Emmanuel Horvilleur

Emmanuel Horvilleur: “El machismo en el rock de esos años no lo padecían solamente las chicas”

Cada vez que Emmanuel Horvilleur comparte una nueva canción hay peligro de hit. Y si por algunas de esas cuestiones que no dependen nunca enteramente del artista no llegara a darse (“Yo nunca perseguí el hit”, cantó alguna vez), lo que siempre está asegurado es el estribillo infalible. “Raros”, su último single y el primero del que será su próximo disco de estudio (aún sin fecha de salida confirmada), es la prueba reciente de ello.

Ciudad de México, 25 de octubre (MaremotoM).- En un falsete que parece despertarse con el sol de un domingo a la mañana, Emmanuel Horvilleur canta: “Y nos soltamos cuando estamos raros / Tal vez, no es tiempo de volverse a ver / Y si nos cruzamos en algún lado, podría ser / Podría ser que sí, ¿no?”. Y ahora, del otro lado del teléfono explica sobre esa capacidad natural para los estribillos: “Hay cierta cosa de las estructuras y del recurso de tratar de hacer algo medio matemático en mis canciones”. Y si el estribillo es el que se pone raro, también cuestión de soltarlo. “Qué sé yo, a veces cuando me pongo muy solemne al escribir una letra trato de salir de ahí”, agrega.

Siempre ha sido difícil hacer la música que hago, inclusive con Kuryaki; tuve que estar pelando espíritu porque no me interesa tampoco estar a la defensiva. El machismo en el rock de esos años no lo padecían solamente las chicas (se ríe). Muchas veces me subí a un escenario y me comí mala onda por ser diferente.

–¿Encontraste tu propia fórmula?

–No me lo pregunto mucho. Puntualmente, esta canción surgió realmente jugando. Había un beat por ahí, yo estaba tocando una línea de bajo… Es una de las cosas que más me divierte, tener un beat y empezar un riff de bajo. Cuando empecé a hacerlo era una cosa más funky, bien simple, y empecé a jugar con diferentes melodías. Sentía que tenía una cosa medio Charly. De hecho, me tiraron un poco el comentario, por eso también terminé poniéndole “Raros”, como un pequeño homenaje a la etapa más sintética de Charly en los 80. Yo también siento que es algo natural que me sale. Si tengo que ponerme a inventarla más, a cranearla, no sé si me sale ese swing. Otra respuesta podría ser la cantidad de música que he escuchado a lo largo de mi vida. Eso también es un recurso y podría ser.

Emmanuel Horvilleur
Frank Ocean, por decir alguien, es una guitarra y una voz, y ya está, no se necesita más. Foto: Cortesía Facebook

–¿A qué te refieres cuando hablas de lo matemático?

–A cierta cosa de repetición de las melodías. Me gusta respetar esa especie de loop interno de la canción… (Canta) “Habíamos vandalizado todo lo que nos dijimos en ley”. Lo que repetí de esa línea… Y después el estribillo ya es otro juego y la estrofa es casi lo mismo pero en otro tipo de división de los acordes. Básicamente, la canción son tres acordes, es bastante simple armónicamente; tiene un puente que se mueve un poco, pero es una canción tal vez más producida que musicalmente elevada. Es bastante sintético, repito.

–¿Sientes que esa simpleza armónica te permite mayor libertad a la hora de armar la melodía? Al no tener que estar pensando que se viene el cambio de acorde…

–Sí, sí, es algo que me gusta, hay bastantes canciones mías que son así, con diferentes melodías en una misma armonía. “Radios”, por ejemplo, es una canción que nunca se mueve y tiene un montón de diferentes melodías. Ni hablar de “Pan”, que es como un estribillo solo… A veces me gusta eso, pedalear en esa cosa y no doblar. Otras veces busco canciones en las que voy recorriendo diferentes paisajes, pero escucho mucha música que es más sintética. El funk muchas veces es un tono y venís tirando arriba de eso. Y eso me da cierta libertad, también.

–Hablabas de lo sintético y lo pensaba en dos variantes: lo sintético del sonido, que suena como ese pop plástico, y también por la síntesis de menos elementos y más al descubierto la melodía.

–En este momento hay mucha música que escucho que es mucho más simplificada todavía y también me encanta. Frank Ocean, por decir alguien, es una guitarra y una voz, y ya está, no se necesita más. Yo siempre soy un poco más barroco y me permito que entren referencias de cosas que están totalmente fuera del ojo del ahora. Por ejemplo, hay unas flautitas en el tema que a mucha gente le sorprenden o le causan gracia, son medio Peter Gabriel para mí. Me gusta jugar con referencias que a mí me peguen, que me lleven a cosas. Capaz la estrella de la canción es un sinte, hay diferentes sonidos de sinte que van haciendo diferentes arreglos; eso también lo lleva a un espectro pop que le viene bien a la canción.

–Lo lúdico es algo que se mantiene en vos, que empezaste a hacer música desde muy chico. ¿Es algo que no negocias?

–Uno de los flasheos que tengo con la música es un poco ese, el de jugar. Soy fan de gente bien comprometida con una canción de protesta, desde Bob Marley hasta Bob Dylan, inclusive hasta León Gieco; me gustan esos tipos que escriben esa clase de letras y creo que yo también puedo llegar a tenerlas en algún momento. Pero creo que mi militancia es la fantasía. Y no lo digo como un escapismo de la realidad, porque soy bien consciente y la realidad está, la veo todos los días, la entiendo y me traspasa. Pero siento que a la hora de hacer música, lo mío es un poco eso, tirar esos colores.

Te puede interesar:  La solemnidad de la música y el lenguaje según Nacho Vegas

–De hecho, hay una línea histórica en el rock argentino que tiene que ver con eso y que incluso en algún momento se puede haber tildado de escapista y después el tiempo lo puso en su lugar, ¿no? Y creo que la primera referencia es Virus.

–Totalmente, totalmente. Gente con un historial de vida pesado, aparte. Y su respuesta era justamente colorear sus propias vidas, que habían sido muy duras, atravesadas por historias de desapariciones familiares, cosas re heavies. Y lo que hacían era colorear la escena con esos discazos. Es un poco la identificación que yo tengo con esa parte del pop y también con la honestidad de que es lo que mejor me sale, ¿no?

–¿En algún momento de tu carrera te planteaste esto de la honestidad con vos mismo?

–No en el momento. No creo haberme sentido deshonesto nunca, pero sí sentí que algunas búsquedas eran más naturales que otras. Por eso también voy cambiando la música. En el momento que escribí “Soy tu nena” sentía esa, ese flash y ese viaje, y lo hice re honesto, bien juguetón, buscaba tocar esa fibra. Ahora eso no me sale naturalmente. Uno va cambiando. Hago música desde los 16 años, estoy por cumplir 30 años haciendo esto, entonces es muy natural que vaya cambiando y que haya cosas que tal vez hoy no sienta tan naturales.

–Pero hay algo que se mantiene en tu música, tanto en IKV como en tu etapa solista. ¿Vos lo ves así?

–Bueno, muchas veces me veo influido por cosas que he hecho o tal vez vuelvo a referencias que he tenido en el pasado. Incluso, si escucho mi primer disco solista, que ya tiene 17 años… El otro día aparecieron unos demos de tres canciones del año 2000, que me las había olvidado. Y eso un flash, también, porque uno ha pasado por muchas etapas y está bueno también acordarte de eso.

Emmanuel Horvilleur
Cierta parte de la intelligentzia rockera de esa época atrasaba bastante. Foto: Cortesía Facebook

–Y sobre todo porque para vos no fue fácil tu inicio como solista. No es que después de todo lo que habías lograron con IKV se te abrieron mil puertas.

–No, para nada, no fue nada fácil dejar Kuryaki. Viéndolo en perspectiva, fue un momento de mucho crecimiento para mí, porque venía de una banda que había estado nominada al primer Grammy latino y al año y un poquito más estaba haciendo un disco solista que no le interesaba a la compañía en la que había estado durante mucho tiempo. Tuve que arrancar ese primer disco de manera independiente… como hacen un montón de artistas, no digo que sea un mártir. Pero, justamente, al estar acostumbrado a tener presupuesto para hacer los discos y toda esa cosa que había sido muy rica en Kuriaky, me enfrentaba también a tener que pagar yo el disco y todo eso. Fue un gran crecimiento ser solista en esa etapa de mi vida. También empecé a hacer otra música porque porque pelé otro espíritu. Siempre ha sido difícil hacer la música que hago, inclusive con Kuryaki; tuve que estar pelando espíritu porque no me interesa tampoco estar a la defensiva. El machismo en el rock de esos años no lo padecían solamente las chicas (se ríe). Muchas veces me subí a un escenario y me comí mala onda por ser diferente.

–¿Qué te pasa ahora que el hip hop es casi el lenguaje generacional? ¿Sentís que a IKV ahora se los pone en un lugar de reconocimiento?

–Más o menos. Hay pibes que sí, sobre todo los que tienen ese costado más de músicos. Algunos nos han saludado con respeto, pero hay muchos pibes que no sé si son tan curiosos sobre qué fue lo que los antecedió en lo que hacen. Cuando yo era pendejo sabía quién era Manal y quién era Almendra, pero era porque quería ser músico aparte de rapero, entonces tuve toda esa búsqueda, esa investigación. No sé si ahora sucede de esa manera. No es que estoy clamando por reconocimiento, ¿eh? Es lo que siento. Tal vez recibo más reconocimiento de parte de los pibes de 20 años a los que les interesa una música más amplia más que del pibe que solamente escucha trap. Por ahí ese pibe tiene más como referente a Daddy Yankee que a Illya Kuryaki & The Valderramas.

–¿Y por parte de la crítica y del público en general? Porque ustedes la tuvieron muy complicada estaba todo eso de que “no son dignos de Spinetta”, además de que hacían hip hop. Y ustedes eran muy pibes.

–Se juntan muchas cosas. Cierta parte de la intelligentzia rockera de esa época atrasaba bastante. Sí, nosotros veníamos de donde veníamos, teníamos un acceso a un estudio, pero esa situación a primera vista privilegiada la llevamos a un lugar muy grande rompiéndonos el lomo, disfrutando y haciendo lo que queríamos hacer. Porque realmente hacíamos lo que queríamos hacer. Nuestros discos estaban producidos por nosotros desde los 15 años de Dante y los 17 míos, con Horno para calentar los mares. En esa época, el hecho de enfrentarnos a todo eso que se nos ponía en contra también era un gran motor para nosotros. Íbamos para adelante con todo.

Fuente: Silencio / Original aquí.

Comments are closed.