Erotismo y cuarentena

Erotismo, cuarentena, feminismo…

Lo primero que me gustaría precisar, para hablar de “erotismo y cuarentena”, es cómo significamos el “erotismo”, a qué nos referimos cuando se pregunta por lo erótico. Digamos que por un lado es una dimensión de las y los humanos, y que a su vez es un campo de la sexualidad, circunscrito a la libido y a lo libidinal.

Ciudad de México, 13 de abril (MaremotoM).- Hace un par de semanas, una admirada amiga me compartió –de manera virtual claro- sus cuestionamientos respecto a los procesos o cambios en las prácticas y concepciones erótico-afectivas a partir de esta cuarentena, del COVID-19; instó a que escribiera algo al respecto, a sabiendas de mis inquietudes intelectuales sobre el erotismo.

Me encantan estas provocaciones, sin embargo, de principio no me sentí lista para escribir sobre la cuarentena y los procesos que se gestan en contextos tan complejos. Además, pensé, sería una tarea imposible intentar presentar o analizar las múltiples experiencias en cuanto al confinamiento y al plano erótico-afectivo de cada mujer. Entonces, ¿sobre qué puedo reflexionar?

Pasaron los días y las preguntas seguían dando vueltas en mi mente, otras amigas se sumaron a la curiosidad por el tema, principalmente respecto a las prácticas sexuales y amatorias, así como su lugar en este encierro que, para muchas en una posibilidad, a veces un disfrute, otras un calvario. Así que, finalmente, cedí ante las interpelaciones, también porque recordé que una de las posturas epistemológicas críticas del feminismo, son los saberes situados, y que, desde ese giro teórico, puedo compartir algunas cavilaciones sobre la convergencia de erotismo-pandemia-encierro en clave feminista. Sin ánimos de presentar verdades, sino de expandir los cuestionamientos, explorarlos y compartir con otras mujeres.

Erotismo y cuarentena
Frenar la violencia en la intimidad. Foto: Cortesía

Lo primero que me gustaría precisar, para hablar de “erotismo y cuarentena”, es cómo significamos el “erotismo”, a qué nos referimos cuando se pregunta por lo erótico. Digamos que por un lado es una dimensión de las y los humanos, y que a su vez es un campo de la sexualidad, circunscrito a la libido y a lo libidinal.

“La palabra erotismo…fue acuñada en el siglo XIX a partir del adjetivo erótico, empleado hasta entonces, sólo en medicina (locura erótica) o en crítica literaria (poesía erótica, referente al amor) y copiado del griego eros, dios del deseo sexual en el sentido más vago” (Léxico sucinto del erotismo, 1974:37, citado por Marcela Lagarde en Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas, 2003, 207).

Respecto al aspecto de dimensión humana, me gustaría remitirme a la concepción de lo erótico que presenta Audre Lorde en “Los usos de lo erótico: lo erótico como poder”. Ahí la autora nos dice que lo erótico es un recurso dentro de cada una de nosotras, asentado en un plano profundamente espiritual, enraizado en lo profundo de nuestras emociones y sentimientos que aún están por reconocerse (debido al contexto patriarcal en el que crecimos), en nuestras potencialidades. El erotismo es una fuente de poder, de autoconocimiento, de liberación, de otra forma de ser racional. “Lo erótico es un espacio entre la incipiente conciencia del propio ser y el caos de los sentimientos más fuertes. Es una sensación de satisfacción interior que siempre aspiramos a recuperar una vez que la hemos experimentado” (Lorde, 1978).

Lo erótico como una de las dimensiones que nos constituyen, es lo que nutre nuestro conocimiento más profundo, esa esa conexión consiente de cada uno de nuestros actos con la realidad que vivimos, por eso es algo sumamente íntimo y a su vez político. Lo erótico es aquello que resalta nuestra capacidad de gozar. La vivencia erótica es trascendente, es una energía que intensifica, sensibiliza y fortalece toda experiencia. El erotismo es despertar nuestro impulso creativo y de comunión contigo misma, con las y los otros (de una u otra forma). Es la sublimación del encuentro.

Ahora, pasemos a lo erótico como campo de la sexualidad, y aquí me gustaría citar a Lagarde en el libro ya mencionado, pues muestra una concepción que, aunque fisiológica, no deja de ser política: “…consiste en la exaltación o inhibición de los impulsos libidinales. Tiene como base el ansia o excitación libidinal puesta de manifiesto en el sistema nervioso, en las membranas mucosas, en la piel y en los diversos órganos. El erotismo tiene por protagonistas a las y los sujetos particulares y a los grupos sociales: tiene como espacio al cuerpo vivido, y consiste en acciones y experiencias físicas, intelectuales y emocionales, subjetivas y simbólicas, conscientes e inconscientes, así como formas de percibir y de sentir, tales como la excitación, la necesidad, y el deseo, que pueden conducir o significar por sí misas el goce, alegría, dolor, agresión, horror y, finalmente pueden generar placer, frustración o malestar de manera directa o indirecta.” (Lagarde, 2003:207)

Ahora, exploremos a punta de preguntas y vivencias estas dos acepciones de erotismo, de lo erótico. Y se preguntarán ¿qué vivencias? Al menos las propias (rutinas, meditaciones, lecturas), y las de veinte mujeres de mi contexto que, amablemente, respondieron una breve entrevista sobre todas estas inquietudes.

¿Por dónde empezar?

Los planteamientos originales de mi admirada amiga, los cuales se repitieron en otras mujeres de distintos círculos, fueron principalmente por el erotismo como campo de la sexualidad. Se preguntaban si este confinamiento alejaría o acercaría a las mujeres que convivíamos con nuestra pareja, respecto a lo erótico-afectivo. Claro, aquí analizamos si la pareja es hombre o mujer (principalmente por el reparto de las labores de cuidados y domésticas, la violencia, etc), si hay hijos o no, si viven solos. Fue inevitable preguntarnos ¿qué pasará con las mujeres que viven con su agresor? ¿aumentará la violencia sexual, física, psicológica? ¿Cuáles son las soluciones o medidas que se toman a nivel individual, colectivo y en políticas públicas, para prevenir a las mujeres que se encuentran en situación de violencia y encierro? Seguramente la situación de encierro potencia las conductas violentas, agresivas, pues aumentan la ansiedad, la depresión, los trastornos de sueño, etc.

Por otro lado, surgieron preguntas sobre las mujeres solteras y el alza que se anunció en consumo de ciertos juguetes sexuales. Sobre mujeres solteras que suelen tener encuentros sexuales casuales, ya sea a través de redes de contacto, o amantes fijos: ¿el miedo al contagio mediaría los posibles encuentros provocando frustraciones, estos se suspenderán de tajo y se trasladarían a la virtualidad? ¿estar alejada de la posibilidad de satisfacer los deseos erótico-afectivos provocará mayor ansiedad o tensión en estas mujeres? ¿Aumentará el consumo de pornografía? ¿Se disparará la imaginación erótica, desde la soledad y la compañía?, ¿se replanteará la monogamia? etc.

A continuación, les comparto algunas de las respuestas que surgieron en las entrevistas, lo haré de manera general, y así en artículos posteriores podríamos retomar cada respuesta como un tema para comentar.

Erotismo y cuarentena
De las mujeres que viven en pareja, con esposo o novio varón, todas coincidieron –en menor o mayor profundidad- que sí se han cuestionado sobre las dinámicas erótico-afectivas con su pareja durante el encierro. Foto: Cortesía

De las mujeres que viven en pareja, con esposo o novio varón, todas coincidieron –en menor o mayor profundidad- que sí se han cuestionado sobre las dinámicas erótico-afectivas con su pareja durante el encierro. Luego, respecto a la conciencia sobre los cambios en sus hábitos o rutinas erótico-afectivas, una dijo que aún no hay, y las otras coincidieron en que han explorado el plano erótico-afectivo desde otros aspectos que no son los sexuales, que han erotizado los rituales cotidianos y los cuidados, o actividades que antes quizá no tenían tiempo de compartir, así como las conversaciones profundas y honestas respecto a las emociones y sentimientos que provoca esta situación y el miedo al contagio. También dijeron que como hay notables momentos de tensión y estrés, procuran estrictamente dar espacio y tiempo entre una y el otro.

Por otro lado, las mujeres solteras que tienen encuentros casuales, todas optaron por suspender los encuentros con desconocidos, por miedo al contagio, y por seguir las medidas de protección sanitaria. Quienes sí tienen amantes fijos o conocidos, casi todas dijeron haber trasladado esos encuentros o flirteos a la virtualidad, a través de sexting. Quizás el treinta por ciento, después de tres semanas de confinamiento optaron por invitar a alguien a casa, o ir a casa de algún amante, después de un ejercicio de sinceridad sobre el grado de exposición que cada persona había tenido.

Respecto al aumento de deseo sexual o de contacto físico, solteras o con pareja, dijeron que habían notado cambios un poco drásticos; algunos días sentían mucho deseo, otros simplemente experimentaban rechazo, enfado, irritación o tensión por asuntos relacionados con la cuarentena, y que se veían reflejados en la falta de apetito sexual o de cualquier tipo de contacto físico.

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Respecto a los juguetes sexuales, más allá de que pudimos ver publicados un par de artículos donde anunciaban que en tal o cual país se disparó el consumo de los juguetes sexuales, sólo el veinte por ciento de las entrevistadas dijo que sí adquirió uno para la cuarentena; otro veinte por cierto dijo que ya lo usaban desde antes; y el sesenta por cierto dijo que no eran parte de su vida erótica-sexual.

¿Qué otras preguntas han surgido respecto a este tema de erotismo y cuarentena?

¿Qué tipo de protección utilizar para encuentros sexuales, desde condones hasta la suspensión de besos? ¿se transmite por vía sexual? ¿existe un mayor riesgo de contraer coronavirus si se porta el VIH?: Aunque estas preguntas no las usé en el cuestionario, sí me di a la tarea de buscar en algunos medios informativos digitales. Y encontré una diversidad artículos, como uno de la BBC, que además fue replicado por muchos otros medios, titulado “Coronavirus y sexo: lo que necesitas saber sobre tu vida sexual ante la pandemia del COVID-19” y básicamente presenta a Alix Fox y el doctor Alex George respondiendo este tipo de dudas. Como resultado, recomiendan distancia social, incluso en caso de vivir en pareja si este presenta algún síntoma; evitar nuevas parejas sexuales; ser honestos y honestas con tu pareja en caso de presentar síntomas. Nos dicen que sí se puede transmitir por besos, recomiendan el uso del condón. Y algo que me pareció interesante, plantean la pregunta ¿Cómo puedo mantener una relación en un momento como este? No quiero estar soltero ahora.” Y claro, las respuestas se inclinaron a que hay muchas personas que están tomando esta cuarentena para repensar su vida sexual, lo que le es agradable y placentero; así como para incrementar la creatividad, para conocerse mejor a través de la virtualidad o los espacios que ahora están solitarios. También mencionaron que algunas personas estarán descubriendo las diferencias eróticas-libidinales con sus parejas. Evidencia que existen líneas de atención para aquellas personas que se vean obligadas o forzadas a tener relaciones sexuales. Por último, sobre la pregunta del VIH, el médico citó al Dr. Michael Brady de Terrence Higgins Trust, de una ONG británica que ayuda a personas que viven con VIH.

Leer ese artículo de la BBC, como una muestra de las inquietudes de muchas personas internautas, me puso a pensar en algo que comentó una de las entrevistadas, pareciera que un gran número de personas asocian el encierro y la suspensión de labores con un aumento en la actividad sexual, o apuestan mucho más por el erotismo como campo de la sexualidad y como parte importante de su escala de prioridades. O quizá sólo es bueno preguntar, por si se ofrece. Una nunca sabe.

Pensar en la parte libidinal, fisiológica, erótica de las mujeres me remite forzosamente en la otra cara de la moneda, la parte política, sociales, filosófica, feminista.

En un país como el nuestro, con un sistema como el que impera, donde la dimensión erótica de las mujeres (en todo sentido) ha sido reprimida, cosificada, violentada; claro que sí tienen sentido estas preguntas que apuestan por una autonomía del placer, por una apropiación del cuerpo y la sexualidad, desde el autocuidado principalmente. Así como también me parece que tiene un mayor sentido, en tanto que se menciona menos, aprovechar esta cuarentena para la resignificación o potencialización de nuestra visión erótica.

Considero que muchas de las mujeres de mi contexto, de la escena feminista, por ejemplo, han logrado tener una visión crítica del estado de las cosas en el ámbito de la sexualidad y los roles de género. Incluso identifican críticamente los mitos sobre la sexualidad y el placer, que constituyen a nuestra sociedad machista; sin embargo, por mi experiencia impartiendo talleres sobre erotismo y amor, me parece que muchas de ellas no logran incluir en la praxis la deconstrucción de los valores, seudovalores y tradiciones que afirman la feminidad impuesta, y como sexualidad paradigmática, la heterosexual masculina. Recordemos que no se trata sólo de reivindicar arbitrariamente nuestras preferencias, o asumir con “deseo” lo que siempre nos han impuesto como deseable.

Pensar en la dimensión erótica y el encierro (en el mejor de los escenarios: teniendo resuelto lo económico, libres de violencia, con espacio suficiente para ti misma), inevitablemente me pone a pensar en la gran oportunidad que tenemos de profundizar, analizar y decidir sobre nuestro erotismo; el individual y el de las mujeres como situación política, colectiva.

Y pienso en Graciela Hierro, en la ética del placer, que se basa en reflexiones sesudas sobre las relaciones entre poder, saber y sexualidad. Que implica una transvaloración, una resignificación del placer, el planteamiento de una axiología sostenida en la elección de los intereses de las mujeres en tanto sujetas de derecho y autonomía. Pienso en la oportunidad que tenemos estas mujeres de pensar, hablar y escribir del erotismo como otra forma de ser, de ser humana y libre (como diría el poema de Rosario Castellanos).

Sí, en lo particular, apuesto por realizar un gran esfuerzo en esta cuarentena y reservar espacio y tiempo, el necesario, para conectarnos con nuestro erotismo, con nuestra potencia erótica. Para, a partir de esta sensibilidad profunda, cuestionar cómo nos relacionamos con nuestro propio cuerpo, con el deseo, con el placer; así como preguntarnos, también, por el momento que atravesamos como humanidad, con las emociones que desata; cómo nos relacionamos en todo sentido, cómo percibimos la dimensión erótica de las y los otros. Cómo construir una ética propia, que incida en acciones morales, armónicas y placenteras. Un nuevo manifiesto erótico.

Si me piden que escriba sobre las mujeres, erotismo y cuarentena, pienso en que es momento de que las mujeres nos tomemos el tiempo para conectar con otras mujeres, con su pensamiento, con su teoría sobre lo erótico. Para aprender de ellas, de nuestras pensadoras ancestras. Compartir el saber entre mujeres, reconocer los hallazgos y logros intelectuales, dialogar en el tiempo, es un acto trascendente y excitante, incluso transgresor. Encender la llama del erotismo en la cuarentena, también es acudir a Graciela Hierro, Marcela Lagarde, Audre Lorde, bell hooks y muchas otras, para pensar cómo construir esa ética del placer, cómo abrir la poderosa vía de autoconocimiento, cómo intensificar la comprensión de nuestras experiencias e ideas, cómo incidir en formas distintas de racionalidad, formas apasionantes, creativas, dialogantes, incluyentes, etc. En como proponer y concretar la revolución cultural de la vida cotidiana, de la ternura radical.

Aprovechemos la virtualidad para tender puentes con otras mujeres, para pensar nuestro contexto y también el de las otras. Para pensar juntas la pandemia, la reciente: COVID-19, y la enquistada desde hace años: la violencia, los feminicidios. Tracemos líneas de reflexión, entre esas cuestiones y la dimensión erótica.

Beneficiémonos también de las redes sociales, para aprovechar toda oferta de artistas, feministas e intelectuales, nutramos el espíritu y compartamos esto con otras mujeres. Seamos maestras y discípulas de las otras. Quizás esta coyuntura, esta crisis mundial, a mujeres que tenemos cierta posibilidad de tiempo, espacio e insumos, no brinda la posibilidad de explorar –de manera virtual- experiencias eróticas compartidas-renovadas-replanteadas-inventadas-antipatriarcales desde la reflexión radical de la filosofía feminista.

Recordemos lo que dijo Lorde, al contacto con lo erótico, las mujeres nos rebelamos ante cualquier estado que no es natural en nosotras. Y dice textualmente “no hay diferencia alguna entre escribir un buen poema o tenderme al sol junto al cuerpo de una mujer a la que amo.” El poder de lo erótico, en su realización genuina puede llevarnos a la transformación real de ciertos aspectos de nuestro mundo, pues exalta nuestra capacidad creadora. Aprovechemos estos días y transformemos de raíz los espacios que son nuestros, iniciemos desde nuestro territorio primigenio, aunque estemos en compañía. Establezcamos diálogo desde esa visión de dimensión erótica ética. Principalmente con nosotras, con las otras.

Números de emergencia:

En México está disponible el teléfono general de atención de emergencias 911 para las mujeres que necesitan ayuda.

Erotismo y cuarentena
Ayuda. Foto: Cortesía

Red Nacional de Refugios A. C.

Zona metropolitana: 52436432/  Línea Nacional: 8008224460

One Comment

  1. Mónica B. Ramírez

    Querida Marisabel, agradezco mucho tu reflexión en el texto. Pienso que normalmente se tiene una idea equivocada sobre lo que es el erotismo, como sucede con muchos conceptos, por eso me parece muy bien que comiences precisándolo, como buena filósofa.
    Pero creo también que no sólo se tiene una idea equivocada por falta de conocimiento, sino es también por ideología o cultura, y en una cultura machista y patriarcal como la nuestra, el prejuicio hacia quien piensa, habla y escribe sobre le erotismo pocas veces es positivo, tiene esa mirada desde lo político, lo erótico solo como deseo sexual, y es lo que mucha gente asocia con la palabra, el aspecto de la sexualidad, o del sexo.
    Pensar en el tema desde el confinamiento, de verdad que se vuelve algo relevante, es parte de la vida pero algo en lo que normalmente, el común de las personas creo que no nos detenemos a pensar, y ahora que toda la actividad cotidiana se reduce a un espacio y convivencia (o enfrentamiento), pensar eso como otras muchas cosas es algo inevitable, yo misma lo he pensado y tan es así, que coincido con muchas de las respuestas a las preguntas que planeaste a algunas mujeres.
    Por último me gustaría agradecerte, que me hayas invitado a leer (te), porque me quedo con la idea de lo erótico como poder, como autoconocimiento, libertad y sobre todo como una forma de ser racional, pienso que debemos pensar diferente del cuerpo, no como parte de ser sino como el ser mismo.
    En fin, esta lectura es para mi una invitación a reflexionar y aprender sobre estos temas que siguen siendo para muchas mujeres un tabú, o que simplemente atrevernos no es fácil, cuesta trabajo; y sabes, justo eso admiro de ti, que te hayas atrevido hace mucho tiempo a pensar en el tema, porque ahora comprendo como es que te percibo como una mujer de libertad, yo, que te conozco hace tiempo, en otra etapa de tu vida. Un abrazo querida Isabel.