Rodrigo Morlesin

Elvis nunca se equivoca, una historia que te cambiará la vida, de Rodrigo Morlesin

Elvis nunca se equivoca: la historia de un perro entrañable

Ilustrada por Satoshi Kitamura, el libro tiene toda la diversión y la profundidad necesarias para permanecer en la memoria de niños y adultos.

Ciudad de México, 16 de junio (MaremotoM).- Hay muchas historias de perros, pero pocas como Elvis nunca se equivoca, con dibujos del artista Satoshi Kitamura, editada por Tusquets y que ahora vuelve bajo el sello Planeta Junior.

Es una historia triste y dulce, como es la vida misma, que inauguró además el oficio de escritor para Rodrigo Morlesin, un experimentado diseñador de arte, quien hace bastante tenía todas las vicisitudes de un cachorro callejero que enfrenta la existencia con la ingenuidad de un alma noble; antes de comprender cuál es su lugar en el mundo, el día a día lo envolverá en una serie de aventuras agridulces.

En su primera novela, Morlesin cuenta el conmovedor camino de Elvis hacia el mayor de los descubrimientos: su misión en la vida como perro.

Tras el abuso de una feroz jauría perruna que lo asedia, maltratos y hambre, el protagonista de cuatro patas encontrará un aliciente en la pequeña Ana, quien le ayudará a entender el significado de pertenecer a una familia.

Y es aquí cuando empieza toda la aventura de amor de Elvis, un libro que he leído en circunstancias nada favorables y que por lo mismo me encendió hacia creer que la vida podría ser mejor, podía ser distintas.

Rodrigo Morlesin (Ciudad de México, 1972) descubrió a Edgar Allan Poe en la secundaria y desde entonces miles de libros han pasado por sus manos, ya sea para leerlos, diseñarlos o hablar de ellos en la radio y la prensa. Roald Dahl, Astrid Lindgren, J.K. Rowling, Gabriel García Márquez, Paul Auster y The Cure han sido su fuente de inspiración como diseñador. Pero ahora, como escritor, está del otro lado de la página y nos muestra de qué están hechas sus historias.

Rodrigo Morlesin
A pesar de sus circunstancias Elvis no pierde ese espíritu tan dulce y tan noble. Foto: MaremotoM

–Es una historia como traída del ensueño, las historias ahora son mucho más duras

–Yo soy diseñador gráfico y no había pretendido escribir un libro. Fue Satoshi Kitamura el que me convenció. Le había contado la historia y él me dijo: -Escríbela tú. Un perro, una niña, yo lo mencionaba como “el libro del perro”, pero siempre fue platicar lo que sucedía. No es una literatura como formal, en realidad, en ese sentido, ahora que lo veo en perspectiva, fue un acierto contar la historia en cotidiano.

–¿Cómo te enteraste de la historia?

–Yo tenía en la cabeza esta idea de que era una historia que la tenía que contar el perro. Sabía cómo iba a ser el final, pero no tenía idea de dónde ponerla. Conforme la iba escribiendo, la iba descubriendo. Me parecía muy artificial poner a Elvis en una tienda de mascotas, la esencia era en la calle. Me encantan los libros tristes.

–Ahora cada vez que veo a un perro callejero pienso en Elvis

–A pesar de sus circunstancias Elvis no pierde ese espíritu tan dulce y tan noble. El que fuera dulce, que le caía bien al carnicero, ese personaje se llevó todo mi cariño. Le tengo mucho cariño a los personajes y lo único que hice fue contar lo que veía, veía la calle, lo veía corriendo escapando de los perros malos, no sabía lo que iba a pasar al cruzar la calle y lo descubrí mientras lo escribía. Comprendí como es que el narrador de una vida sencilla, cotidiana, donde a la niña la molestan en la escuela, donde acaba de tener a un hermanito, donde se divierte y encuentra en Elvis un espejo. Ana descubre un mundo, la fuerza de la que necesitaba tanto y Elvis descubre la generosidad de ella. Los dos son muy inocentes.

Te puede interesar:  “Todas las razones para quedarse en o irse de Cuba son válidas”: Leonardo Padura

–¿Tenías esta raíz de escritor?

–Desde mi lado más personal, cuando era chico mi padre tiene por ahí cuentos que escribía, yo no sabía que era escritor. La gente veía en mí al escritor, pero no me daba cuenta. Es increíble lo que me ha pasado.

–¿Te cambió un poco la vida este libro?

–Me la cambió mucho. Tengo la misma vida que siempre pero ya nada es igual. Quiero escribir todo el tiempo, estoy traduciendo novelas, diseñando libros para niños, estoy escribiendo historias y descubrí la materia prima de esas historias. Se lo decía a Satoshi Kitamura, él confió en mí más que yo mismo y también abrió un nuevo camino. Y Barry Cunningham, al enviarme esa frase: –Muy graciosa y tierna. Tiene un gran corazón y alma. ¡Una historia cautivadora!, dijo el editor de Harry Potter. Yo ni siquiera pensé que lo fuera a leer. Algo vio y no sé qué.

Rodrigo Morlesin
Conforme la iba escribiendo, la iba descubriendo, dice Rodrigo Morlesin. Foto: Facebook

–¿Por qué esta nueva edición?

–El libro salió en Tusquets, la historia es como muy amplia y cualquier persona la puede leer. Muchos de los lectores son niños y queríamos darle una edición para ellos. Este color, esta alegría, son los colores de Elvis. Tiene algunos detalles que no podíamos hacer en la edición de Tusquets.

–Háblame un poquito de Satoshi

–A Satoshi lo conocí en el Fondo de Cultura Económica un libro que tiene un hoyo al centro, donde los niños se meten y ven lo que sucede con lo que le pasa a mi cabello. Me había gustado mucho. Quise entrevistarlo y mandé un correo a tres que se llamaban igual. El tercero me dijo: -Soy yo. Le solicité una entrevista para Reforma, nos veíamos tal día, pero él venía de vacaciones a México. Así lo conocí, a los 15 minutos de estar con él en la entrevista, me di cuenta de que lo conocía desde hace muchos años. No tiene este glamour que quizás podría tener. Otro día vino a México y se quedó unos días en casa, mi esposa es japonesa y ahí fue donde le conté la historia de Elvis. Pensé que podía hacer un libro ilustrado con ella, pero me dijo: –Escríbela tú.

–¿Elvis no funcionará un poco como un fetiche?

–Podría ser. Un día fuimos a cenar con Satoshi a la casa de la editora Miriam Martínez. Le conté la historia a causa de la insistencia de Satoshi y él dijo: Rodrigo no se ha dado cuenta pero es la historia de su vida. Me quedé helado, empecé a encontrar ciertas conexiones de mi infancia con la vida de Elvis, situaciones límite representadas de otra manera en la historia. La lección para mí es que a pesar de que la vida es dura y difícil también tiene días soleados. Elvis no es una lámpara dentro de la casa.

–Ahora miro todos los perros callejeros…

–Cuento una anécdota, un día a la salida del periódico estaba esperando el taxi y vi pasar a un perro rumbo a la hamburguesería. Cuando lo vi pasar de regreso traía en el hocico un pedazo de carne enorme y se le veía en el brillo de los ojos lo contento que estaba. Era una alegría para él, creo que se empachó. Eso fue un motor tratar de comprender al perro del que yo iba a escribir.

Comments are closed.