Brenda Ríos

Escribir es como plantar cactus, nunca sabes cómo vas a salir espinada: Brenda Ríos

En este libro, Ríos ahonda en nuestra literatura (la latinoamericana) y va desmitificando o demostrando patrones que siempre son tremendos para las mujeres. Como esa mujer afgana que casi se prende fuego “después de que sus hermanos casi la matan a golpes cuando descubren que escribe poemas”.

Ciudad de México, 31 de octubre (MaremotoM).- Este no es un libro feminista, sino machista. Es para saber qué son los hombres, esos monstruos que a veces vemos, esas amistades donde se cubren al otro y tienen un dechado de lealtades eternas. Brenda Ríos es como dice Sara Sefchovich una pensadora. Algo que por supuesto jamás se otorga a las damas. ¿Pensar, qué es eso para una mujer?

En este libro que no es misógino, pero sí machista, como decimos, la escritora de Raras, ensayos sobre el amor, lo femenino, la voluntad creadora (Turner) narra Hombres de verdad, también de Turner, un poco para entender y otro poco para analizar lo que está afuera, eso que aprendió desde niña: “Fui una privilegiada, porque nací antes que todos y eso tuvo la misma validez que si hubiera nacido varón. Sólo así me salvé de levantarme en las reuniones familiares a servir a mi hermano, tíos, primos, abuelo. Podía quedarme sentada viendo como las demás debían levantarse”, afirma.

En este libro, Ríos ahonda en nuestra literatura (la latinoamericana) y va desmitificando o demostrando patrones que siempre son tremendos para las mujeres. Como esa mujer afgana que casi se prende fuego “después de que sus hermanos casi la matan a golpes cuando descubren que escribe poemas”.

No es mirar ni vandalizar un mural como el de Siqueiros, es hacer arte con el pensamiento para que esta vida sea mucho mejor y saber, o no, lo qué son los hombres. Hay que leer este libro en las escuelas secundarias y preparatorias. Que lo compre urgentemente la SEP.

ENTREVISTA EN VIDEO A BRENDA RÍOS

“Escribir es como plantar cactus, nunca sabes cómo vas a salir espinada. El libro iba a quedar sólo en ensayo literario, pero llevaba ya mucho rato pensando en el tema. Alguien me dijo una vez que yo escribía sobre hombres y si no tenía miedo de que me atacaran por no tener próstata. Bueno, los hombres lo han venido haciendo desde hace 2000 años. Mi motivación inicial era sólo escribir sobre el boom latinoamericano, retratando a todo como un western: el macho en la cantina, el pistolero de blanco, de negro, ¿de dónde viene este imaginario de lo que tiene que ser un hombre, la ausencia de la mujer?, explica Brenda Ríos.

Brenda Ríos
Aunque uno se sienta muy leído, muy estudiado, el concepto de cultura que nos atraviesa tiene que ver con el patriarcado. Foto: Cortesía Facebook

Una de las cosas que no se ve y que marca el libro, es que todo esto sigue pasando. Los medios, cuatro o cinco hombres, de vez en cuando una mujer como florero o ellos que le pasan cuándo hablar…

“Yo, más que post patriarcado, me gustaría hablar de un sistema que afecta a hombres y a mujeres, no es una cuestión superada. Estaba leyendo Los suicidas del fin del mundo, de Leila Guerriero, afecta en todos lados, el hecho de que las mujeres seguimos siendo monedas de cambio. Si tu marido te golpea, es una cuestión de status”, afirma.

¿Qué cosas tiene uno del patriarcado adentro?

“Mi idea original del hombre era sólo escribir del macho, lo masculino exacerbado o lo masculino falso. Luego me fui por otro lado y acabé pensando en ese hermoso libro de Virginia Woolf, Orlando y creyendo que todos tendríamos que ser hombre la mitad de la vida y mujer en la otra mitad. Lo que haya en el medio, deberíamos jugar con esos terceros y cuartos géneros”, expresa.

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“Aunque uno se sienta muy leído, muy estudiado, el concepto de cultura que nos atraviesa tiene que ver con el patriarcado. Yo conozco a muchas líderes feministas y que luego de una copa de vino me confiesan que sueña con que un hombre las cuide, las proteja. Uno quiere ser de manera distinta, pero el sistema gana. Los estándares de belleza son todos hermosos, pero hasta que te topas con uno que no es hermoso. Va permeando nuestro sentido de belleza, de salud, de atracción”, agrega.

Brenda Ríos
Editado por Turner. Foto: Cortesía

La misoginia en la UNAM por un lado y por el otro la vandalización del mural de Siqueiros por el otro.

“Y todo malentendido, ¿verdad? Yo tengo muchas alumnas jóvenes e hice un taller de ¿Por qué leer mujeres? Y luego hice otra de ¿Por qué leer hombres? Las alumnas llegaban con una actitud de que vengo aquí a que me convenzas a qué debo leer hombres. Yo no tengo que convencer a nadie, hablo a partir del texto. ¿Por qué el imaginario de los temas sociales les corresponde a los hombres y por qué las mujeres hablan del amor, de los hijos de la familia? Me encantaría que no hubiera esa separación de guetos entre hombre y mujer, pero la violencia tiene que ver con la cantidad de frustrados, al enorme poder que tiene la religión católica”, afirma.

“Es como si viviéramos en el Medio Oriente, seguimos siendo postergadas”, agrega.

En este contexto, uno piensa en Julio Cortázar, que se sale un poco del boom porque escribe para las mujeres (igual que Mircea Cărtărescu), aun cuando había establecido el patrón lector hombre/lector hembra.

“Creo que hay que replantearnos muchas cosas. Cuando me di cuenta de que había escritoras mujeres que opinaban sobre un hombre, me pareció bueno. Tú dices Cortázar y yo te respondo con Sandor Marai, que es un gran ensayista en las relaciones interpersonales. El habla sobre un tema femenino como es el matrimonio. En 1915, dice que es una pena que nos eduquen de manera separada. Los insultos que promueven en las redes sociales cuando ciertos grupos feministas se expresan, a mayor participación, mayor es el insulto. Creo que hay una guerra entre hombres y mujeres y que no es tan invisible”, dice Brenda.

“Hay que alimentar las fuentes de odio, aunque las redes deberían incluir la periferia de lo distinto. Tengo un cuento que se llama “Las odiadoras”, donde las mujeres se juntan para hablar mal de los hombres. Volviendo a Cortázar, soy fan de Queremos tanto a Glenda, me acordaba de esos fans de Glenda, no estaría mal hacer un texto sobre qué pasaría si las mujeres nos juntáramos para hablar mal de los hombres”, agrega.

“Estuve en algunos grupos así, pero salí corriendo, porque acabas siendo acusada de no entender el cambio social”, expresa.

¿Por qué nos sentimos atraídos por una persona en lugar de por otra?

La autora cuenta de un documental sueco donde hablan del otorgamiento de derechos a las mujeres. ¿Qué pasó después de la “sociedad perfecta”? Es curioso, porque la mayoría de esas mujeres que buscaban a un hombre sensible estaban divorciadas.

“¿Por qué te divorciabas? Es que no quería un hombre femenino. Esta cuestión de patán es porque creemos que son ellos los únicos que saben lo que quieren”, afirma.

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