Príncipe Harry

En la sombra, del Príncipe Harry, es un gran libro

Me hizo acordar mucho a Corazón, de Edmundo de Amicis, a Juvenilia, de Miguel Cané, porque posee en esos recuerdos estudiantiles la voz de una persona que se construye y se destruye al calor de las circunstancias que le toca vivir. Insisto, más allá de los medios y de su linaje real, En la sombra es un gran libro.

Ciudad de México, 13 de enero (MaremotoM).- Ayer decía la periodista española Cristina Pardo en el programa El Hormiguero de que ahora todo es tan visible, la intimidad no existe. Lo decía con respecto a la nueva canción de Shakira, que levantó polvareda en todo el mundo.

Anoche, en lugar de leer el buen libro de Riccardo Pace, que acaba de llegar, Sergio Pitol Miradas comparatistas (Literal), me puse a leer obligadamente un ejemplar de En la sombra, escrito por el Príncipe Harry de Inglaterra.

Claro, volví a sentir lo mismo que cuando leí Open, la biografía de Andre Agassi, uno de los mejores libros de deportes que leí y por el que conocí a tan sufrido tenista. El tema es que ambos los escribió J.R. Moehringer, el negro del segundo hijo de Diana y cuando lo leía parecía que estaba leyendo El bar de las grandes esperanzas, que se convirtió en película por Ben Affleck y a George Clooney.

En un plano muy personal, hay escritores que tienen mucha suerte y John Joseph Moehringer la posee. Firmó un contrato de 40 millones de dólares para escribir tres libros en nombre de Harry y yo, por un libro sobre Roberto Bolaño, me comí un juicio absurdo y nada de dinero. En fin.

Lo cierto es que esta voz de En la sombra (Spare), el esperado libro del príncipe Harry que fue publicado simultáneamente en 16 idiomas por Penguin Random House a nivel mundial, se escucha, se oye, se lee. Y uno encuentra a un muchacho ofendido por haber crecido donde creció, sin los privilegios de su hermano, dispuesto a contar todo y conforme va contando todo, se descubre, se forma.

Es un libro sobre la juventud, sobre ese pasaje del humano donde todo se construye y donde decidiremos quienes vamos a ser en el futuro, a lo largo de nuestra vida. Si uno no hiciera caso de los tabloides ingleses, que destacan por ejemplo cuando Harry cuenta que él ha sido educado como repuesto de su hermano Willy (lo cuenta con una serenidad pasmosa y nada de envidia a Guillermo, lo cuenta como lo que es), entrará en la vida real por la puerta de secreto y se dará cuenta de que las familias son iguales en todos lados, aun cuando tengan reina y rey.

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Príncipe Harry
En la sombra. Edita Plaza y Janés. Foto: Cortesía

Harry habla del rugby: “Un bello deporte, además de una buena excusa para arremeter contra lo que se me pusiera por delante. El rubgy me permitía descargar la rabia, esa rabia mía a la que algunos se habían aficionado a llamar nube roja”. Habla del periodismo y los periodistas, de “lo mal que escriben”, habla de la historia que versa sobre sus parientes y el insistente profesor Hughes-Games: “De repente se paró y planteó una pregunta sobre la vida de Carlos. La respuesta estaba chupada para quien hubiese estudiado, que era nadie.

–Gales, usted tiene que saberlo.

–¿Por qué yo?

–¡Porque es su familia!”

Habla de “La otra mujer”, dirigiéndose a Camila y de sus planes para casarse con su padre y ser reina y habla de que nunca pudo aceptar que Diana de Gales se muriera.

“La tía Sarah nos explicó que, mientras estaba en París, había cortado dos mechones del cabello de nuestra madre.

Ahí lo tenía. Una prueba. Nos ha dejado de verdad.

Sin embargo, de inmediato me asaltó la duda tranquilizadora, la incertidumbre salvavidas: “No, este pelo podría ser de cualquiera”. Mi madre estaba en alguna parte con su preciosa cabellera intacta”.

Este joven ha vivido una tragedia irreparable. A los 12 años ha perdido a su madre y recién ahora se pone a hablar de ello. Ha perdido a esa mujer de la que ha heredado la nariz, los ojos azules, “su amor por la gente y su odio a las ínfulas, lo falso y todo cuando oliera a pijerío”. También ha perdido la relación que tenía con su hermano y ha tratado de todas las maneras de acercarse a su padre.

Me hizo acordar mucho a Corazón, de Edmundo de Amicis, a Juvenilia, de Miguel Cané, porque posee en esos recuerdos estudiantiles la voz de una persona que se construye y se destruye al calor de las circunstancias que le toca vivir. Insisto, más allá de los medios y de su linaje real, En la sombra es un gran libro.

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