José Ramón Ruisánchez

Ese tejido es lo que trama el libro, cuando el amor nos roba, nos ciega, cierta lucidez: José Ramón Ruisánchez

“El aliento de los textos de Torres es más narrativo, menos fragmentario que el de Pozos. En Torres hay ciertas ganas de regresar a la novela. Me gustaría parecerme a Sergio Pitol en el Tríptico de la memoria, pero no habrá una tercera parte, por lo menos por ahora”, dice.

Ciudad de México, 31 de enero (MaremotoM).- El ensayista José Ramón Ruisánchez completa su autobiografía comenzada en Pozos, con Torres (ambas por editorial ERA), donde “un muchacho sufre el derrumbe de una relación amorosa. Romántico y triste, llora en el cine. Así comienza a entretejer su educación sentimental con su educación visual”, afirma la contraportada.

“Las torres de Torres son arquitectónicas –como la Saint-Jacques, ya no en el París del cine de la Nouvelle Vague sino en el siglo XXI, escondida por la niebla y los andamios– pero son también las leves acumulaciones de los versos de Coral Bracho, Juan Alcántara, Olvido García Valdés o Raúl Gómez Jattin. Las del desastre lujosamente inventado por la ficción y que más tarde la realidad copió con minucia escalofriante”.

ENTREVISTA EN VIDEO A JOSÉ RAMÓN RUISÁNCHEZ

“Finalmente, Torres y Pozos hacen un díptico. En Pozos hablo mucho de mis amigos hombres y en Torres de mis amigas mujeres, de mis amores”, dice en entrevista por zoom.

En Torres, el ensayo nunca deja de narrar y la confesión siempre está pensando. Un texto donde se explora con humor y sensibilidad la pregunta: ¿cómo habitan al adulto sus muertos, sus amores, el muchacho que fue alguna vez? Es lo que se pregunta la contraportada y en este punto donde hacemos la diferencia entre ensayo y narración.

José Ramón Ruisánchez
Editó ERA. Foto: Cortesía

“El aliento de los textos de Torres es más narrativo, menos fragmentario que el de Pozos. En Torres hay ciertas ganas de regresar a la novela. Me gustaría parecerme a Sergio Pitol en el Tríptico de la memoria, pero no habrá una tercera parte, por lo menos por ahora”, dice.

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“Es una memoria de cómo el amor me ha permitido ver cosas y también el amor me ha obligado a no ver algunas cosas”, afirma.

La visualidad nos permite ver lo que no vemos. El coronavirus es algo que apareció por sorpresa y “ese tejido es lo que trama el libro, cuando el amor nos roba, nos ciega, cierta lucidez”, agrega.

José Ramón Ruisánchez
Uno es sabio es retrospectiva. Foto: Cortesía

Uno es sabio es retrospectiva, dice el escritor, nacido en México en 1971, quien vive gran parte del año en Houston. Ha publicado cinco novelas, entre las que destaca Nada cruel, publicada por ERA. Torres es su cuarto libro de ensayos.

“En lo personal no puedo disociar mi manera de leer como mi manera de ver. Mi aprendizaje de lectura de la imagen poética, ha determinado cómo veo las artes visuales. Creo que esa disociación es ilusoria, están en permanente diálogo. Pienso en Gabriel Orozco, un lector incansable de Orozco”, afirma.

“Parte de lo que me gusta mucho es dejar ese espacio para los lectores, ofrezco algunas listas muy personales, pero siempre con la esperanza de que el lector quiera hacer sus propias listas”, afirma.

“Cómo en estos años ha habido cosas que uno daba por hechas, como el tacto, el abrazo, dar la mano, esos placeres sensoriales de pronto dejaron de ser cosas dadas, cosas que damos por hecho y en efecto hay libros que nos permiten evocarlas, colocarlas en la esperanza para el futuro”, agrega.

One Comment

  1. Gracias por compartir esta entrevista, no conocía al autor pero como me ha llamado la atención la portada del libro, decidí quedarme a escuchar. Probablemente lo busque en librerías.