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“En Documento las canciones son como polaroids de una historia”: Alejandro Mancilla

Leticia Toussaint (voces, guitarra y diseño), Alejandro Mancilla (sintetizadores, programación y sampler) y Jorge Sandoval (guitarra) nos llevan a esa música sintética y por qué no siempre futurista de los ’80, cuando pensábamos que ya no había más música que escuchar y desde el fondo del ruido salía una voz femenina invitándonos a bailar. Escucha Documento.

Ciudad de México, 5 de mayor (MaremotoM).- ¿Escuchar un nuevo grupo? ¿Un grupo que se dice pop pero no rock? ¿Hacerlo a partir de que es un colega, Alejandro Mancilla, quien está al frente de todo esto? Lo cierto es que escuchando la canción “Odio a tus amigos” ya soy fan de esta banda que nació un poco por casualidad y otro poco por consecuencia natural de alguien que ama la música en forma irredenta.

Leticia Toussaint (voces, guitarra y diseño), Alejandro Mancilla (sintetizadores, programación y sampler) y Jorge Sandoval (guitarra) nos llevan a esa música sintética y por qué no siempre futurista de los ’80, cuando pensábamos que ya no había más música que escuchar y desde el fondo del ruido salía una voz femenina invitándonos a bailar.

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Documento, formado por Leticia, Alejandro y Jorge, alista ahora la salida de su primer disco, La soledad de la chica cometa. Foto: Cortesía

Podríamos decir que los ’60 y los 70 fueron las voces rockeras de esos niños que iban en moto y tomaban cerveza de la botella y muchos de ellos como verdaderos hijos del patriarcado (claro, por supuesto, excepciones por todos lados), pero las de los 80 y los 90 incorporaron muchísimo a las mujeres a la escena, haciendo músicas más sensibles, volátiles y propositivas.

Todo esto, volvemos a decirlo, tiene muchísimas excepciones y no vamos a hacer esas excepciones un tema, pero lo cierto es que este Documento, formado por Leticia, Alejandro y Jorge, alista ahora la salida de su primer disco, La soledad de la chica cometa, un álbum que gira en torno al aislamiento, el amor y la soledad.

El primer sencillo  “Odio a tus amigos” ya suena por todos lados y nos trae un sonido de fiesta, de ironía, tan necesario en esta época.

“Cine de acción ochentero, tomar pepsi en tu cuarto al lado de un robot y sí, detestar a los amigos de tu pareja”, dice el boletín de prensa, de este grupo que reivindican como inflencia a A Flock of Seagulls, The Jesus and Mary Chain, Technotronic, Love and Rockets, Suzanne Vega y Jean-Michel Jarre, además de artistas iberoamericanos como Family (especialmente su único disco Un soplo en el corazón), Virus, Daniel Melero, Fobia, Mecano, Aviador Dro y Alaska, además de íconos naive como Flans o Jeanette.

–¿Documento es un poco la nueva música?

–Es música que se generó este año y por eso es nueva, pero generalmente acumulamos mucha toda esa música que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida. No estamos apelando a nuevos ritmos ni a los ritmos de moda, no nos gusta recurrir a la música urbana, al trap, en ningún momento nos planteamos como algo nuevo en el sentido novedoso.

–Me parece que sí requiere una actitud nueva del oyente

–Sí, eso sí, porque simplemente retomamos esta idea de que para hacer música pop basta y sobra que tengas la imaginación suficiente, sin que tengas que ser un músico de academia ni nada. Ni que tengas que alcanzar notas que impresionen a un jurado tipo American Idol. Eso implica cierta complicidad del oyente, porque debe aceptar una música hecha por personas que son como ellas. Está padre que haya músicos muy estudiados y que hagan música increíble, pero nosotros lo tomamos como algo lúdico, con los recursos que tenemos.

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Sí, eso sí, porque simplemente retomamos esta idea de que para hacer música pop basta y sobra que tengas la imaginación suficiente, sin que tengas que ser un músico de academia ni nada. Foto: Cortesía

–¿Cómo fueron haciendo este proyecto?

–Todo comenzó como empiezan las historias de muchos grupos. Toussaint y yo nos conocimos en un concierto de Charlatán, ella me contó que tocaba la guitarra y que quería tener un grupo desde hace bastantes años. Empezamos a ensayar un dúo, al mes de haber empezado a tocar apareció Jorge, un guitarrista y me escribió diciéndome que podía aportar algo. Su apellido es Sandoval y es infectólogo, está luchando contra el coronavirus. Grabamos un disco que está a punto de salir.

–¿Cómo te sientes, eres una especie de músico convertido a periodista?

–Yo había tenido una experiencia antes, pero fue antes de ser periodista, ahora llevo como 10 años trabajando en medios y creo que es un poco extraño estar del otro lado. Por un lado estás expuesto a que te miren con lupa o que les guste. Eso me parece interesante y estar sensible a reseñas, ahora me pongo mucho en el lugar de los grupos independientes, que me mandaban a pedir que los escuchara, eran tantas las solicitudes que no podía hacerle caso. Ahora los escucho más seguido.

–También es cierto que son muchos los que hacen música

–Desde que se democratizó la música, cualquier persona y no lo digo en el sentido despectivo, con una guitarra y una computadora, hace música en su casa, hay una sobre oferta mayor a la demanda, ningún grupo levanta porque todo se fragmenta. Fíjate que eso lo había dicho Daniel Melero, cuando Internet estaba apenas surgiendo, que el futuro de la música estaba en dos o tres personas haciendo música desde su laptop. No hay una presencia crítica, antes escuchaba la música de Juana La Loca o Fobia con un disco y se convertía en algo muy cercano, ahora escuchas una canción en una plataforma y al otro día ya se te olvidó y escuchas otra cosa.

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A mí es lo que más me cautiva del pop: combinar esa parte como mecánica o programada con un sintetizador que no es real, pero combinando con la parte emocional. Foto: Cortesía

–¿Daniel Melero es una influencia para ti?

–Claro, desde niño que escuché a Los Encargados en un casete y lo que más me gustó fue “Orbitando” y “Trátame suavemente”. Era una época, en la que yo tendría como 12 años, no sabías ni cómo era ni Los Encargados de dónde habían salido. Ese misterio fue lo primero que me llamó la atención. Sonaba muy sentimental, pero al mismo tiempo muy sintético, era música tecnopop. A mí es lo que más me cautiva del pop: combinar esa parte como mecánica o programada con un sintetizador que no es real, pero combinando con la parte emocional. Su activismo musical se convierte en una filosofía, en una forma de ver la vida, en un dormitorio donde hace música. Melero siempre dice que es mejor tener ideas que ser un virtuoso de la guitarra.

–¿Qué dirías que dice Documento?

–Documento apela a la nostalgia y a ese sentido de pertenencia y de retratar más que una realidad social u oscuridad a proyectar imágenes. Las canciones son como polaroids de una historia.

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