Verónica Llaca

En la novela negra, la mujer rescata a los personajes como individuos: Verónica Llaca

“Hay tan poca investigación sobre ella. No sé hasta qué punto la historia de Felícitas no fue manipulada por la prensa. Estos periódicos sacaban las notas de primera plana. El reportero que haya hecho estas notas a lo mejor las manipulaba para vender. Ignacio, el personaje principal, trata de encontrar las notas rojas y explorar”, agrega.

Ciudad de México, 21 de septiembre (MaremotoM).- Una entrevista a Verónica Llaca es enfrentarse a una persona simpática, tan dulce, que lo primero que le digo es que es como Ana García Bergua, su colega. Unas personas súper amables, pero que luego cuentan cosas horrorosas en su narrativa.

Se ríe. Ahora presenta su nueva novela La Herencia (Planeta) en donde Ignacio Suárez, el famoso novelista, recibe fotos con varias escenas del crimen que reproducen pasajes de sus libros, inicia una carrera contrarreloj para descubrir al responsable antes de que ataque de nuevo. Lo que nadie espera es que, conforme avance la investigación, los impredecibles lazos que estas muertes guardan con una asesina serial de los años cuarenta sacarán a la luz la historia olvidada de Felícitas Sánchez, quien fuera bautizada por los periódicos de la época como la Ogresa de la colonia Roma, una partera que, entre otras atrocidades, fue acusada de desmembrar niños y tirarlos por el drenaje de su casa.

¿El mal es hereditario? ¿Hay que buscar en el pasado para atender los obstáculos del presente?

ENTREVISTA EN VIDEO A VERÓNICA LLACA

Esas cosas plantea Verónica en su novela, los infanticidios de ayer, los feminicidios de hoy.

“Esa es una de las cosas que quería explorar. Si los asesinos nacen o se hacen. No quería hablar de la maldad como el culpable fuera un demonio. Los seres humanos nos vamos fracturando y vamos siendo producto de nuestra circunstancia”, dice la autora.

¿La Ogresa de la Colonia Roma era asesina o no?

“Hay tan poca investigación sobre ella. No sé hasta qué punto la historia de Felícitas no fue manipulada por la prensa. Estos periódicos sacaban las notas de primera plana. El reportero que haya hecho estas notas a lo mejor las manipulaba para vender. Ignacio, el personaje principal, trata de encontrar las notas rojas y explorar”, agrega.

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Las notas periodísticas de ese entonces manejan un lenguaje irreal, casi cursi, como un periodismo que escribía así en esos tiempos.

“Esta fue una novela que me tomó tiempo, tuvo una construcción muy artesanal, había post it por todos lados, tenía un gran cuaderno, una gran meticulosidad en el mapa general de la novela y en el mapa de los personajes. Escribo lo suficiente para que los personajes tengan carnita, sean creíbles y el lector se enganche con ellos”, dice la también autora de Premio Nacional La simetría de los árboles, ganadora del Premio Nacional de Novela Negra “Una vuelta de tuerca”.

“Cuando estaba escribiendo esta novela, tenía algunos capítulos sueltos, se murió Ignacio Padilla, que era muy amigo mío, nuestros hijos eran amigos y entonces cuando muere puse su nombre a uno de mis personajes”, confiesa Verónica.

“Lo que me gusta dejar cosas sueltas, para que el lector complete con su visión. Este personaje, que tiene una voz masculina que fuera creíble, era uno de mis retos. No quería que la gente le surgiera la pregunta de si era o no una mujer la que estaba escribiendo”, agrega.

Verónica Llaca
Editó Planeta. Foto: Cortesía

Recuerda en su libro al editor fallecido Ramón Córdoba, con el que hizo un curso y luego fue un mentor de Llaca. También fue uno de sus personajes.

“La novela policial es mi favorita, porque mi cabeza funciona de ese modo. Creo en la acción, naturalmente es lo que más me gusta hacer. Me gusta resolver acertijos y dar una vuelta de tuerca, de pronto. El género, con la cantidad de series que hay en la tele, está en auge. La mirada de las mujeres rescata a los personajes como individuos, poniendo especial atención en las emociones y en los detalles”, dice.

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