Carl Honoré

El movimiento lento y su creador, Carl Honoré, en México

Carl Honoré viene a México y nos presenta uno de sus libros emblemáticos: La lentitud como método (en edición de bolsillo) y su novedad Elogio de la experiencia.

Ciudad de México, 11 de octubre (MaremotoM).- Carl Honoré ha sido publicado en 34 idiomas y sus libros han ocupado las listas de los más vendidos en muchos países. Líder indiscutible del llamado slow movement (movimiento lento), surgido a mediados de los ochenta para luchar contra la inmediatez que nos impone el mundo actual y cuyos adeptos ya se cuentan por miles en el todo orbe. Sus libros muestran que no siempre es mejor ir más rápido y cómo el desacelerar el ritmo en el que vivimos nos ayuda a tener vida más productiva, más feliz y más plena.

Nació en Escocia en 1967. Es licenciado en historia y lengua italiana por la Universidad de Edimburgo. Durante un tiempo trabajó asistiendo a los niños de las calles de Brasil, experiencia que le impulsó a desarrollar su carrera como periodista.

Ha colaborado en publicaciones tanto americanas como europeas, entre ellas, The Economist, Observer, Time y Globe. Actualmente lleva una carrera activa como conferenciante en eventos tan reconocidos como las charlas TED. En México, distribuidos por Océano y bajo el sello RBA, se han publicado sus libros Elogio de la lentitud, Bajo presión, La lentitud como método y, recientemente, Elogio de la experiencia.

Carl Honoré
Elogio de la experiencia. Editado por RBA. Océano. Foto: Cortesía

En este libro, el autor nos muestra las herramientas y la actitud que debemos tomar para evitar que, ante un problema, nos precipitemos siempre hacia la vía rápida, la fácil y la irreflexiva. Darnos cuenta que hoy en día queremos que todo tenga una solución rápida, pero no es la rapidez el motor que resuelve los conflictos. Carl Honoré nos enseña, con innumerables ejemplos, cómo podemos ser capaces de solucionar problemas de una forma más lenta y mucho más eficaz.

Sostiene que el movimiento lento está ganando fuerza y que formar parte de él no implica dejar estancada tu carrera profesional, deshacerte de tu tableta y de tu teléfono inteligente o aislarte y vivir en una comuna.

Vivir sin prisas es hacer cada cosa a la velocidad adecuada, ya sea rápida, lenta o al ritmo que proporcione los mejores resultados. Bajo el método de la lentitud están floreciendo muchos micromovimientos: la comida lenta, las ciudades lentas, el trabajo lento, el sexo lento, la tecnología lenta, la educación lenta, la paternidad lenta, el diseño lento, los viajes lentos, la moda lenta, la ciencia lenta y el arte lento. Así que aunque parezca que todo va más rápido, estamos en el momento adecuado para introducir la solución lenta en el núcleo de nuestra cultura.

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Para dominar la solución lenta necesitamos vivir a un ritmo más razonable. Eso implica concederle a cada momento el tiempo y la atención que merece. La solución lenta, es en primer lugar, un estado mental. La aceptación de que resolver problemas complejos requiere paciencia, esfuerzo y recursos cambia el chip en nuestras cabezas. Entonces estaremos en condiciones para resolver las causas profundas de un problema.

Con Elogio de la experiencia, Honoré ha abanderado una nueva causa, la defensa del envejecimiento sin complejos y en respuesta al bombardeo de todas las publicaciones, sitios en línea y artículos que ensalzan a la juventud y menosprecian la edad adulta. Casi sin darnos cuenta, cumplir años se ha convertido en una condena como si las personas maduras fueran seres obsoletos. El trato es muy injusto en muchos campos desde lo laboral, en lo creativo, en lo económico e incluso en lo personal.

El culto a la juventud y la obsesión contra el envejecimiento, nos dice el autor, es un atentado al sentido común. En este libro, nos guía y nos ayuda a neutralizar esa imposición y a dignificar cada año cumplido. Se trata de alejarnos de esa idea impuesta para parecer más jóvenes y de aceptar la edad que se tiene y vivirla bien. No de engañar al reloj, sino de convertirlo en un cómplice y de mostrarse orgulloso de la experiencia adquirida.

Debemos llegar a la vejez con optimismo, reconociendo todos sus valores y experiencia. Se pueden mirar los años y a las arrugas en la cara, con energía y sin avergonzarse.

Elogio de la experiencia tiene un componente filosófico clásico: cuenta historias y, a través de ellas, motiva y anima. Expone, argumenta, divierte con anécdotas, aporta datos científicos, históricos y sociológicos, es crítico, es mordaz y es burlón.

El envejecimiento es inevitable y en estos tiempos, de vida útil más larga, tenemos el potencial de envejecer mejor que nunca.

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