Rubén Gallo

El género de la novela negra me parecía casi una camisa de fuerza para hablar de Muerte en La Habana: Rubén Gallo

“No vamos a hablar mucho del final, para que los lectores puedan descubrirlo. Esta novela es un homenaje a un escritor que admiro mucho que es Fernando Vallejo. Parte de la resolución de ese crimen se parece a los niños sicarios que aparece en su novela La virgen de los sicarios. La novela está basada en un caso real, habla de la vida de un español que encontró ahí un paraíso erótico. Hasta que un buen día aparece salvajemente asesinado, cerca del aeropuerto”.

Ciudad de México, 21 de enero (MaremotoM).- Muerte en La Habana, de Rubén Gallo, subvierte el orden de la novela negra, pero se apoya en ella.

Se trata de una novela sobre la salvaje vida nocturna de La Habana antes de la pandemia: una historia que rima con Muerte en Venecia, de Thomas Mann pero que se desarrolla en el zona tropical y que tiene un final absolutamente novedoso.

ENTREVISTA EN VIDEO A RUBÉN GALLO

“No vamos a hablar mucho del final, para que los lectores puedan descubrirlo. Esta novela es un homenaje a un escritor que admiro mucho que es Fernando Vallejo. Parte de la resolución de ese crimen se parece a los niños sicarios que aparece en su novela La virgen de los sicarios. La novela está basada en un caso real, habla de la vida de un español que encontró ahí un paraíso erótico. Hasta que un buen día aparece salvajemente asesinado, cerca del aeropuerto”, afirma Rubén Gallo (México, 1969), un escritor, crítico y profesor de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos.

Gallo ensaya y recrea el habla de La Habana. Es muy difícil precisamente imitar esa forma de “lunfardo”, de argot, sin caer en el ridículo, pero el autor lo logra y la novela es un goce desde que empieza hasta que termina, imbuidos por una ciudad que pocos conocemos.

Nada en su carrera: estudios de pregrado en Yale y Ph.D. en Columbia, lo había preparado para enfrentar la ilusión que experimentaría durante los seis meses que pasó en La Habana en 2015: una experiencia que transformó profundamente su ser y su escritura y que culminó con la escritura de Teoría y práctica de La Habana (2017), obra de autoficción que es también un análisis cultural sobre la Cuba de la transición, una novela que editó MalPaso y de la que sacáramos precisamente un adelanto.

Te puede interesar:  Mariana Palova hechizará a la ciudad desde el Experimental

“Yo diría que uno de los protagonistas de la novela es el lenguaje. Una de las cosas que me sorprende son los lenguajes en La Habana. Hay una larga tradición literaria que ha trabajado con la lengua de la calle en La Habana, entre ellos el líder es Guillermo Cabrera Infante. Parte de lo que le interesó a él es hacer un registro de cómo hablan estas personas de su libro Tres Tristes Tigres”, afirma.

LECTURAS | Teoría y práctica de La Habana, de Rubén Gallo

“El lenguaje de la burocracia socialista sindical, el de los pingueros, el de los militares, fue un ejercicio antropológico y sociológico”, agrega.

El lenguaje es también homosexual, que aquí en Muerte en La Habana, se muestra como algo natural.

“En este mundo de la noche, la sexualidad se vive de una manera sorprendente. Muchos de estos muchachos que seducen a extranjeros por dinero, están casados, tienen hijos y no ven en ello ninguna contradicción. Yo quise entender, me parecía un mundo muy poético, un universo bastante sofisticado, muy complejo”, afirma.

Ruben Gallo
Portada de Muerte en La Habana. Foto: Cortesía

“En la novela la política está retratada desde la calle. Ellos que parecen tan alejados de la política, cómo perciben el sistema en el que viven. Hay un capítulo que habla de un disidente, que tuvo un problema con el régimen en el 2000, pero todo eso está visto en la relación que tiene con el protagonista, Manuel. La política se ve como algo secundario, hay todo un juego con la criminología socialista y es también una subversión del género”, expresa Gallo.

“La policía aparece como un elemento paródico. Me encontré con una serie de manuales de la criminología socialista. En una sociedad estrictamente socialista no hay crímenes, decían las primeras páginas. Es un rezago del mundo burgués que quedó atrás. Esa visión me encantó”, agrega.

“El juego que traté de hacer es sobre ese mundo tan contradictorio, es que el género de la novela negra me parecía casi una camisa de fuerza. Parte de lo que quise hacer es que el género termina siendo en otra cosa. La crítica que le hago a Leonardo Padura, es un escritor que admiro pero me parece que sus novelas negras tienen una camisa de fuerza”, concluye.

Comments are closed.