Fábrica de historias

En Ciudad Obregón se fabrican historias para aportar a la literatura sonorense (¡Y del mundo!).

“Somos básicamente una legión de superhéroes, luchando todos los días”: Carlos René Padilla

Juntos, Yuyú y Carlos, fundaron el proyecto Fábrica de historias (http://fabricadehistorias.com.mx/) para su ciudad y para todo el que quiera encontrarse con los maestros de cada especialidad y tener clases, conferencias, para un mundo, el del norte, donde muchas veces cuesta ir.

Ciudad de México, 12 de mayo (MaremotoM).-En Ciudad Obregón se fabrican historias para aportar a la literatura sonorense (¡Y del mundo!). Carlos René Padilla es un escritor de novela negra. En este ir y venir de los creadores de libros, uno a veces cree que todos fueron escritores desde que nacieron. Pero, claro, no fue así. A él, su esposa, compañera, socia, Yuyú Fernández, le dio permiso para que demostrara que podía hacer algo con la literatura luego de que más de 12 negocios fracasara en los últimos 10 años.

A Carlos las cosas le fueron bien. Al poco tiempo comenzó a ganar premios, el dedicado al Libro Sonorense en los géneros novela, crónica y ensayo en diferentes años, por ejemplo, y consiguió la aprobación y la ayuda de la querida Yuyú. Su reciente novela Yo soy el Araña fue galardonada con el Premio Nacional de Novela Negra Una vuelta de Tuerca 2016 y publicada en 2019 por Penguin Random House.

Juntos, Yuyú y Carlos, fundaron el proyecto Fábrica de historias (http://fabricadehistorias.com.mx/) para su ciudad y para todo el que quiera encontrarse con los maestros de cada especialidad y tener clases, conferencias, para un mundo, el del norte, donde muchas veces cuesta ir.

Fábrica de historias
Programa que empieza el 16 de mayo. Foto: Cortesía

“Nació primero que al estar tan lejos del país, somos de otro planeta, era muy complicado a acceder a maestros a mejorar la narrativa sonorense. Nació con esa inquietud. Salía muy caro traer a los talleristas, hacer toda la parafernalia para llenar un taller”, explica Carlos René Padilla.

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“No sé si sepas, pero Carlos se alejó durante 10 años de la escritura, pusimos y quitamos más de 12 negocios en ese tiempo. Entonces me dijo: -Dame chance un año para ver si soy bueno. A raíz de un taller que tomó con Élmer Mendoza, que vino al Politécnico. Carlos siguió escribiendo y pensando también en cómo profesionalizar el tema del escritor”, cuenta Yuyú.

Así idearon los talleres, que mucho antes del coronavirus ya los daban por Internet, así que esta crisis los agarró muy preparados. Hace un año que empezó esta fábrica de historias. Ha sido ir creando redes de ayuda entre los mismos colegas, “intentamos nosotros ser unos facilitadores entre los autores nuevos y los ya consagrados”, dice Padilla.

“Uno de los motivos fue querer hacer los talleres con manera inclusiva. Lo que hemos visto es la satisfacción de los alumnos. Cuando se termina la clase y platican todo lo que aprendieron”, agrega.

“Se empiezan a seguir entre ellos, se comparten lecturas, es muy bonito todo lo que pasa alrededor de la Fábrica de historias”, apunta Yuyú.

Al principio los talleres fueron enfocados a Ciudad Obregón y a Sonora, luego se fueron abriendo. “Pasó algo muy curioso, una especie de sinergia que hicimos el año pasado con el Instituto Sonorense de Cultura, es crear un taller virtual con Iris García Cuevas y Liliana Blum, era para pura gente de Sonora. Fue muy gratificante que tuviéramos gente de muchas ciudades. Hay mucha inquietud de la gente por aprender”, concluye Carlos.

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