Ana María Olabuenaga

“El mundo de las redes y nuestro mundo real tienen las fronteras borradas”: Ana María Olabuenaga

¿Dónde termina la burla y comienza el acoso? En un mundo regido por los likes y por la necesidad de reconocimiento y de validación, ¿quién determina lo que es correcto y lo que no? ¿Cuál es el límite de la libertad de expresión?, se pregunta Ana María Olabuenaga, una de las mentes más brillantes y creativas de la publicidad en el ámbito mundial en su libro.

Ciudad de México, 24 de noviembre (MaremotoM).- ¿Qué puede hacer Twitter con la vida de una persona? ¿Qué sucede cuando un tuit se convierte en tendencia, salta a la vida “real” y determina la suerte de alguien? Los casos del #metoo, con el suicidio de Armando Vega-Gil, el caso de Nicolás Alvarado, que con su columna sobre Juan Gabriel fue echado de la UNAM y juzgado por las redes sociales como alguien discriminador, son juzgados por Ana María Olabuenaga, en Linchamientos digitales (Paidós).

¿Te acuerdas de Marcelino Perelló, el hombre que vio cancelado su programa luego de que una serie de acusaciones por redes sociales lo juzgara como alguien misógino?

Memes, bots, hilos, trolleo, tren del mame: palabras que utilizamos coloquialmente, pero que en este ensayo sirven para comprender la naturaleza de las redes: somos actores sociales, víctimas y también verdugos.

¿Dónde termina la burla y comienza el acoso? En un mundo regido por los likes y por la necesidad de reconocimiento y de validación, ¿quién determina lo que es correcto y lo que no? ¿Cuál es el límite de la libertad de expresión?, se pregunta Ana María Olabuenaga, una de las mentes más brillantes y creativas de la publicidad en el ámbito mundial en su libro.

–Nadie ha llevado como tú eso que llamas “linchamientos digitales

–Es que las redes sociales se han vuelto necesarias como imposibles de evadir. Pensar en que podemos evadirlos, sin participar, ya no es opción.

Ana María Olabuenaga
Pensar en que podemos evadirlos, sin participar, ya no es opción. Foto: Cortesía

–El tema de Nicolás Alvarado, por ejemplo

–De lo que estoy en contra es que no haya habido un debido proceso de los casos. Es terrible el caso de Nicolás Alvarado. Mi libro empieza con la claridad que empieza con fenómenos cada vez más claros, es que no son fenómenos que se quedan en las redes, que es algo esencialmente lúdico, sino que están teniendo consecuencias en la vida cotidiana. Son millones los que participan en las redes sociales, la indignación, la rabia, se convierte en tsunámica y bestial. En esa conciencia de que esto está pasando y empecé a estudiar el fenómeno y tiene sus consecuencias en la realidad. Armando Vega-Gil, el suicida en la esquina de su casa. Tiziana Cantone (la joven a la que se descubrió un video con contenido sexual) se suicida en la casa de su tía, a Nicolás le quitan los puestos y Marcelino Perelló muere en la realidad. Para mí es eso lo que es muy relevante, los dos mundos ya no existen, es una idea vieja que está superada, esa frontera está borrada.

Ana María Olabuenaga
Dar una buena lectura a lo que uno va a postear, a lo que uno va a dar un like, es esencial. Foto: YouTube

–¿Hay un juicio moral? La gente se suicida por depresión…

–Si a Armando no lo hubieran denunciado las chicas de #metoo Músicos, si no hubiera habido estos comentarios que hubo aquella noche, estaría vivo. Marcelo Perelló si no hubieran sucedido los comentarios, también estaría vivo. Tiziana Cantone estaría vivo si no hubiera sucedido lo que sucedió en las redes y probablemente Nicolás estaría haciendo cosas fantásticas en TV UNAM. Entonces, sí creo que es determinante lo que sucede en las redes, para decidir lo que sucedió en la realidad.

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–Tu libro marca cada uno de los casos. ¿Qué puede hacer uno para evitar estos casos?

–En primer lugar hay que estar conscientes de que se ha borrado la frontera. Estar conscientes de lo que sucede en lo real y en lo digital. La frontera estaba borrada. Dar una buena lectura a lo que uno va a postear, a lo que uno va a dar un like, es esencial. La rapidez del mundo hace una rapidez en la forma de actuar, que no le da espacio a la construcción de compasión por el otro.

–También están los estados de ánimo. En esta semana ha habido una grave acusación de Rita Segato, ayer la admiraba mucho, hoy la alucino, ¿cómo dejar de tener estos sentimientos?

–Es fundamental lo que acabas de decir. Otras de las cosas que se le arrancan durante un linchamiento es el contexto. Tú no eres uno sin circunstancia y es eso lo que le estamos quitando a las personas. Eso hacen las redes, sintetizan al grado de un mal aforismo la vida del otro.

–Por otro lado la noticia era un extracto de un medio en contra de Bolivia…¡Hay que ir a la charla que ella dio!

–A lo mejor tú sí vas a regresar al contexto, pero la gente en general ya está en lo que sigue, por eso tenemos que hacer otros mecanismos, buscar por ejemplo la forma de normar las publicaciones en las redes. Hay libertad de expresión, pero debemos normar la forma de comportamientos en las redes sociales.

Ana María Olabuenaga
Hay libertad de expresión, pero debemos normar la forma de comportamientos en las redes sociales. Foto: Cortesía

–Por ejemplo, no fui a ver Joker…cómo te van formando tus gustos

–El fenómeno de Joker es interesantísimo, imagina los que hicieron notas a favor o en contra antes de ver la película. Creo que hay varia gente involucrada. Están involucradas las autoridades, las plataformas, todos nosotros, creo que las autoridades tienen que pensar en la protección de datos, el derecho al olvido –una ley que se ha debatido muchísimo-, estar mucho más cerca de las plataformas y ver de qué modo esas plataformas están favoreciendo cierta proliferación de la indignación de una manera artificial. La indignación genera una mejor venta. Es también una responsabilidad de todos nosotros, los que posteamos, los que retuiteamos, pero también están los que cierran las ventanas y colaboran con un silencio que hacen más grandes los linchamientos, los trolleos.

–¿Esta sociedad está basada entonces en las redes sociales?

–Creo que vivimos con ellas, es ya una parte que no podemos arrancar. Es parte de esta sociedad. Hay una imprudencia importante en esa ecología de redes que hemos construido.

–¿El tema del bien y del mal en las redes sociales?

–Sí son benditas redes, le ha dado visibilidad a causas que estaban en la oscuridad totalmente. Por el activismo que genera, es beneficiosa, pero malditas también porque hay una malinterpretación, nos encontramos estrellas en el suelo, nos las colgamos y pensamos que vamos a hacer justicia nosotros mismos. Ahí es donde creo que se desvirtúa el hecho. No somos un tribunal. Acabamos con el prestigio y con la vida de la persona, sin tener todos los elementos.

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