Ana Clavel

En los 70 había una creencia de que la Revolución nos iba a hacer justicia a todos: Ana Clavel

Por desobedecer a sus padres es un maravilloso collage escrito en código Carroll, donde la realidad es tan, o más, delirante que el mundo de ficción en el que transcurren las leyendas”, dice la editorial en el texto de promoción y en una charla que mantuvimos el mes pasado en la Casa Universitaria del Libro, Ana Clavel se presentó con una peluca azul, para recordar a Darío Galicia (1953-2019), quien fuera un poeta cercano a los infrarrealistas con una personalidad extravagante y un genio que no pocos relacionaban con Wilde.

Ciudad de México, 21 de octubre (MaremotoM).- Los libros de Ana Clavel carecen de género. Al menos no es posible determinar si es una novela o una crónica o el sencillo razonamiento de que algo tengo que contar, pero a mi manera.

En Por desobedecer a sus padres (Alfaguara), más allá de las disquisiciones por saber si es una biografía o el pretexto de utilizar al poeta gay Darío G.Alicia como pretexto para transcribir las emociones de la adolescencia de la autora, el texto emociona y da como un panorama de lo vivido, pero también la esperanza de que es la memoria el gran depositario de la existencia.

Por desobedecer a sus padres es un maravilloso collage escrito en código Carroll, donde la realidad es tan, o más, delirante que el mundo de ficción en el que transcurren las leyendas”, dice la editorial en el texto de promoción y en una charla que mantuvimos el mes pasado en la Casa Universitaria del Libro, Ana Clavel se presentó con una peluca azul, para recordar a Darío Galicia (1953-2019), quien fuera un poeta cercano a los infrarrealistas con una personalidad extravagante y un genio que no pocos relacionaban con Wilde. Según un rumor incitado en parte por un poema de Roberto Bolaño, Darío Galicia San Epifanio fue sometido por sus padres a una lobotomía para “curarlo” de la homosexualidad y, de paso, de la poesía.

Arrastrada por ese mito y porque Darío era admirador de Lewis Carroll y hasta firmaba como Darío G. Alicia, Ana Laurel lo sigue a través del mundillo literario mexicano de las pasadas décadas, en los testimonios de quienes lo conocieron, en los versos del mismo Darío, en la novela Los detectives salvajes, en fotografías, expedientes clínicos y artículos periodísticos que atestiguaron su paso desastrado antes de desaparecer -y volver a aparecer- como en un acto de ilusionismo en la chistera de un mago siniestro.

Ana Clavel
Por desobedecer a sus padres. Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

“Mejor poner en los raros toda la carga de la vida, para ver si así tenemos buena suerte y no nos toca. Así le pasó a Darío Galicia, que tuvo mucha mala suerte. De un lado tenemos a Roberto Bolaño que llega a la cima y del otro tenemos a Darío, a Samuel Noyola”, afirma Ana Clavel.

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“La leyenda de la lobotomía no se puede precisar. Cuando me lo presentaron, venía caminando lento, con algo de seducción todavía, pero sin ese discurso ingenioso, pero después con la investigación a ese personaje del circo que por desobedecer a sus padres le cae todo el maleficio, descubro que hay otra versión de lo que pudo haber sucedido con Darío”, afirma.

“¿Cuál fue la versión real? Se queda en el aire sosteniendo un juego de espejos donde el personaje se volvía fantasmal. De pronto Darío se me hacía como un conejo que escapaba por la madriguera, era la posibilidad de armar un mundo de fantasía”, agrega.

Es un libro sui géneris, que no es una biografía convencional “sino un artefacto literario que echa mano de varios recursos. También hay una gran dosis de ficción”, dice Ana Clavel, autora también autora de A la sombra de los deseos en flor. Ensayos sobre la fuerza metamórfica del deseo (2008) y el libro de ensayo Territorio Lolita (Alfaguara, 2017). Su reciente novela es Breve tratado del corazón (Alfaguara, 2019).

“En los 70 cuando él se da a conocer como la gran dama culta, había una creencia de que la Revolución nos iba a hacer justicia a todos. Empecé a leer a Bolaño como poeta, lo leí en “La visita del convaleciente”, que es cuando él y Santiago Papasquiaro van a visitar a Darío Galicia al hospital. (Es 1976 y la Revolución ha sido derrotada / pero aún no lo sabemos. / Tenemos 22, 23 años. / Mario Santiago y yo caminamos por una calle en blanco y negro. / Al final de la calle, en una vecindad escapada de una película de los años cincuenta está / la casa de los padres de Darío Galicia. / Es el año 1976 y a Darío Galicia le han trepanado el cerebro…) Le hicieron la operación, pero quedó medio turulato y ya no podía hacer poesía ni la homosexualidad. Él se proclamaba con derecho a amar a otros hombres, se vestía de mujer cuando le daba la gana y Roberto habla de los años posteriores al 68, cuando la Revolución fue derrotada”, expresa la escritora.

Ana Clavel
Durante la presentación de su libro en la Gandhi. Foto: Cortesía Facebook

“Darío era muy juguetón con el lenguaje. Me acuerdo de Mario Santiago, que llegaba a las reuniones, rompía cosas, yo era mucho más joven y no tuve tratos con los infrarrealistas. Darío era muy rebelde, en una crónica de Carmen Boullosa cuenta que llega a la Librería Madero, ya muy descuidado, oliendo a orines”, describe.

Todo el libro es no sólo un juego de espejos, sino también la propia fotografía de un sistema político que se va destruyendo frente a la misma gente. Es un libro abierto, probablemente el que muestre la afición de Ana Clavel a la literatura y a su vida en este mundo.

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