Nuria Barrios

“El monstruo somos nosotros”, dice Nuria Barrios, autora de Todo arde

LECTURAS | Todo arde, de Nuria Barrios

Nos comunicamos vía zoom con Nuria Barrios, un poco para que sepa que su Todo arde es una de las mejores novelas que hemos leído recientemente y también para que hable de su literatura.

Ciudad de México, 25 de agosto (MaremotoM).- Hay días en que llegan al escritorio esas novelas que quedarán para siempre en nuestro corazón. ¿Por qué leer novelas? A veces pienso que es como un vicio que cada vez tendremos menos que contar. No lo sé. Claro que para mí es trabajo, pero cada libro que abro supone un pasaporte a un mundo distinto, a tratar de entender algo que no había entendido antes.

Eso es Todo arde (Alfaguara), que me llegó hace bastante tiempo y todavía no puedo borrarme la historia de Lena y Lolo (y una perra en el medio), donde la adicción, la destrucción por uno mismo, juega una batalla con el amor, con la luz a un ser querido.

Nuria Barrios es española, probablemente sea una de las mejores escritoras de allá y es pesado darse cuenta de que hay muchos españoles (como Rafael Reig, como Antonio Orejudo, como Luisgé Martín) que tardan en llegar a México y a Latinoamérica.

Da bronca esa situación, pero lo cierto es que en su proceso creativo, la autora ha hecho un largo camino editando tres libros. Primero un libro de relatos donde empezó la historia de Lena y Lolo a darse vuelta en la cabeza. Luego, un libro de poemas (La luz de la dinamo, Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado) y finalmente esta novela portentosa que la agarró en el medio de la pandemia y por lo tanto no pudimos conocerla presencialmente.

Nuria Barrios
Todo arde, la historia de Lena y Lolo en las puertas del infierno. Foto: Cortesía

Nos comunicamos vía zoom con Nuria Barrios, un poco para que sepa que su Todo arde es una de las mejores novelas que hemos leído recientemente y también para que hable de su literatura.

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“No quería hace una historia concreta, lo que quería hacer es una historia universal, que pudiera aplicarse en cualquier lugar y en cualquier tiempo. Yo bajé a un narcopoblado, entré en un fumadero, escuché mucho la forma de hablar, miré mucho las relaciones que se entablaban entre todos los que habitan ahí, pero lo que necesitaba era el lenguaje”, dice.

“Y luego la lectura de los clásicos, leí la Divina Comedia, leí La Odisea, leí Ovidio y todo encajaba muy bien, esos mitos que son atemporales en un escenario casi teatral como es una noche de fogatas en un narcopoblado”, agrega.

Lena es una drogadicta. Destruida en sí misma. A un paso del abismo. “Es un personaje que está en el filo del abismo pero todavía no ha caído. Eso me permitía empatizar con ella. Lena es un personaje no es tan difícil reconocerse. No es tan difícil reconocer las pulsiones que están dentro, de libertad, de rebelión, de autodestrucción. Un deseo de vida que se convierte al final en una pulsión de muerte”, expresa.

Nuria Barrios
“El rechazo general que despierta Lena, como los estafadores, los asesinos, se basa en el miedo que todos tenemos a reconocer la existencia de esas pulsiones dentro nuestro. El monstruo es nosotros”, afirma. Foto: Cortesía Facebook

“El rechazo general que despierta Lena, como los estafadores, los asesinos, se basa en el miedo que todos tenemos a reconocer la existencia de esas pulsiones dentro nuestro. El monstruo es nosotros”, afirma.

La novela tiene un final abierto. “Creo que la ficción tiene que tener un enganche con la vida y con la realidad y ahí no hay finales cerrados. Los finales abiertos invitan al lector a que construya su propio final”, dice la escritora.

“Lolo entra en el poblado a buscar a su hermana y cuando sale del poblado la ha encontrado. Él consigue su objetivo, que Lena se quite la costra y vuelva a recuperar la que ella era”, afirma.

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