Mauro Libertella

El varón bueno es un varón incompleto, como si le faltara algo: la masculinidad en el nuevo libro de Mauro Libertella

De una historia de amor clandestina a un proyecto familiar: el relato de la intimidad en el nuevo libro de Mauro Libertella

Hay la poca transmisión de algo que es sagrado en nuestras vidas: las propias experiencias que lo harán a uno una persona y que sólo en las narraciones, en los poemas, en el arte, podrá de alguna manera tratar de expresar.

Ciudad de México, 16 de junio (MaremotoM).- Pocos libros me interesan tan poco como El futuro anterior (Sexto Piso) y pocos libros he disfrutado tanto como ese. Se trata de la historia de una pareja, de una historia de amor, de la entrada a la adultez y sobre todo la construcción por medio de una narrativa sincera, honesta, de otra masculinidad.

“Escrito con una prosa cristalina y de gran belleza, Un futuro anterior es al mismo tiempo una indagación salvaje sobre el propio pasado, un réquiem por las amistades perdidas y una carta arrojada al futuro”, es lo que dice la sinopsis y el escritor, Mauro Libertella, tiene una pluma fascinante y enigmática, a la que uno se sube en un vuelo delicioso.

“Ricardo Piglia dijo alguna vez que escribimos para saber lo que es la literatura. La misma fórmula se podría aplicar a todo, incluso a las relaciones. Estamos en pareja para saber lo que es la pareja”, dice en algún punto de su libro y es en esa búsqueda, por algo que no es secreto, pero sí misterioso, lo que encierra El futuro anterior.

Mauro Libertella
Ser escritor pese a todo. Foto: Cortesía

Hijo de la poeta Tamara Kamenszain (1947-2021) y del escritor Héctor Libertella (1945-2006), Mauro ha continuado la profesión de sus padres y pareciera estar (casado como está con la escritora Leticia Frenkel) imbuido de una palabra que trata de decir todo y que al mismo tiempo, como en un círculo (“la ciudad a veces es un laberinto, pero a menudo es un círculo”, también describe el paisaje que lo rodea), vuelve a cobrar significados. La palabra no es sin nosotros: No importa que nuestros padres hayan tenido hijos, hayan intentado una pareja, hayan tratado de estar solos, como nosotros, sólo la palabra, lo que uno puede decir es lo que funda esas situaciones.

Cuando nace el hijo de esta pareja que ha intentado estar junta y que ha pasado por varias vicisitudes, él trata de preguntar a su madre cómo es criar un hijo, cómo es tener un niño y su madre, que estaba lavando los platos, se queda un poco en silencio y luego lo abraza y dice: es lo mejor o algo así. Hay la poca transmisión de algo que es sagrado en nuestras vidas: las propias experiencias que lo harán a uno una persona y que sólo en las narraciones, en los poemas, en el arte, podrá de alguna manera tratar de expresar.

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Mauro Libertella
Editó Sexto Piso. Foto: Cortesía

“No sólo en la más abiertamente autobiográfica están las verdades del que la escribe. En la literatura de género, en el policial, en la ciencia ficción e incluso en el fantasy, una lectura microscópica, un auténtico close reading detectará siempre los miedos, los deseos y los fantasmas privados del que lo que escribió”, dice Mauro.

Cuando vamos llegando a las páginas finales, este libro que también tiene su propio soundtrack (desde el Funeral de Arcade Fire, hasta la teoría de Los Beatles, que siempre son para los niños), el autor completa la descripción de una masculinidad nueva y eso es lo que lo hace central al libro.

“Pero a las siete, las ocho de la noche, emergía la duda existencial, la pregunta de todas las preguntas: ¿Qué hacer? Y la respuesta presentaba dos alternativas simples, quedarme solo o salir. Quizás la angustia tuviera que ver justamente con la necesidad de tener que tomar una decisión. Porque vivir solo, en definitiva, es eso: bancarse el vacío, la conversación con el horror vacui”.

“Los escenarios tienen importancia. Un lunes a la noche, de pleno invierno conversábamos con el equipo de futbol, después del partido, en la parrilla de siempre. Hacía mucho frío y todos estábamos un poco engripados, pero nadie faltaba nunca a la cita. Los momentos importantes se inscriben en la memoria con una fuerza particular. Por eso podría precisar en qué punto exacto de la mesa estaba sentado, a quién tenía a mi izquierda, a mi derecha, frente a mí. Qué campera usaba, qué comía y qué hora era cuando Leti me mandó un mensaje al celular: Estoy embarazada”.

“Como si ser padre fuera, también, aprender de nuevo a ser hombre. Como si, en el río revuelto de mis impresiones, ser hombre y ser padre fueran dos formas puras, ideales, que se alejan un poco cuando las estoy por alcanzar. Dos espejismos”.

“Pero es evidente que hay una construcción de la masculinidad y por eso también la masculinidad es muy opresiva para el propio hombre, porque el varón bueno es un varón incompleto, como si le faltara algo”.

Todas estas reflexiones son sustanciales y definen al libro en un relato autobiográfico, que a veces es un ensayo, que a veces es un cuento y que probablemente esté demasiado largo, aunque patinar por una pista limpia y lisa constituye para el lector un placer posible, inmediato.

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