Leonardo Padura

El novelista que hace historia está comprometido con la verosimilitud y no con la verdad: Leonardo Padura

Como un hombre adicto al quimbombó, el autor de El hombre que amaba a los perros, se declaró cubano y haciendo todas las cosas que hacen los cubanos. Abrió el salón literario, recibió la medalla simbólica Carlos Fuentes de Silvia Lemus y de Raúl Padilla López, en la “justamente galardonada” Feria Internacional del Libro en Guadalajara.

Ciudad de México, 29 de septiembre (MaremotoM).- La apertura del salón literario de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara es esperada con gran ansiedad. La viuda de Carlos Fuentes, Silvia Lemus, se presenta para entregar la medalla homónima que en este caso fue para el cubano Leonardo Padura, autor de El hombre que amaba a los perros.

En una ceremonia digital con la presencia del director Raúl Padilla López, Silvia Lemus y el premiado Leonardo Padura, se le entregó simbólicamente la medalla, que se da desde 2012. “Querido Leonardo, cuando la oportunidad se presente te daremos esta medalla físicamente”, dijo Silvia.

“La pandemia ha sido devastadora, más de un millón y medio de muertos, muchas personas empobrecidas, la locura se ha desatado. Este año también ha sido especial para la FIL, pues ha recibido el Premio Princesa de Asturias: felicidades a todos los que han trabajado durante 30 años”, empezó diciendo Leonardo Padura.

Leonardo Padura
Yo siempre pienso que la literatura necesita un espacio entre los acontecimientos y la escritura, a diferencia del periodismo, que se debe hacer, generalmente, sobre los acontecimientos. Foto: Cortesía Casa de las Américas

Agradeció la medalla y dijo que al verse entre todos los premiados: Jonathan Franzen (2012), David Grossman y Mario Vargas Llosa (2013); Nélida Piñón y Sergio Ramírez (2014); Salman Rushdie (2015), Norman Manea (2016), Paul Auster (2017), Orhan Pamuk (2018) y Luisa Valenzuela (2019),  agradecía doblemente el honor.

Leonardo Padura es escritor, periodista y guionista cubano, conocido internacionalmente por sus novelas policiacas del detective Mario Conde, así como por su novela El hombre que amaba a los perros (2009). Su trabajo ha sido traducido a 30 idiomas y le ha valido diversos premios, entre los que destacan el Café Gijón (1995), el Hammett (1998 y 2006), el Prix des Amériques Insulaires et de la Guyane, el Francesco Gelmi di Caporiaco (2010), así como la Orden de las Artes y las Letras (2013) y el Princesa de Asturias de las Letras (2015), entre otros.

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EL HOMBRE ADICTO AL QUIMBOMBÓ

“En varios diccionarios de la lengua la palabra quimbombó aparece como sustantivo masculino. La RAE nos da la referencia de lo que es el quimbombó”, comenzó su conferencia de la novela histórica, diciéndose un hombre adicto a la planta, en forma de vaina parecida a la habichuela, que se corta con jugo de limón. “Todos los cubanos hemos comido un guiso de quimbombó”.

“Me confieso adicto al quimbombó”, dijo Leonardo Padura, tras lo cual habló del poeta cubano José María Heredia (1803-1839), quien también “era adicto al quimbombó”.

Festival de Novela Negra Huellas
Como polvo en el viento, de Leonardo Padura. Foto: Cortesía

“Encontrar a través de un elemento representativo de la cultura cubana un nexo entre José María Heredia, muerto en México poco después de concretado su breve regreso a Cuba, y mi persona, casi dos siglos después, fue un hallazgo esencial a la hora de estudiar, primero y proponerme después la novela de la vida del poeta”, afirma Leonardo Padura.

“Una breve en apariencia mínima inclinación gastronómica me reveló las proporciones de una pertenencia compartida, sostenida en el tiempo. Fue una clave que me condujo al entendimiento íntimo de la psicología de aquel hombre cuyo tránsito vital que se me fue manifestando en esencias más recónditas de esta condición histórico-cultural que significa ser cubano”, agregó.

“Leía la historia, me reflejaba en ella y sentía que podía mirarme en un espejo y ver en mi propio reflejo el aura imborrable del hombre que soñó con tener una patria y sin llegar a tenerla tuvo la capacidad de fundarla con sus acciones, sus ideas y sus versos”, afirmó Padura.

Todo el discurso de Padura estuvo orientado a determinar el grado de novela histórica, en el sentido de que “para el novelista que trabaja con la historia la cuestión es mucho más simple, aunque no menos profunda. Su compromiso es con la verosimilitud, que sabemos es cartesiana y no con la verdad, que siempre es relativa. Toda la subjetividad está presente en todo el proceso de escritura de lo que es llamada una novela histórica”, terció.

Aquí todo el discurso:

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