Francisco Cruz

“Ellos eran el narcotráfico, ellos eran el crimen organizado”: Francisco Cruz

García Luna: El señor de la muerte (Planeta) absorbe tanto y uno no puede hablar de literatura, sino de la propia misión del periodista dispuesto a contar “este verdadero libro de terror, para adentrarse en lo truculento. Es como un cuento con personajes grotescos, pero que son reales”, dice Francisco Cruz.

Ciudad de México, 30 de octubre (MaremotoM).- Le comento a Francisco cruz que no está bien leer este libro, su libro, en el desayuno, teniendo en cuenta que habla de todos los secretos del personaje más corrupto de los sexenios de Fox y Calderón. Incluso de Enrique Peña Nieto, porque aunque Genaro García Luna (Ciudad de México, 1968), un policía que no era policía, ya no gobernaba, tuvo muchísima influencia en el aparato de seguridad del último PRI.

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García Luna: El señor de la muerte, editado por Planeta. Foto: Cortesía

Esta es la historia del exsecretario de Seguridad Pública que rendía cuentas a los narcos mientras les mentía a todos los mexicanos. Un personaje que supo esconder una meteórica y corrupta carrera: de soplón de la policía a espía de Carlos Salinas de Gortari, de funcionario estrella de Fox a titiritero de la guerra de Calderón.

García Luna: El señor de la muerte (Planeta) absorbe tanto y uno no puede hablar de literatura, sino de la propia misión del periodista dispuesto a contar “este verdadero libro de terror, para adentrarse en lo truculento. Es como un cuento con personajes grotescos, pero que son reales”, dice Francisco Cruz.

Los cómplices de García Luna tienen todavía una gran dosis de poder, “con 18 años de funcionamiento para conformar las células durmientes en la policía federal y en los estados. Tenía un programa de gobierno policial y sus cómplices siguen libres”, dice Francisco.

Durante años, Genaro García Luna mantuvo una imagen pública de funcionario honesto, sin embargo, hay pruebas de que desde 2006 ya estaba asociado a los capos y de que su guerra personal contra los cabecillas más peligrosos del crimen organizado —el Barbas, los Beltrán Leyva y la Barbie— era una estrategia para cimentar el poder del Cártel de Sinaloa, que en dos ocasiones le entregó maletines con hasta 5 millones de dólares, como detalla la orden de captura en su contra.

“El Topo”, como lo apodaba el Chapo, vio en la publicidad, en la calumnia y en la desaparición de documentos su mejor arma para encumbrarse y aniquilar a sus enemigos; colocó en áreas clave a su gente de confianza, que hoy todavía opera en células durmientes a la espera de instrucciones.

Francisco Cruz
“El Topo”, como lo apodaba el Chapo, vio en la publicidad, en la calumnia y en la desaparición de documentos su mejor arma para encumbrarse. Foto: Cortesía

“¿Quién era él? A muchos personajes de la política mexicana los podemos seguir, pero a él no. Todavía tengo la impresión de que es un hombre invisible, de que estaba presente sin estarlo, de un hombre que no tenía un rostro, un hombre al que le fabricaron una carrera y que no tenía pasado”, dice Francisco Cruz.

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Le gustaba que lo llamaran “súper policía”, a pesar de que él no tiene ninguna historia con los uniformados, le vendió México al narco y tardará mucho en que resolvamos esa situación, no va a ser tan fácil ni tan rápido.

“Le armaron una gran biografía, pero no sabíamos ni de dónde venía”, dice el periodista, recordando tal vez a Adolf Hitler, que tuvo tanto poder. ¿Cómo México pudo resistirlo y encumbrarlo?

“Porque el sistema lo permitía. En 1946, cuando nacen los regímenes civiles, el sistema fue creado para eso. Nació con raíces podridas. El presidente Miguel Alemán era un hombre muy truculento. Teníamos a hombres como Arturo Durazo que era un criminal, amigo del presidente José López Portillo. A Carlos Hank González, un hombre muy humilde, que llegó a tener una fortuna de 3 mil millones de dólares”, cuenta.

Hay una gran diferencia social en México, pero también hay una gran cantidad de dinero en este país. Una cosa no borra la otra. “Tenemos presidentes como Carlos Salinas de Gortari que enriquecieron a generaciones enteras. ¿Cómo un hombre como Genaro García Luna puede enriquecerse de tantos servicios públicos y tener tanto poder? Porque puede”, dice el también autor de El Cártel de Juárez (Temas de hoy, 2008), Tierra narca (Temas de hoy, 2010), Las concesiones del poder (Temas de hoy, 2011), AMLO. Mitos, mentiras y secretos (Temas de hoy, 2012), Los Golden Boys (Temas de hoy, 2012), Los amos de la mafia sindical (Temas de hoy, 2013) y coautor de Negocios de familia. Biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco (Temas de hoy, 2009).

Francisco Cruz
Este hombre del dinero era también el hombre de la muerte. Foto: Cortesía

Este hombre del dinero era también el hombre de la muerte. Las cárceles eran su testimonio. “Las cárceles y los grupos del crimen organizado. El libro trata de esas cosas que desconocemos. Era un hombre visionario para mal. Poco se conoce que su policía permitió operar a los grupos criminales a las zonas mineras y a las zonas aguacateras. Ellos fueron los creadores del huachicol”, dice Cruz.

Esa normalidad de los rumores de la muerte durante la Guerra del Narco. “Vimos tantos muertos que ya se nos hizo normalidad. Cuando termina Calderón y empieza Peña Nieto hubo un acuerdo para ocultar todos los datos de la violencia. Me sigue impresionando y me asusta porque nos acostumbramos al nivel de violencia”, agrega.

“Ellos eran el narcotráfico, ellos eran el crimen organizado”, expresa.

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