Melina Balcázar

En México no dejamos morir a los muertos, los convocamos para bien o para mal en nuestro presente: Melina Balcázar

En cada uno de los tres textos que componen el libro se lee una potencia literaria que transita entre el análisis de las tradiciones, el apunte autobiográfico y la imaginación, dice el prólogo escrito por Georges Didi-Huberman.

Ciudad de México, 29 de diciembre (MaremotoM).- ¿Los muertos se van para siempre o continúan en nuestras vidas como una presencia hábil y trascendente? Esa es la pregunta de Melina Balcázar en su libro Aquí no mueren los muertos, en una edición bilingüe propiciada por la Universidad de Monterrey y por Argonáutica.

En este libro de ensayos, Melina Balcázar explora la relación entre la fotografía y el duelo en México. La autora reflexiona sobre la experiencia del duelo en su familia, sobre las fotografías de las sesiones de espiritismo en las que se capturan el pensamiento, ectoplasmas, fluidos espirituales, entre otros elementos y sobre el significado de los retratos post mortem de niños y adultos -que buscaban ocultar la muerte tras la ilusión del sueño profundo-. En un último ensayo magistral repasa la obra fotográfica de Juan Rulfo y su relación con su madre. En cada uno de los tres textos que componen el libro se lee una potencia literaria que transita entre el análisis de las tradiciones, el apunte autobiográfico y la imaginación, dice el prólogo escrito por Georges Didi-Huberman.

Desde Francia y con zoom, Melina Balcázar sigue hablando de la muerte, tratando de sacar ese mito folclórico que a los mexicanos nos encanta la muerte.

“Lo que quería era reinscribirme en la historia de la mi familia, donde está esta creencia de que vivimos rodeados de nuestros muertos, de que regresan. Con esos recuerdos que dan origen a cada uno de los ensayos, creo que hay una fuerza política en todo eso. Que lo que vemos, lo visible, es lo que tenemos que tomar en cuenta”, dice.

“Una manera de hacer fructífero y productivo el dolor, que produjera otra cosa, sobre todo esta cuestión que tanto se ha folclorizado en estos momentos”, agrega.

Melina Balcázar
Una manera de hacer fructífero y productivo el dolor, que produjera otra cosa. Foto: Cortesía Facebook

“Este fue un libro que se fue construyendo no sé si solo, sino que cuando uno quiere entender algo que conmueve, recurre a muchos instrumentos para descubrirlo. Leí antropología, historia del arte, de estética, poco a poco fui construyendo algo que me permitiera entender que la pérdida de alguien genera. Forma parte de mi manera de leer también. En el sujeto te deconstruye, pero también te permite construirte de otra manera. Pasa por el medio estético, por la imagen, por la palabra, por el aliento. No fue algo planeado, sino mi manera de intentar comprender algo”, expresa.

Te puede interesar:  Los diarios de Rafael Chirbes, donde practica la escritura

Aquí no mueren los muertos parece ser antropológicamente hablando que México es un país de muertos. “El título corresponde a una frase de una conferencia que pronunció Juan Rulfo, en donde hablaba de la política, cuando volvemos a la Revolución Mexicana todo el tiempo y que nunca dejamos a los muertos en paz”, dice.

“En México no dejamos morir a los muertos, los convocamos para bien o para mal en nuestro presente”, agrega.

“Si pensamos en la iglesia católica, las misas de muertos son para que descansen en paz y que ya no perturben el mundo de los vivos. El psicoanálisis también lo ha hecho, con ese texto canónico de Sigmund Freud, “Duelo y melancolía”. A los muertos hay que ponerlos en su lugar, desapegarse y cambiar el objeto de deseo”, afirma.

“Después Freud lo afinó, pero una de las cosas que retiene la terapéutica, es esa manera de pasar a otra cosa. Hay un texto de Freud que dice que hay un combate entre vivos y muertos y me interesaba ver esos casos donde la vida no es la más fuerte, donde la muerte lo invade todo”, asegura.

Melina Balcázar
Hay un texto de Freud que dice que hay un combate entre vivos y muertos. Foto: Cortesía Facebook

“Si pensamos políticamente con los desaparecidos, en un caso extremo, todos esos deudos de la sociedad civil que se niegan a ver morir a sus muertos en el espacio público”, agrega.

El psicoanálisis ha ido evolucionando sobre el tema de los muertos y hoy a veces se enfrenta radicalmente al tema del dolor.

“Eso es cierto. Si pensamos en este gran psicoanalista que era Pierre Fédida, él habla de la obra de sepultura en lugar de hablar del duelo, decía que se podía producir esa obra en una escultura, en un escrito, en un gesto de reapropiación de la pérdida; o en Abraham y Török que hablan de todo lo que hacemos, con el lenguaje mismo, cómo llenamos el vacío de la boca”, afirma.

Un libro apasionante y apasionado para leer, en una búsqueda donde Melina Balcázar vuelve tímidamente a su país, escribe en francés, pero piensa en español.

Comments are closed.