El Testigo - Netflix

El testigo: “Con la guerra de Colombia me basta y sobra”

El fotoperiodista colombiano Jesús Abad Colorado narra las historias que guardan las fotografías de la guerra civil que tomó en las décadas del ochenta y noventa.

Ciudad de México, 16 de julio (MaremotoM).- Un documental sobre Colombia. Sobre el proceso de paz que día a día se rompe. Hay muchos países latinoamericanos donde se habla del odio y de la muerte. Colombia es uno de ellos. Con la sombra de Pablo Escobar, a las que muchos jóvenes idolatran y otros tratan de decir que era un asesino y un hombre con nada para admirar, la guerra de las FARC, de los paramilitares y del ejército se ha expandido por su territorio impresionante y bello.

Un chico cuida y limpia un cadáver. Firme al lado del muerto. El fotógrafo, Jesús Abad Colorado, cuenta su historia a raíz de haber contado muchas historias, como la del muchacho que ahora busca, en este camino de paz tan limitado y tan torcido, para que esta guerra no se olvide.

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La niña que posa detrás de una bala. Foto: Netflix/Jesús Abad

Colorado es antioqueño. Creció en una colonia de Medellín que fue campo de la guerra. Allí se asentó el ejército y con él los paramilitares, en el medio las FARC y más en el medio, como canta un hombre con voz lastimera: “los campesinos, los trabajadores, los inocentes”.

Todos los colombianos desplazados por la muerte. Todos los colombianos muertos por la muerte. Desaparecidos por la muerte. Eso es lo que tomó con su cámara “Chucho”, que ahora recorre los caminos pasados para ver quién ha sobrevivido y para recordar lo inolvidable.

Él, hijo de una familia rota y desplazada. Su padre había ido de Pueblo Bonito donde unos delincuentes habían matado a su hermano y a su padre. A cuatro meses de aquello, murió su abuela, como consecuencia de aquello. Creció en una comunidad pobre de Medellín, donde su padre llevó el campo y hoy las plantas y los cultivos los cuida su hermano. Estudió periodismo y la cámara fotográfica es el testigo de más dos décadas de violencia en un país tan cercano y a veces tan lejano.

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Los militares y los paramilitares. Foto: Netflix/Jesús Abad

“Con la guerra de Colombia me alcanza”, dice Chucho Abad, cuando relata que algunos amigos le decían que por qué no iba a Afganistán o a Irán.

“Su mensaje es más que una mirada de país. El suyo es un testimonio universal de la necesidad de perdonar como individuo y como sociedad”, afirmó la inglesa Kate Horne, la directora de El Testigo, que desde este fin de semana transmite Netflix.

Son seis situaciones las que relata Abad en un camino donde la violencia todavía no ha terminado: el hombre al lado del cadáver hoy tiene una familia y dos hijas, casi ni quiere acordarse de la guerra. Una chica, Camila, que ha sido guerrillera luego de que mataran a sus padres y a sus dos hermanitos pequeños. “Decían los paramilitares que si los dejaban crecer se volverían guerrilleros. Había que matarlos”, dice la muchacha con un rostro sufrido y triste.

La novia que se casó en medio de los muertos y que llora hoy reclamando la paz. La propia historia del fotógrafo, con una tía que regresa a Pueblo Bonito, para tratar de perdonar a sus fantasmas.

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Un hombre que llora la muerte de su esposa. Foto: Netflix/Chucho Abad

El Cristo despanzurrado en Jobajá, esa iglesia donde las FARC mataron a 79 pobladores, entre ellos muchos niños. Muertos y desplazados en la cámara de Chucho, en una obsesión por retratar a las víctimas.

“Si yo le doy importancia a un ser humano y él entiende mi solidaridad, seguro no hay problemas en tener ese registro, es mi deber de memoria. Soy testigo”, reflexiona el fotógrafo.

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