Carlos René Padilla

El sarcasmo de ser periodista en el Norte: Carlos René Padilla en Hércules en el Desierto, por video

¿Hay una crónica realmente nacional para dar conformidad a un género que relata lo que sucede? No vamos a decir que en México no sucede nada, porque es precisamente uno de los países más aptos para hacer crónica. Entrevista en video.

Ciudad de México, 30 de marzo (MaremotoM).- Cada vez que se habla de Crónica Periodística, ese género que cada vez cuesta más publicar, pero que sin embargo los periodistas y los escritores cada vez visitan más, se habla precisamente de los extranjeros.

Claro, si uno escucha de Leila Guerriero, de Martín Caparrós, no necesita agregar nada, pero ¿qué pasa con la crónica en México?

¿Hay una crónica realmente nacional para dar conformidad a un género que relata lo que sucede? No vamos a decir que en México no sucede nada, porque es precisamente uno de los países más aptos para hacer crónica.

Por otro lado, en México lo que más se lee es crónica, como lo dice Sara Sefchovich en su libro Vida y milagros de la crónica en México (Océano), donde además declara que es este género lo mejor de la literatura mexicana.

“Nuestra literatura tiene grandes (enormes) poemas, novelas y cuentos. Pero, como conjunto, la crónica es el género de más calidad, originalidad e innovación. Y es, además, el que le habla mejor que ningún otro a los mexicanos, porque recoge y representa lo que compone lo esencial de su literatura”, dice Sara.

Desde Salvador Novo a la China Mendoza, desde Jorge Ibargüengoitia a Carlos Monsiváis, hay muchísimos cronistas en la tradición mexicana y es a esa tradición que el autor Carlos René Padilla (Agua Prieta, Sonora, 1977) dedica su reciente libro Hércules en el Desierto, editado por NitroPress.

LAS HISTORIAS ESTÁN ENFRENTE DE UNO

Además, es el Premio Libro Sonorense 2019, que según la editorial: A primera vista, Hércules en el desierto es el divertido recuento de un reportero sobre doce de sus investigaciones más sonadas. Y la verdad es que con eso bastaría, pues incluyen disfraces, personificaciones, espionaje, recapitulaciones para dar marcha atrás, atacar desde otros flancos. Pero no para Carlos René Padilla, quien además compara cada investigación con los trabajos imposibles encomendados a Hércules para probar su fuerza y su inteligencia. Y, por si fuera poco, acomoda oportunamente reflexiones sobre el periodismo como oficio, como literatura y como industria, que resultan invaluables consejos desde el campo de batalla para quienes quieren ejercer el reporteo y para quienes sólo lo practican desde la comodidad de su escritorio:

El manual del periodismo se escribe todos los días sobre la libreta que cargas porque tratamos con gente que no te dice la verdad o te da su versión de los hechos o te oculta datos por miedo a señalar algo indebido, así que tienes que aprender todo sobre la marcha. El periodismo es un oficio que muchos sueñan con ejercer alguna vez, romantizado por películas que nos venden en Hollywood, pero que al momento de empezar a patear las calles bajo un clima inclemente, horas de mal pasadas, ver injusticias en primera fila y donde todo se vuelve competencia para destacar la misma nota sobre los demás, no todos lo soportan”, dice Carlos René Padilla.

Te puede interesar:  Los escenarios creativos emergen de la melancolía, afirma Jesús Ramírez Bermúdez
Carlos René Padilla
Hércules en el desierto, editado por NitroPress. Foto: Cortesía

Nosotros tuvimos una gran charla en el marco de la Casa Universitaria del Libro (CASUL), dirigido por Rosa Beltrán, que como todas las cosas que pasan en la pandemia, ha quedado en YouTube.

Aquí está la charla en donde el escritor habla del “aferramiento. Para los que hemos pasado por las filas del periodismo, siempre queremos contar historias. Al igual que la novela negra, la crónica es demasiado flexible. Es mi lado b de No toda la sangre es roja, que era la nota dura, descubrir unas crónicas que no quería que se perdieran en el limbo. Estas crónicas de Hércules en el desierto intentan rescatar al periodista humano, que siempre nos llevamos las noticias a nuestra casa”, dice en la conversación.

“En un ejercicio ya más literario traté de encontrar este corpus relacionado con este semidios mitológico que uniera a estas 12 crónicas en el desierto. Busqué un poco más esta ironía, el sarcasmo de ser periodista en el Norte, me dio un espacio para empezar a filosofar y mis inquietudes acerca de lo que representa este oficio”, agrega.

¿Los disfraces han servido para hacer las crónicas que querías?

“Creo que sí. Al momento de vestirme, de repente la rapidez de la noticia te impide detectar la verdadera noticia. De pronto llegas a dar la nota y la gente sólo te dice lo superficial, pero cuando no eres reportero, no eres periodista, te daban mucha información. Por supuesto, quizás ni ellos sabían que esa información era buena”, cuenta el también autor de Amorcito Corazón, Los crímenes de Juan Justino y Rodrigo Cobra.

Carlos René Padilla
Foto: Facebook

“Cuando me disfracé de tirabichis, de recolector de basura e hice todo el recorrido con ellos entendí muchas cosas. Empiezas a ver desde otro ángulo al protagonista de tu noticia. Si no hubiera hecho con ellos el recorrido no hubiera entendido el esfuerzo que significa ese oficio”, agrega.

“Las historias ahí están enfrente de uno, ¿cómo lo vas a contar?, eso es lo que te va a diferenciar”, expresa.

En México ha habido grandes maestros de la crónica, como Ricardo Garibay, Carlos Monsiváis, Carlos Montemayor, que antes se podían encontrar en los periódicos, que ahora han dejado de publicar crónicas. “Los dueños de los periódicos se quejan de que sus productos no se leen, pero son ellos los que se han puesto historias. México es un país lleno de historias y las editoriales deben rescatar estas crónicas. Es un género híbrido y noble, donde logras una empatía muy fuerte”, opina Padilla.

La charla no tiene desperdicio. Escúchala.

Comments are closed.