José Javier Villarreal

Es un libro muy extraño, hay muchos riesgos, pero no había de otra: José Javier Villarreal

Su nuevo libro, Secretos engarces, de prosa y verso, tiene un tono a veces de ensayo, otro como evocaciones biográficas, hay personajes de la literatura mexicana importantes, como Reyes, López Velarde, Pellicer, Othón, Lispector y se presentará en el Festival Alfonsino. Entrevista en video.

Ciudad de México, 9 de mayo (MaremotoM).- Una de las oportunidades que otorga el Festival Alfonsino es poder hablar con grandes figuras de la cultura que no se encuentran en la ciudad de México.

Una de ellas es José Javier Villarreal, director de la Capilla Alfonsina de Monterrey y dedicado no sólo a abrir sus puertas para este encuentro que se realiza año tras año, sino también a dedicar el análisis y el homenaje a Ramón López Velarde, de quien se realiza en 2021 el centenario.

Reyes sigue en casa
Reyes sigue en casa, el slogan del Festival Alfonsino. Foto: Cortesía

También presentará su nuevo libro, Secretos engarces, de prosa y verso, que tiene un tono a veces de ensayo, otro como evocaciones biográficas, hay personajes de la literatura mexicana importantes, como Reyes, López Velarde, Pellicer, Othón, Lispector…

“Me voy apropiando de ellos, es como una técnica de cangrejo ermitaño donde te vas apropiando de botes, envases, para hacerlos tu casa. Hice eso en un periodo muy extenso de tiempo”, dijo el también poeta a un periódico local.

José Javier Villarreal ganó el Premio Nacional de Literatura Simón Salazar Mora en 1986. El Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1987 por Mar del norte. El Premio del Certamen Nacional de Poesía Alfonso Reyes en 1989, de Monterrey, por La procesión. Fue ganador del Primer Certamen Literario Ángela Figuera en 1989 y del Premio a las Artes UANL en 1990 y es una delicia hablar con él.

–¿Cómo es la vida de dos poetas casados?

–Es muy intensa, había mucho amor de parte de los dos, era como una especie de aceite que permitía que todo rotara como debería de rotar y había cierta dependencia de parte de los dos. Son dos poéticas muy diferentes, hay ciertos vasos comunicantes, Minerva Margarita Villarreal tuvo varias etapas hasta llegar a Adamar. El tono epigramístico recorriendo toda su obra, ese tono del epigrama, de la ironía y lo mío es más prosaico, más narrativo, más anecdótico.

José Javier Villarreal
Se juega mucho con engarces, a la manera sorjuaniana. Foto: Cortesía

–Uno cuando empieza a ser poeta manda todo a volar, incluida la academia ¿Cómo ha sido en su caso?

–Sí, así fue mi historia. Estaba terminando la licenciatura y me manda a llamar la secretaria académica para ofrecerme una maestría y dije que no, que lo que yo quería era ser escritor. Al final, terminé haciendo una maestría en el Paso, Texas, y luego el doctorado en Michoacán. Tuve que combinar, por un lado, yo era un lector voraz y me descubro un lector con cierto orden. Hay periodos que me han fascinado y que me hicieron entrar en la academia. La Edad Media, el Siglo de Oro y por supuesto mantener a los hijos.

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–¿Qué pasa con los Secretos engarces?

–Es un libro muy extraño, hay muchos riesgos, pero no había de otra. Juega con el ensayo literario, con la prosa de ficción, con la prosa biográfica o memorística y con los poemas.

–Hay muchos escritores que usted no ha conocido, ¿verdad?

–Se juega mucho con engarces, a la manera sorjuaniana. En 1957, Alfonso Reyes cree que se muere y escribe Cuando creí morir. El que se muere realmente es Diego Rivera y en ese año Pellicer le manda una carta a Reyes, diciéndole todo lo que lo quiere. En ese año, Minerva nace, que es la persona con la que me voy a casar mucho tiempo después. Al mismo tiempo es el centenario de Las flores del mal y todo eso se va como tejiendo… Aparece también Clarice Lispector, relacionada con Juan Gelman y con Ferreira Gular, de quien publicó un poema dedicada a la muerte de Clarice.

Alfonso Reyes
En 1957, Alfonso Reyes cree que se muere y escribe Cuando creí morir. Foto: Cortesía

–Como la literatura europea va tocando a la literatura sudamericana. En Río se suicidó Stephan Szweig, Witold Gombrowicz aparece en la Argentina…

–Witold Gombrowicz también aparece. Con esa broma de Ricardo Piglia y Juan José Saer que dice que el mejor escritor del siglo XIX fue Jorge Luis Borges y el del siglo XX, es Witold Gombrowicz. Reyes mismo es un caso atípico de la literatura, porque él se forma en España, incluso Enrique González Martínez le hace una broma y le dice que escribe como español.

–Va a presentar este libro en el Festival Alfonsino y también homenajeará a Ramón López Velarde, pensando en qué tiene la “Suave patria” con la patria que hoy es México

–Es un rompecabezas con muchas piezas, que vamos a tratar de presumir. La provincia en López Velarde la llevaba él, él era eso. En ese sentido, creo que la “Suave patria” es un poema que también se vio asaltado por el asunto político. Tienes a Alfonso Reyes en el Ateneo y tienes a Ramón López Velarde que no estaba en la élite. Luego Alfonso Reyes está 10 años en el exilio y Ramón López Velarde por azares del destino muy interesantes se ve cobijado por el nuevo gobierno de Álvaro Obregón. Eso ayudó mucho a la construcción de Ramón López Velarde como el poeta nacional. Yo me encuentro en la “Suave patria”, amo a Zacatecas por el poema, el poder transitar el poema en la realidad. Un poco como El Quijote, la realidad me recuerda lo leído.

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