Joselo Rangel

“En este momento de pandemia hay que aprender a estar solo, hay que buscar maneras de lidiar con uno mismo”: Joselo Rangel

A veces hace falta salirse un poco de lo que es normal y adentrarse en esos mundos ajenos, donde los niños son absolutamente exigentes y no les importa si Rangel es guitarrista de Café Tacvba o si es como ya sabemos ultrafamoso entre la gente a la que les gusta el rock.

Ciudad de México, 5 de noviembre (MaremotoM).- El escritor Joselo Rangel se ha animado con un cuento para niños, La niña aburrida (Planeta Junior) y la verdad es que es delicioso. Con ilustraciones de la peruana Nori Kobayashi, es increíble la pluma suelta del autor y la cantidad de imaginación para un libro destinado a los más pequeños.

A veces hace falta salirse un poco de lo que es normal y adentrarse en esos mundos ajenos, donde los niños son absolutamente exigentes y no les importa si Rangel es guitarrista de Café Tacvba o si es como ya sabemos ultrafamoso entre la gente a la que les gusta el rock.

Le pregunto eso y se ríe conmigo. “A veces soy yo el que me pongo mis cuestionamientos. Lo que pasa es que sigo mi intuición, no es que me haya acometido a hacer un libro infantil. Todo lo que he hecho tanto en la música como en la literatura, no ha sido puesto como un desafío para mí. Van saliendo. Dejo que esas cosas pasen”, afirma.

“La niña aburrida fue un cuento que les dije a mis niñas cuando se iban a dormir. Siempre querían que fuera inventado no leído. Le decía siempre a mi niña menor que fuera a jugar con el espejo, cuando estaba aburrida. De ahí comienzan a salir muchas niñas y todo se convierte en un caos. Cuando terminé de contárselo, anoté todo en una libreta para que no se me olvide y ahí quedó”, agrega.

Joselo Rangel
Una niña, cansada de jugar sola, buscó compañía en su reflejo frente al espejo, pero tampoco era divertido. Foto: Cortesía

La sinopsis es así: Una niña, cansada de jugar sola, buscó compañía en su reflejo frente al espejo, pero tampoco era divertido. Cuando estaba por darse la vuelta e irse, la niña del reflejo le sonrió y, antes de que pudiera hacer algo, ya había salido de un salto y estaba ansiosa por jugar. ¡No podía creerlo! Ahora tenía una compañera de juegos y la vida sería fantástica, jamás volvería a jugar sola… pero debemos tener cuidado con lo que deseamos porque a veces los sueños se hacen realidad.

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Las ilustraciones son de Nori Kobayashi, una ilustradora peruana muy fan de Café Tacvba, que le regaló a cada uno un dibujo de ellos y a Joselo le gustó tanto (ese oso que leía en la imaginación de Nori), que la invitó para hacer algo.

“En este momento de pandemia y de confinamiento hay que aprender a estar solo, hay que buscar maneras de lidiar con uno mismo. He crecido en Minatitlán, Veracruz. Mi padre era petrolero, era un barrio cerrado, donde había muchos árboles y salía mucho a jugar. Cuando vinimos a vivir a la Ciudad de México, para mí fue un shock muy fuerte. Estaba en el paraíso y vine a esta ciudad gris, donde tenía frío y miedo de salir. Me volví un niño solitario. Ahí desarrollé mucho mi imaginación. Leía, veía televisión y pasaba mucho tiempo en ensoñación. Lo sigo ejercitando, quedándome sentado, imaginando cosas, surgen canciones, historias o nada”, cuenta Joselo Rangel.

“En el cuento narro la experiencia del hermano mayor, alguien con más experiencia. Tengo tres hermanos, todos nos llevamos muy bien, mis padres ya murieron y estamos los cuatro muy unidos”, agrega.

 Joselo Rangel
Este hombre que leía Mafalda, de Quino, cuando era muy niño, “aunque no entendíamos nada”, comenta, cree que los libros van formando al pequeño, armar como un mapa. Foto: Cortesía

Este hombre que leía Mafalda, de Quino, cuando era muy niño, “aunque no entendíamos nada”, comenta, cree que los libros van formando al pequeño, armar como un mapa. “Libros ha habido todo el tiempo. Ahora este libro es como un retrato de mi familia, ha sido decisión de Nori y la verdad es que me gusta bastante que lo haya hecho así”.

“Lo bueno de las redes sociales es que hay un contacto con los lectores. Me mandan videos de los niños que leen los libros y eso es muy gratificante. Para mí es importante el hecho de que la niña está aburrida y luego tiene que aprender a estar sola. En el medio dice que estar aburrida está bien, se acepta a sí misma. No pensé en hacer un libro que tuviera un mensaje, pero si existiera un mensaje sería el aceptar todos los sentimientos que tenemos”, expresa.

“En estos tiempos de pandemia hay familias que están encerradas, pero también necesitan estar solos. Lo importante es el equilibrio. Dejar que los sentimientos surjan y equilibrarlos con otras cosas”.

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