Vicente Alfonso

En las novelas no tenemos tiempo que perder: Vicente Alfonso

Vicente Alfonso es uno de nuestros más talentosos escritores. Alguien que se toma la literatura muy en serio y al país, todavía más. No sólo es un célebre cronista (seguidor de Monsiváis, que ha ganado el reciente premio de Crónica Literaria Carlos Montemayor 2018 con el libro Aquí se pudre todo), sino que también escribe novelas como Huesos de San Lorenzo (traducida al alemán, italiano, griego y turco), Partitura para mujer muerta y La sangre desconocida, donde pocas cosas son lo que parecen, cuya lectura nos incita a replantear nuestras ideas en torno a la identidad y la legalidad.

Ciudad de México, 6 de diciembre (MaremotoM).- La nueva novela de Vicente Alfonso es un entramado que transcurre entre la ciudad estadounidense de Camel City y Sinaloa, con varias épocas en el medio, donde la historia intenta superar a la ficción y esta construir un relato que sorprenda por las cosas que cuenta.

Vicente Alfonso es uno de nuestros más talentosos escritores. Alguien que se toma la literatura muy en serio y al país, todavía más. No sólo es un célebre cronista (seguidor de Monsiváis, que ha ganado el reciente premio de Crónica Literaria Carlos Montemayor 2018 con el libro Aquí se pudre todo), sino que también escribe novelas como Huesos de San Lorenzo (traducida al alemán, italiano, griego y turco), Partitura para mujer muerta y La sangre desconocida, donde pocas cosas son lo que parecen, cuya lectura nos incita a replantear nuestras ideas en torno a la identidad y la legalidad.

ENTREVISTA EN VIDEO A VICENTE ALFONSO

“Es importante tener varios registros, porque la novela toca temas fuertes. Pasajes más oscuros de nuestra historia reciente. Tanto del lado norte de la frontera, como de nuestro lado y diferentes zonas de la geografía mexicana y diferentes momentos de la historia. Me di cuenta de que tenía que tener contrapuntos, para darle al lector una manera de respirar”, cuenta Vicente Alfonso en una entrevista para zoom.

“No estigmatizar esos momentos, junto a los momentos terribles hay zonas de celebración, que tienen un tono lúdico y me interesaba hacer notar eso”, agrega.

Le hablo de la película sobre las rastreadoras, donde la risa juega un papel preponderante mientras se cuenta la terrible historia de las madres que buscan los huesos de sus hijos en Sinaloa.

“Cuando uno tiene la oportunidad de acercarse a personas y que tienen esta tarea de vida, que fueron torturados, que buscan a un familiar, se da cuenta de que manera natural procuran estos contrapuntos. Esta necesidad de buscar detalles que aligeren la carga. No podemos hacer solo una cadena de momentos trágicos, porque todo pierde peso”, afirma.

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Vicente Alfonso
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

Nació en Torreón en 1977. “Cuando le dieron el Nobel al maestro Gabriel García Márquez decía que todo se lo debía al periodismo y esto nos da una idea del tremendo peso que tiene la reportería. Yo trato de aprender de ahí, mis maestros fueron Federico Campbell, Vicente Leñero, Juan Villoro, Elena Poniatowska. Todos tienen en común es que siempre han jugado con las dos camisetas. La del periodismo y la de la literatura. No son oficios tan lejanos. Varias de las historias que están incluidas en la novela, es que fueron crónicas al inicio.”, asegura.

Alfonso también hace novelas por los personajes, como el detective que no lo es, como el profesor que anda un poco perdido en la universidad. “Los personajes están en busca de su sitio. Vamos mutando y no tenemos una personalidad absoluta, redonda, a lo largo de nuestra vida aparecen circunstancias que nos van transformando. Los diálogos aprendí a trabajarlos con Leñero, que era dramaturgo. Si el diálogo no hace avanzar, no tiene razón de estar, es lo que decía.”, afirma.

“No hay diálogos superfluos”, decía García Márquez, en un contexto del tiempo de la novela, no del tiempo real.

Vicente Alfonso
Vicente Alfonso es uno de nuestros más talentosos escritores. Foto: Cortesía

“Vivimos tiempos en donde los lectores son cada vez más exigentes. Si una línea no resulta significativa, uno corre el riesgo de perder al lector. En las novelas no tenemos tiempo que perder, espero que el lector se sienta recompensado, porque también espero mucho de ellos”, agrega.

La sangre desconocida es entrar a un mundo cerrado, donde participa el lector y es interesante ver cómo el escritor ha optado por la diferencia de tiempos.

“Hay tres líneas en la historia. Una de las líneas tiene que ver con Culiacán, en los años 70. Recurrí a ese momento porque mis padres eran políticamente muy activos en esa época. Otra de las líneas está en los Estados Unidos, en una pequeña ciudad donde nacen los grandes emporios tabacaleros que fueron muy boyantes al inicio del siglo pasado”, cuenta.

“La tercera línea es la sierra de Guerrero. Todos estos lugares tienen muchas cosas en común. Es muy frecuente que las familias tengan parientes del otro lado de la frontera. Permanecen estos lazos como una especie de tejidos”, afirma.

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