Frydha Victoria

Es un libro de sangre y carne en el que dejé todo: Frydha Victoria

Nació en Tepic, la tierra de Amado Nervo y ahora presenta Todos los fantasmas de esta casa (Crisálida), donde evoca a su padre fallecido y habla con su parentela, un poco para no esconder sus raíces y otro poco para esparcir su amor, su sangre, su contexto.

Ciudad de México, 31 de diciembre (MaremotoM).- Frydha Victoria hace mucho tiempo que es una de las voces más destacadas de la poesía nayaritense, pero ahora ha sacado un libro brillante, un libro que la pone al frente de una voz que reconoce la tradición en la que se gesta, pero que también hace una lucha para liberarse de tantos pesos.

Nació en Tepic, la tierra de Amado Nervo y ahora presenta Todos los fantasmas de esta casa (Crisálida), donde evoca a su padre fallecido y habla con su parentela, un poco para no esconder sus raíces y otro poco para esparcir su amor, su sangre, su contexto.

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Ella misma explica la razón de su libro. “Fue en el Festival de Tepic de Las Letras donde dimos a conocer Todos los fantasmas de esta casa. En Tepic nació uno de los poetas más importantes de Hispanoamérica. Ese poeta que le escribía al amor, para quienes vivimos aquí, tener uno de sus libros es una costumbre. Todas las calles se llaman Amado Nervo, el auditorio…”, cuenta Frydha.

“Luego nació Alí Chumacero, un gran poeta y ensayista. Existe en Tepic esa tradición y esa tradición se cumple cada 100 años. La tradición a veces complica, pero a veces también facilita, pues salen nuevas voces emergentes”, agrega.

Frydha Victoria
Los que nacemos en Tepic estamos acostumbrados a la poesía de Alí y de Amado. Foto: Cortesía

“Los que nacemos en Tepic estamos acostumbrados a la poesía de Alí y de Amado, pero generar esa ruptura es muy complicado. Sobre todo para mí, pues soy mujer. Estos dos exponentes que son muy buenos, son varones y cuando buscas escritoras en Nayarit en Google, no salen nombres”, afirma.

Recuerdo una mesa de Tepic relacionada con la poesía donde muchos hombres se dedicaban a “explicar” el poema a una solitaria Frydha en la mesa.

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“Totalmente. Esas mesas son interesantes porque existe el diálogo, pero frente a esa verdad masculina, las mujeres pensamos que la poesía es contemplar el cielo y ver una gota caer y no es así”, se ríe la creadora.

“Para mí la poesía es la cara de mi abuela y ver cómo cambia mi cuerpo. La opinión masculina explica por qué las mujeres hemos tardado tanto en decir las cosas que queríamos decir”, explica.

Frydha Victoria
Todos los fantasmas de esta casa. Foto: Cortesía

Los poemas de los sentimientos no establecen una buena técnica, pero Frydha Victoria hace un poema al padre muy conmovedor: Escuché la conversación tantas veces / que casi puedo adivinar tus gestos: / estás sentado en la silla principal de la mesa / repartiendo el pan como siempre / que llegabas a casa y yo veía / tu sombra hacerse grande por la puerta

“Es un libro de sangre y carne en el que dejé todo. Me quise arriesgar un poco a los sentimientos. Poesía es interpretar las cosas, buscarle todos los lados al cubo, como decía Rilke, pero es justamente cuando tenemos el cubo en la mano y una misma es el cubo”, expresa.

“El manuscrito fue muy doloroso, cuando lo terminé lo dejé un ratito. Era como mi Caja de Pandora, lo abría y lloraba. Es un libro muy personal, pero cuando fue leído venía la gente y me decía: yo pasé eso”, agrega.

El amor es la preservación de la especie en el poemario de Frydha Victoria.

“En el poema a mi padre me gustaba mucho pensar que yo todavía lo podía ver en el espejo. Ya no existes en este plano, pero de ti sólo me queda la sangre”, es la voz de esta escritora que se siente afortunada de escribiren esta época, donde hay gente como Zel Cabrera, “quien hace una reunión de poetas jóvenes, donde es maravilloso encontrar a poetas de tu generación”.

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