Jorge Valdano

“El futbol es poca cosa sin la palabra”: Jorge Valdano

“La palabra completa al futbol”, dice el argentino Jorge Valdano, quien a sus 64 años acaba de estrenar su programa Universo Valdano para Bein Sports y está cerca de Florentino Pérez, para volver a hacer campeón al Real Madrid.

Ciudad de México, 12 demayo (MaremotoM).- Solía decir el gran Negro Roberto Fontanarrosa, creador de personajes inolvidables como “Boogie el aceitoso” e “Inodoro Pereira”, que competir con Jorge Valdano era tarea imposible e inútil.

“Es guapo, es inteligente, es culto, es buena persona, las tiene todas”, manifestaba a voz en cuello el monero y cuentista fallecido en 2007, en referencia a una figura imprescindible en el futbol contemporáneo, quien ha sido no sólo jugador de elite como el Real Madrid, sino también atacante de la selección argentina en España 82 y México 86

A sus 64 años, Valdano podría ser considerado un sobreviviente. De hecho, se salvó de milagro de un accidente en 2006, cuando el helicóptero donde viajaba junto a otras 10 personas cayó en Lomas de Chapultepec. Tuvo que alejarse en el 2012 del futbol a causa de una hepatitis B y últimamente una enfermedad lo ha mantenido muy delgado, aunque parece ser que está completamente curado.

Hoy sólo viaja en avión y vive la vida con esa parsimonia propia de quien ha tenido a la muerte respirándole en la nuca y, por tanto, aquellas pequeñas tormentas mediáticas que lo tienen de protagonista, por caso su sonado desencuentro con el ex entrenador madridista José Mourinho y que provocó su salida como directivo de la escuadra blanca, son analizadas con tino y cierta despreocupación. Hoy se dedica a hacer libros, a ser comentarista en los mundiales de futbol y hacer como ahora una entrevista al entrenador del momento: Mauricio Pochettino (para Bein Sports).

Claro que el equilibrio, tal vez cierto desapasionamiento extravagante en un territorio donde todo explota a causa de una chispa diminuta, es lo suyo, una cualidad que le permite reinar como un verdadero estudioso del balompié, ese hombre al que todos acuden cuando hay que buscar claridad de criterios en un sistema oscurecido por la mediocridad y la confusión.

La síntesis, la austeridad, son también signos de un ser humano que no sólo ha jugado al futbol durante muchos años de su vida. Lo de Valdano también ha sido pensar y tratar de encontrar siempre la palabra acertada en el momento justo.

–En sus libros lo primero que destaca es la referencia al escritor argentino Osvaldo Soriano, tal vez un autor olvidado en estos tiempos

–Sí, es verdad. No olvidado solamente por la gente del futbol, sino también por la de la literatura. Eso sucede en un país tan rico en materia literaria como Argentina, donde a veces se producen ese tipo de injusticias. No lo conocí personalmente y esa frase que cito: “a los 50 años sigo rehaciendo goles que no hice” me la escribió en una carta en donde de alguna manera nos comprometíamos a vernos, algo que lamentablemente no ocurrió pues él falleció.

–Hay peleas e incluso vuelan sillas, dice usted, a propósito de la convivencia en los vestuarios

–Que vuelen sillas es una buena señal. Cuando la gente discute, polemiza y hasta se pelea desde la frontalidad al final termina purificando los problemas. Eso lo resuelven muy bien los jugadores ingleses que después de los partidos se van al pub, se emborrachan, se agarran a trompadas a las 4 de la mañana y el lunes llegan nuevos a entrenar.

Jorge Valdano. Foto: Valdano.es

–Se comentan que también hacen otras cosas inclasificables en ese tercer tiempo, corramos un tupido velo…

–Sí (risas), ellos se purifican en general…

–¿Voló una silla entre José Mourinho y usted?

–No, precisamente porque ahí lo que faltó fue frontalidad. Soy muy amigo del consenso, del diálogo y busqué a Mourinho para poder hablar, pero no fue posible. Somos personas con sensibilidades muy distintas, lo hemos intentado pero no funcionó. Supe que le pasaba algo conmigo, pero nunca descubrí qué era. Creo que se imaginó algunas cosas que no existían y es posible que haya encontrado en mí a una persona que no lo seguía ciegamente en todo lo que él pretendía. Finalmente me tuve que ir del Real Madrid. Me llamó Florentino Pérez y en una reunión muy corta, de apenas tres minutos, me ofreció otros puestos en el club, pero no hubiera sido digno para mí ni para nadie seguir en esas condiciones. Yo era Director General en ese momento, hubiera sido muy difícil encontrarme un puesto alternativo, donde no me topara con Mourinho a diario…

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SIN TWITTER NI FACEBOOK

Jorge Valdano no tiene Facebook y en Twitter, una persona se hace pasar por él. “Será algún delincuente”, dice encogiéndose de hombros, sin por ello desmerecer el poder de la palabra.

Sus libros y su gran compromiso con la literatura y el diálogo son el reflejo preciso de cuánto valora este hombre el lenguaje, la comunicación.

“Debo decir que para mí el futbol es poca cosa sin la palabra, porque formo parte de una generación que le debe a la palabra el primer vínculo con el futbol. Yo no vivía en Buenos Aires. Mi primer partido profesional lo vi con 17 años y hasta entonces el futbol me entró a través de la voz victoriosa de la radio o a través de la revista El Gráfico, que era en aquel momento una Biblia para la gente joven”, dice.

–Ahora es distinto…

–Sí, para mí la palabra completa al futbol, pero para las nuevas generaciones la experiencia del futbol es más visual, incluso aunque vivan en lugares remotos. Hay otra manera de relacionarse, pero para mí la palabra tiene que ver con la comunicación. Hay mucha gente que confunde el silencio con la paz y al silencio en las organizaciones solo hay que confundirlo con la muerte. Las empresas que debate son empresas que están vivas.

–Usted siempre habla de la pasión, pero debo decir que siempre lo consideré un hombre de poca pasión…

–Estoy en la búsqueda permanente del equilibrio y además soy muy mal hincha, esto es, más reflexivo que pasional. Es una buena observación, no la puedo contradecir.

–¿hay cada vez menos especialistas en el futbol?

–No, creo que hay cada vez más especialistas en futbol. Sucede que pierden la discusión con los que llevan la parte económica de un club y por eso se pierden oportunidades. No hay empresa que no dependa de un criterio y si el criterio es puramente economicista, algo empieza a fallar.

–¿Cómo es la vida después del accidente de helicóptero?

–La vida tiene más color, porque uno se entera de que es un bien que un día se pierde y aunque lo sabemos desde que nacemos, nos cuesta asimilarlo. Uno no ve inminente la pérdida de la vida en el momento más inesperado. Además, contrasto el accidente con el día precioso que hacía cuando ocurrió. Antes de subir al helicóptero pensé en el privilegio que representaba volar en un día tan bonito y un minuto después me estaba yendo del mundo. Desde entonces, todo tiene otro contraste y le doy mucha más importancia a cosas que en apariencia son pequeñas. Los ratos de paz, los afectos. Lo cierto es que cuando me iba cayendo una de las cosas que me pasó por la cabeza fue la cantidad de cosas que no había dicho. A una persona que la quiero, a otra persona lo importante que había sido para mí…así que cuando caí en la cuenta de que todavía había camino por delante, ya no me quedo sin decir nada…

–Pesado como “El besuqueiro” brasileño…

–(risas) Eso es, exactamente así…

–¿Se volvió a subir a un helicóptero?

–No, me subo al avión con toda naturalidad, pero todavía no he podido subir a un helicóptero. Les tengo mucha desconfianza. Después recabé información, a veces sin quererlo…un día me encontré con el presidente de Iberia que me reclamó por haber subido a un helicóptero. Ese es un mundo sin ley, donde no hay ningún tipo de rigor, me dijo.

¿Quién te creés que sos, Maradona?

En uno de sus viajes a Madrid, el astro argentino Diego Maradona quiso comunicarse con su amigo y ex compañero de selección Jorge Valdano. Diego lo llamaba y nunca lo encontraba, hasta que un día se cansó y le dejó grabado en el contestador automático: Che, Valdano, ¿quién te crees que sos, Maradona, que no contestás el teléfono?

–Jorge, ¿ya le contesta el teléfono a Diego?

–Ahora ya no me llama.

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