“El mundo digital es importante, pero tampoco es decisivo”: Jorge Herralde

En entrevista para Maremoto, Herralde asegura que frente al mundo del Internet y la hipervisibilización de cientos de escritores en distintas redes sociales y plataformas, el editor debe tener más que nunca las ideas claras respecto a su trabajo y oficio “hay más visibilidad; pero también hay más confusión”.

Monterrey, México, 18 de marzo (MaremotoM).- La colección Cuadernos de Anagrama consistía, a inicios de los ’70, en libros entre 50 o 60 páginas escritos por pensadores y autores reconocidos. No todos los títulos eran de divulgación pues también estaban los textos teóricos.

Esa era una colección de autores que en su mayoría no habían sido publicados en España y en muchos casos eran libros que se editaban en México pero traducidos del francés por Arnaldo Orfila Reynal.

Jorge Herralde, fundador de Anagrama, se dio a la tarea hace más de 40 años de sortear esta dificultad e ir en busca de entrevistas y textos significativos para que los leyera el lector en español. En esta colección se publicaron más de cien títulos y fue el primer banderín de enganche de Anagrama. Recientemente Laura Tremosa, feminista y comunista, dijo que los cuadernos de Anagrama “desasnaron” (refiriéndose a “quitar lo asno, lo burro”) a todos y que ella los tenía  y leyó todos. Así, las publicaciones de esta editorial española siguen marcando a todo lector que pasa por ellas. Es por este motivo, sumado a la larga trayectoria editorial de Jorge Herralde que la Universidad Autónoma de Nuevo León le otorgó el reconocimiento al mérito editorial.

En entrevista para MaremotoM, Herralde asegura que frente al mundo del Internet y la hipervisibilización de cientos de escritores en distintas redes sociales y plataformas, el editor debe tener más que nunca las ideas claras respecto a su trabajo y oficio “hay más visibilidad; pero también hay más confusión. Me parece imprescindible tener mucha información y saber qué hacer con ella. He viajado muchísimo. En México habré estado unas cuarenta veces y conozco a mucha gente. La Internet facilita muchas cosas: la relación entre América Latina y otros países lejanos entre sí; además facilita el envío de libros, que en los viejos tiempos era como enviar una botella al mar con la esperanza que llegara a puerto. El mundo digital es importante para mí, pero tampoco es decisivo”

Anagrama, fundada en 1969, ha publicado hasta la fecha alrededor de cuatro mil obras que van desde la poesía, el ensayo, la narrativa, la crónica, biografías y más. Para él, la novela seguirá siendo el género de mayor éxito en ventas, “la poesía está, crea reductos a veces muy fieles y tenaces, pero cuantitativamente menores. Y luego viene la producción ensayística, muy valiosa pero más bien arbitraria. Nosotros en la editorial empezamos publicando mucho ensayo a sabiendas de que era más bien arbitrario; pero era una época donde estaba la dictadura franquista y Anagrama era una editorial muy radical en muchos ámbitos y sobre todo en lo político. Entonces muchos textos eran políticos. La editorial podía casi jugarse la vida, he dicho un poco en forma truculenta, para que un libro se salvara de la censura. Era un antisistema muy estimulante”.

Y es que su editorial publicó no solamente ensayos de izquierda, sino también feministas, textos sobre las drogas y el libre uso de ellas. Ediciones que vieron la luz en un momento clave que incidieron en la sociedad de su tiempo. La panoplia antisistema era muy amplia. El editar como un acto político fue el motor que dio origen al gran entramado que hoy es Anagrama.

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Pero después de tantos años publicando libros exitosos no sólo a lo que ventas se refiere, sino también a la repercusión en los lectores, ¿ese camino político puede perderse? “Nosotros editamos textos que nos parecen interesantes y pertinentes pero no de forma tan aplastante como antes, sino muy escogidos, por ejemplo: Slavoj Žižek. Hemos publicado La vigencia de El manifiesto comunista. Slavoj Žižek es un filósofo muy atípico con el que abrimos una colección que se llama “Nuevos Cuadernos de Anagrama”, una colección fundamental de los ’70.

El también escritor, nacido en Barcelona en 1936, habló poco y contundente acerca del juego de moda de ser escritor en las redes sociales, que primero se trata de conseguir likes y después se trata de firmar con una editorial trasnacional para vender millones de ejemplares. “No hacen mal porque no son literatura. Forman parte del divertimento y del mundo del negocio. Es un tema lateral aunque se pueda ganar mucho dinero y muchos seguidores”. Y es que entre risas asegura que en el mundo editorial pasa algo similar a lo que sucede en el futbol en cuanto a ventas millonarias “los jeques árabes y los magnates chinos y rusos se han introducido en la compra-venta de jugadores para adornar sus clubes y vender millones en mercadería; sucede lo mismo con los grandes conglomerados editoriales”. Así, él se mantiene firme ante la primicia del editor, afirma que se hace como desde el inicio, “primero el editor tiene que ser vocacional y tener el deseo de publicar a los mejores autores, de la forma más cuidada posible, promocionarlos de la mejor manera posible e intentar que se sientan felices en la editorial y que sean menos tentados por los tentáculos de los grandes grupos. Entonces se trata de ir sorteando obstáculos pero conservando una coherencia. La función fundamental del editor es la construcción de un catálogo y la construcción de la fiabilidad del catálogo. Es decir, conformar un catálogo preciso para la gente que se fija qué es una editorial. No hablo de la gente que sólo se fija en un autor o si la portada le hace gracia, hablo de gente más seria. Cuando ese catálogo editorial le da una serie de alegrías sucesivas al lector, entonces la gente se fiará  de este sello por proporcionarle más gratificaciones. Esta fiabilidad del catálogo es difícil de construir, se necesitan años y  que persista esa constancia; sin embargo se puede perder en cuatro días. Es decir, si de pronto en Anagrama empezaran a salir títulos de grandes autores de bestsellers y youtubers, pues esa gente diría: “esto no es anagrama”.

Los dos Jorge, en foto para MaremotoM. Foto: MaremotoM

Y acerca de seguir con ese catálogo que identifica claramente a la editorial, hace dos años Jorge Herralde designó a Silvia Sessé como directora editorial, pues está convencido de que ella es la persona apropiada para seguir con este legado “a Silvia Sessé la escogí yo mismo. Ha empezado hace dos años pero estuvo antes un año y medio empapándose del espíritu de Anagrama. Tuve la intuición y creo que es una de las mejores intuiciones editoriales que he tenido: que sería la persona apropiada por su capacidad, curiosidad, empatía y conocimiento para llevar a cabo esta función y desde hace dos años nos entendemos perfectamente. Yo la apoyo en todo lo posible sin interferir en las decisiones de ella. El entendimiento entre los dos se da una manera casi milagrosa”, concluyó el fundador de Anagrama.

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