de mayo (MaremotoM).- Cuando empezaba a escribir me dijeron: solo cuídate de la fauna literaria. ¿Y eso qué es? Ah, ya lo sabrás. La verdad es que no lo supe, me evadí con singular facilidad y claro, la ayuda inesperada de los amigos. Y luego, en el trayecto, fui conociendo mucha gente, gente muy buena onda y gente muy mala onda (escasa para mi fortuna o tal vez mucha pero que no pude ver); pero eso no evitó que hiciera lo que quería hacer: escribir, buscar dónde publicar y trabajar, trabajar, trabajar. Pero aun sí, ya estaba en la mentada fauna literaria y era uno de ellos.

Ahora mismo, sigo en la fauna literaria; noto donde soy bien recibido, donde no, en dónde me tratan con cortesía pero es lo máximo que harán; en donde no valgo ni un centavo y en donde son generosos conmigo y mis libros. He conocido un montonal de autores y autoras. No tienen qué decirme con quien nunca voy a congeniar y con quienes desde el principio. Se sabe. Se siente. Se intuye.

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“Oye, x cada que puede habla mal de ti”, me han dicho y yo, “pues qué bueno”, pero la verdad es que no le doy importancia, suficientes cosas hay que hacer. Y luego me bloquean y ni entero o me entero después, porque en otro lado me invitan. Y así todo.

Pero la vida sigue.

Todo esto es que, aunque parece que la fauna literaria impone carreras y sella destinos, no debería ser un problema cuando se vuelve tóxica con alguien en particular. Es simplemente, cambiar de trayectoria, alejarte de quienes se vuelven tóxicos y seguir trabajando. Como una vez que, conocí a una persona y me dijo: “oye, no pensé que fueras así como alivianado”. ¿Y eso?, pregunté. “Pues es que se dice que eres bien inaccesible”. “Mira, seguro lo dirán quienes nunca vienen a todos los eventos que hacemos en la casa del libro”. Y esta persona sonrió. “Algo así”. Así que, si la fauna literaria los fastidia cuando empiezan no le den tanta importancia.

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