Adán Medellín

“Esa parte acuática y física está conectada con la vivencia poética de Viel Temperley”: Adán Medellín

Fue un poeta argentino, un poeta místico que disfrutaba del silencio de la naturaleza como de nadar, definía a Hospital Británico como “el libro de un trepanado”, en la única entrevista que dio con con Sergio Bizzio (Ramallo, 1956).

Ciudad de México, 20 de diciembre (MaremotoM).- Escuchar hablar de Héctor Viel Temperley (1933-1987) en México es algo extraño. Si calificamos de raro ese nombre en esta periferia, ¿qué sería enterarse de un libro de ensayos dedicado a él?

Fue un poeta argentino, un poeta místico que disfrutaba del silencio de la naturaleza como de nadar, definía a Hospital Británico como “el libro de un trepanado”, en la única entrevista que dio con con Sergio Bizzio (Ramallo, 1956).

“El que escribió ese poema no existe más. Yo, en aquel entonces (no sabía que iban a darme rayos), salí volando con la cabeza abierta: iba a escribir. Se me ocurrió la solución de las esquirlas, lo ordené, escribí lo que habla de la muerte de mamá y el resto en el estado de un tipo que se había salido de la realidad porque tenía un huevo en la cabeza”, eran las palabras de un poeta hoy de culto en la Argentina y al que Adán Medellín (Ciudad de México, 1982) le dedicó El cielo trepanado. Sobre Hospital Británico, de Héctor Viel Temperley (El Tapiz del Unicornio-Inbal, 2019), un libro que ha ganado el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2019.

Adán Medellín
El Cielo Trepanado. Foto: Cortesía

Medellín es un escritor muy personal, prolífico y talentoso. A pesar de su juventud viene escribiendo desde hace rato y su primera novela es Acéldama, Premio Nacional de Novela Élmer Mendoza y se presentará en la próxima Feria de Minería.

Escritor y periodista, es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Ganó el Premio Nacional de Relato Sergio Pitol en 2007. Ha publicado los libros de cuentos Vértigos (Instituto Mexiquense de Cultura, 2010), Tiempos de furia (Ediciones B, 2013), El canto circular (INBA/Instituto Literario de Veracruz, 2013) –ganador del Concurso Nacional de Cuento “Sueño de Asterión”– y Blues vagabundo (Lectorum/INBA, 2018) –con el que obtuvo el Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí 2017. Tradujo en conjunto el poemario Nierika. Cantos de visión de la Contramontaña (Conaculta/UNAM, 2013), de Serge Pey. Es jefe de redacción de Playboy México, además de impartir talleres de narrativa y colaborar en distintas publicaciones.

Adán Medellín
Héctor Viel Temperley, un gran poeta argentino. Foto: Cortesía

–¿Cómo enteraste de Héctor Viel Temperley?

–Cuando estaba estudiando en la facultad, la carrera de Letras Hispánicas, teníamos algunas materias relacionadas con poesía contemporánea y alguno de los profesores nos habló de Hospital británico. Era un libro muy difícil de conseguir. Uno leía al escritor por copias, era como un escritor secreto. Yo empecé a leerlo apasionadamente.

–En Argentina también está un poco olvidado

–Yo creo que una de las cosas es que es un poeta excéntrico. Decidió salirse del centro neurálgico de la poesía de su tiempo. No se adscribió a ninguno de los grupos de la época, aunque tuvo mucha relación con el naturalismo mediante Enrique Molina (1910-1997), que era un poeta muy reconocido. Él hizo un camino peculiar por su cuenta. Amaba el ejercicio físico, amaba los caballos, es un poeta que tenía una experiencia intensa del cuerpo y también tenía ese lado místico.

–¿A quién se parecía en Buenos Aires?

–Cuando Viel descubre el surrealismo le abre una puerta tremenda a su lenguaje. Un poeta que tenía cierta tradición más canónica de la poesía española, que cuando descubrió el surrealismo descubre esa manera de enlazar imágenes con un sentido profundo y potente. Hospital británico es una síntesis de todo aquello.

Mes de marzo de 1986

Pabellón Rosetto, larga esquina de verano, armadura de mariposas: Mi madre

vino al cielo a visitarme.

Tengo la cabeza vendada. Permanezco en el pecho de la Luz horas y horas.

Soy feliz. Me han sacado del mundo.

Mi madre es la risa, la libertad, el verano.

A veinte cuadras de aquí yace muriéndose.

Aquí besa mi paz, ve a su hijo cambiado, se prepara –en Tu llanto- para

comenzar todo de nuevo.

–¿Por qué él empieza a escribir poesía?

–Él viene de una familia de la aristocracia criolla. Me parece que sí había un cultivo de cultura en la familia. De muy joven comienza a escribir poemas místicos, muy relacionados con el catolicismo que él practicaba y con la actividad campestre. Él no se dedicó a la poesía totalmente hasta los 36 años, que es cuando viene este gran golpe, esta gran ruptura con su familia, se consigue un departamento en Carlos Pellegrini, donde no tenía teléfono y el timbre funcionaba de una manera que a él le permitía saber quién iba. Ahí escribió gran parte de su obra.

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Adán Medellín
Aprende sobre todo el control de la respiración y la manera de vivir su cuerpo hasta la extenuación. Foto: Facebook

–Es increíble el tema de la poesía, parece ser que en la adolescencia sólo se escribe poesía…en su caso es distinto

–Sí, el tiene esos poemarios juveniles, pero cuando da ese vuelco para dedicarse íntegramente a la poesía, ya tiene 36 años. Tenía esta experiencia de la poesía como algo muy orgánico, como algo muy místico, le exigía cierta soledad…La natación es algo muy importante en su poesía y él nada desde niño. Era asmático y su terapia era la natación. Aprende sobre todo el control de la respiración y la manera de vivir su cuerpo hasta la extenuación. Es algo muy interesante de Viel Temperley, el problema físico lo transformó para descubrir y explorar su cuerpo. La natación le permitió ser él mismo. Hay un poemario que se llama Crawll, donde hay un gran dibujo sobre la página donde Viel refleja a los nadadores sobre el agua y la manera en cómo se lee el poema corresponde a la manera de las brazadas de un nadador. Esa parte acuática y física está conectada con la vivencia poética de Viel Temperley.

¿Quién puso en mí esa misa a la que nunca llego? ¿Quién puso en mi

camino hacia la misa a esos patos marrones —o pupitres con las alas

abiertas—que se hunden en el polvo de la tarde sobre la pérgola que

cubrían las glicinas? (1984)

–Hablas de la respiración en la poesía, ¿qué quieres decir con eso?

–Viel había tenido problemas respiratorios, cuando él aprende a nadar, cómo respirar dentro del agua, lo transmite al fraseo poemático que utiliza. Eso se traslada de estrofa por estrofa, estaba interesado en el misticismo oriental, de la iglesia ortodoxa. La manera en que uno respira se liga con los verbos y las frases que utiliza.

–Cuando él muere ¿sabe que Hospital Británico es un poema tan bello?

–Cuando él muere lo que aparece es la única entrevista que otorgó, que fue al escritor Sergio Bizzio y a partir de esa entrevista, con Rodolfo Fowgill que también era un gran admirador, comienzan a difundir su obra. Son muy pequeños los tirajes que él hacía. La generación de los poetas de los ’70 y los ’80 son los que rescatan a Viel. Hay estudios muy importantes como el de Eduardo Milán.

Adán Medellín
El poemario Hospital Británico se podía leer de acuerdo a un esquema religioso, que tiene una estructura en tres partes, la enfermedad, la muerte y la resurrección. Foto: Cortesía

–¿Sobre qué basaste tu ensayo, Adán?

–El poema Hospital Británico se podía leer de acuerdo a un esquema religioso, que tiene una estructura en tres partes, la enfermedad, la muerte y la resurrección. Yo traté de seguir esta línea que presentan como el gran viaje iniciático de estos poemas. Analicé dos momentos, uno cuando sale de la operación con esta visión delirante y escribe la primera parte del poemario y después cuando él reúne estos versos iniciales con parte de su obra, donde él encuentra premoniciones. Viel trata de encontrar esas zonas donde él haya estado enfermo, donde haya encontrado un bisturí, donde acaba estructurando el poema.

–Por supuesto que te felicito por el premio, pero ¿por qué crees que se han interesado en este poeta maldito, olvidado incluso en su propio país?

–La gestación del poema es un relato tremendo, al mismo tiempo horroroso. Es un poeta nacido de la sangre, del cáncer y es una resolución del lenguaje del dolor deslumbrante. Otra es la historia del propio Viel Temperley, es salir un poco y tratar de comprender hacia dónde va la poesía contemporánea, qué nos importa a los jóvenes. Para mí es una felicidad total, lo terminé en 2011 como un trabajo de tesis, después lo reescribí pensando en un libro de ensayos y me hicieron ir más profundo con su poesía.

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