Juan Villoro

Esta es una historia sobre el lenguaje como hecho comunitario y como creación colectiva: Juan Villoro

El profesor Zíper y las lenguas perdidas (FCE), realizado con Rafael Barajas “El Fisgón”,  “plantea eso, de cómo el lenguaje es un organismo vivo que creamos entre todos. Incluso de escritores que uno pensaría en torres de marfil como Jorge Luis Borges, quien dijo aquello de que la literatura no existe en soledad, es un hecho colectivo necesariamente. Este ejercicio colectivo mantiene viva a la literatura”, expresa.

Ciudad de México, 25 de julio (MaremotoM).- El escritor Juan Villoro habla de su nuevo libro, realizado al lado del exquisito ilustrador Rafael Barajas “El Fisgón”. También se refiere al estado de la literatura mexicana y termina la entrevista hablando de su gran amigo y colega Álvaro Uribe, quien partió recientemente.

Las obras de teatro, un camino que parece acercarlo todavía más al público, se presenta como una nueva iniciativa en su vida. Recientemente ha presentado un trabajo teatral sobre uno de sus poetas preferidos, Ramón López Velarde, en un espectáculo que tuvo su debut en Bellas Artes y que se llamó Retrato hablado.

Juan Villoro
Juan Villoro y Rafael Barajas El Fisgón. Editó FCE

Se trata de un relato que juega entre la ficción y la realidad para presentar al autor de Suave patria desnudo de mitos y leyendas y acercar a las generaciones jóvenes al pensador. Dirige Arturo Beristáin.

Actualmente, bajo la dirección de Paula Zelaya Cervantes, también estrenó temporada la obra infantil El hámster del presidente, adaptación hecha por Saúl Enríquez de uno de los cuentos infantiles de Juan Villoro.

La trama sucede en un país chiquito donde las personas aman los dulces y su presidente usa un abrigo muy largo con 117 bolsillos en los que guarda cosas extremadamente importantes, como Genaro III, un pequeño hámster, secretario particular del presidente, que es el encargado de ayudarlo a relajarse y tomar buenas decisiones. Hasta que un día Genaro decide huir, por lo que el presidente cae en crisis. Sin embargo, Ruyt y Romina, dos hermanos, serán los encargados de ayudar a salvar los dulces del país.

Para el inminente Mundial de Futbol, nuestro entrevistado también hará un podcast con No fue penal, fruto de su “vejez dramática”, como él mismo dice.

ENTREVISTA EN VIDEO A JUAN VILLORO

“El lenguaje inclusivo es una discusión fascinante. Creo que no se puede resolver eso por decreto, no lo podrá resolver una academia y no se podrá obligar a nadie a hablar coercitivamente. Debe ser resuelto por el uso de las personas, como el lenguaje ha sido resuelto siempre; el lenguaje es un organismo vivo, que avanza por ensayo y error, que va transformando las costumbres. La conciencia de que debe haber una mayor equidad y que debe haber la desmasculinización del lenguaje, puede transformar la lengua poco a poco”, afirma Juan Villoro con respecto al libro El profesor Zíper y las lenguas perdidas (FCE), realizado con Rafael Barajas “El Fisgón”.

A propósito del ilustrador, Villoro dice que “es un ilustrador imprescindible en esta serie. Esta, que es la cuarta, tardó un poco en salir porque él estaba en múltiples actividades. Hace citas muy interesantes complementando las historias. En La peor señora del mundo, de Pancho Hinojosa, él toma una vieja tradición de cómo se ha representado a la maldad desde la Edad Media hasta nuestros días. Todos estos juegos y estas alusiones enriquecen la historia”, afirma.

“Es una persona que tiene un conocimiento de las artes plásticas notable. Yo he visitado con él conventos coloniales y el conocimiento que tiene sobre las artes plásticas religiosas es vastísimo. Todos estos saberes del Fisgón a veces son opacados por su presencia en la arena política”, agrega.

Juan Villoro
Estoy teniendo una vejez dramática. Foto: Cortesía

“Estoy teniendo una vejez dramática, en un sentido literal, porque cada vez hago más teatro. Ahora está El hámster del presidente, yo no hice nada, pero es una producción excelente en el Teatro Helénico sobre un texto mío, hace poco presenté una obra sobre Ramón López Velarde, a propósito de su centenario, y tengo varios proyectos. Para el Mundial de Futbol, haré un podcast, que contará dos versiones de un partido de futbol entre dos personas que cuentan su peculiar versión de los sucesos, que se llama No fue penal”, afirma.

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La relación de Juan Villoro con la gente se ha intensificado en los últimos tiempos. “La literatura infantil es una forma de tener este acceso, porque voy mucho a las escuelas, a las ferias del libro para niños. Las páginas perdidas plantea eso, de cómo el lenguaje es un organismo vivo que creamos entre todos. Incluso de escritores que uno pensaría en torres de marfil como Jorge Luis Borges, quien dijo aquello de que la literatura no existe en soledad, es un hecho colectivo necesariamente. Este ejercicio colectivo mantiene viva a la literatura”, expresa.

“Es una historia sobre el lenguaje como hecho comunitario y como creación colectiva, pues nadie es dueño de las palabras y no creo en un renovador de la lengua. Todos los escritores tenemos antenas, pararrayos, que recibimos mensajes del medio ambiente. Las palabras perdidas es un libro que trata sobre esto”, agrega.

Juan Villoro
El lenguaje inclusivo es una discusión fascinante. Foto: Cortesía

¿Cómo vive la literatura mexicana en estos tiempos, más allá de las polémicas circunstanciales? “El gran desafío es ver cómo todo lo que se escribe, donde hay cosas extraordinarias, podamos ponerlo en contacto con la gente. Necesitamos todo tipo de intermediarios. En la literatura infantil alabamos la existencia de los cuentacuentos, que se han vuelto personas maravillosas, admiro mucho a los libreros, dediqué un mensaje a los bibliotecarios en Conferencia sobre la lluvia, porque son estos transmisores del conocimiento. Las palabras perdidas plantea que de nada sirve tener palabras si no llegan a la gente. Las circunstancias noticiosas hacen que se conozcan los gritos y sombrerazos más que el contenido de las obras. Me gusta escribir ensayos para dar a conocer a otros autores”, expresa.

¿Por qué no hacer que todo el mundo lea a Elma Correa o difundir México, de Pedro Palou, con entusiasmo?, le pregunto a Juan: “Es un momento difícil por muchas razones, cuando empecé a escribir había 200 escritores y hoy hay 2000. El número de lectores se ha mantenido estable. La literatura infantil ha crecido en número de lectores. Es un problema social muy grande, porque hay lugares en donde no hay librerías. En la zona conurbada de la ciudad de México, tiene a las librerías en el sur, pero hay muchos barrios que no tienen librerías. Los escritores deberíamos divulgar a los escritores, pero hay muchos que ellos son los únicos que deberían destacarse en el mundo intelectual. La falta de solidaridad no nos permite preocuparnos por una persona ajena. A ciertos autores les interesa mucho más denostar a otros autores en las redes sociales que escribir su propia obra”, afirma.

Para terminar la entrevista, le pedimos a Villoro que hiciera una semblanza del fallecido escritor Álvaro Uribe: “Fue un escritor al que quise y admiré mucho. Un escritor que empezó con el influjo de Borges, escribiendo obras de fantasía. Un escritor autocrítico, él decía que sus obras completas cabían en un boleto de metro. Un escritor que leyó mucho, que viajó, vivió en Francia, en Nicaragua, y poco a poco se fue haciendo de un trabajo profundamente personal, con un estilo cuidado y riguroso, un escritor que no buscaba los reflectores y lo que quería era dedicarse a escribir su obra. Fue un autor que tuvo fortuna en ser llevado al cine, con El atentado, un escritor que recibió reconocimientos y que trágicamente lo perdimos demasiado pronto. En Los que no trata los destinos cancelados, dedica su última obra a ese tema, una manera generosa de reconciliarse con las oportunidades perdidas. Creo la de Álvaro Uribe, llegó a un muy buen término y en esta última obra rindió homenajes a quienes aplazaron el destino para el que parecía estaban hechos”, concluyó.

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