Fenaliz 2022

Esta feria es un triunfo, dice la directora del Instituto Zacatecano de Cultura

Vine a Zacatecas hace 12 años, fue en el Hay Festival, donde leí algo relacionado con Roberto Bolaño, me acompañaba entonces Jorge Volpi en la mesa y yo andaba entrevistando y mirando a Bob Geldof que cantó, como es lógico, su único éxito: “I Don’t Like Mondays” y paseaba su rostro (protagonista de The Wall) por los pasillos del hotel, donde comió (yo lo vi) un plato de un asado de bodas.

Ciudad de México, 31 de agosto (MaremotoM).- América Negra, el festival escrito por mujeres, hizo presencia en la Feria Nacional de Zacatecas, convocados por el Instituto Zacatecano de Cultura, quien ahora está al frente de María de Jesús Muñoz Reyes, una funcionaria muy joven, que con anterioridad se desempeñó como subdirectora de Difusión y Animación Cultural; como secretaria técnica del Fondo Especial para los Festejos del Bicentenario de Gobierno del Estado y como secretaria técnica del Fondo Regional para la Cultura y las Artes de la Región Centro Occidente.

“Esta feria es un triunfo”, me dice a un costado del escenario, en un encuentro comodísimo pues está al frente de los hoteles donde están alojados los escritores y pienso exactamente eso, mi llegada año tras año a Zacatecas sólo tiene felicidad. ¿Cómo puedo hablar de eso en una ciudad ahogada por la violencia y donde la gente amiga me dice: cuídate mucho, acá las cosas no van bien?

Vine a Zacatecas hace 12 años, fue en el Hay Festival, donde leí algo relacionado con Roberto Bolaño, me acompañaba entonces Jorge Volpi en la mesa y yo andaba entrevistando y mirando a Bob Geldof que cantó, como es lógico, su único éxito: “I Don’t Like Mondays” y paseaba su rostro (protagonista de The Wall) por los pasillos del hotel, donde comió (yo lo vi) un plato de un asado de bodas.

Por ese entonces caminaba muchísimo las calles de Zacatecas, sin ningún problema. Al año siguiente, el Hay ya no se hacía en Zacatecas. ¡Qué raro! Los atentados comenzaron a ser cada vez más habituales, Zacatecas estaba en la famosa Guerra del Narco y hasta hoy los habitantes están sumidos en una violencia que tiene, entre sus centros, a Fresnillo, el lugar donde nació Pedro Valtierra.

Fui a Zacatecas después del Hay gracias a los buenos oficios del periodista Alejandro Ortega Neri, quien hoy es mi amigo y a la confianza de Xóchitl Marentes Esquivel, la coordinadora de la Feria Nacional de Zacatecas y es la persona que organiza el encuentro con una precisión suiza, en medio de sistemas donde –ojalá no se enoje porque diga esto­– los presupuestos se autorizan seis días antes de que empiece la feria.

Yendo a Zacatecas me hice muchos amigos: Adolfo Luévano, que fue la persona que me llevó a la ciudad para presentar el libro El hijo de Mister Playa (Almadía), un docente, estudioso de la literatura y un gran escritor; Yolanda Alonso, una escritora y periodista maravillosa, experta en María Luisa Puga y habitante de la casa de la gran creadora mexicana en el lago de Michoacán; Maritza Buendía, una narradora consagrada y también docente, por supuesto Alejandro y su esposa, Arazú Tinajero, quienes han fundado El Reborujo Cultural, un gran espacio informativo y de opinión con el que tenemos afortunadamente intercambio.

En esta feria, obsesionadas como estamos en hablar de las mujeres y el acercamiento a la literatura a partir de la violencia, fue sintomático hacerlo en esta ciudad de los quesos, de las iglesias con ladrillos rojos, de esos grandes y monumentales museos, del teleférico que pasa todos los días molestando el cielo esplendoroso.

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Irma Gallo y Alejandro Ortega Neri. Foto: MaremotoM

De hecho, recibí un correo en el post del Facebook diciéndome un usuario que cómo íbamos a hablar de la violencia en Zacatecas, una ciudad absorbida por ella. Claro, lo mejor es ignorar a todas estas ciudades y hacer ferias en la metrópoli, pagarle carísimo a las grandes figuras y hacer de la cultura, como siempre, una élite.

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No, precisamente porque es Zacatecas, América Negra tuvo una motivación extra y en esta Feria Nacional del Libro de Zacatecas, dedicada al poeta zacatecano Veremundo Carrillo Trujillo (que tuvo un gran homenaje por parte de sus alumnos) hablamos de la violencia, de la poesía y de la palabra en la voz de participantes increíbles.

Comenzó Melina Balcázar, del Colegio de México y editora de CantaMares, hablando precisamente de la novela de la violencia, citando por ejemplo a Martín Solares con No manden flores y diciendo, entre otras cosas que “desafortunadamente esta novela tiene mucho futuro, porque es cierto que esto no se va a resolver rápidamente”. La periodista Arazú Tinajero, presentó la editorial de Melina e hizo un gran cierre de la primera noche.

Al otro día, Irma Gallo habló del periodismo, de la palabra periodística, cómo se mueve entre la ficción, la verdad y la violencia, junto a su colega Alejandro Ortega Neri. Y luego, presentada por Adolfo Luévano, la poeta Maricela Guerrero, presentando Distancias. de los caprichos de tu corazón, un poemario que amalgama textos tan diversos como narrativas de viaje, cantaletas publicitarias y manuales de gramática para desestabilizar aquello que concebimos como poético. Este libro híbrido toma como punto de partida un viaje entre Ciudad de México y Piedras Negras para meditar sobre todo aquello que nos separa los unos de los otros.

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Presentando la Feria. Foto: Cortesía

Luego, habló de la violencia como producto del sistema económico bajo el cual estamos regidos y terminó la noche metiéndose en el corazón de la gente zacatecana que la escuchó con los oídos bien abiertos.

Cerró América Negra (aunque continuó la Feria Nacional del Libro de Zacatecas) con la presentación de Ana García Bergua, quien en manos de Arazú Tinajero y de Alejandro Ortega Neri, presentó su libro de Era, Leer en los aviones y habló de cómo escribir en un México tan sangriento.

En la voz de la periodista de la Jornada de Zacatecas, Karen García: “Ana García Bergua explicó que muchas de sus primeras obras trataban temas relacionados con la muerte y mencionó que la literatura tiene que abrir más puertas y no sólo estar centrada en un tema, sin embargo, destacó que “es inevitable que se cuelen”.

Adolfo Luévano y Maricela Guerrero. Foto: Cortesía

Agregó la importancia de poder liberarse, a través de la literatura e imaginar un sinfín de posibilidades a la hora de escribir y dijo que “es importante pensar en todo lo que podría pasar o pudo haber pasado”.

Por otro lado, reflexionaron sobre la manera en que las mujeres han sido vistas a través del tiempo y cómo se ha decidido por ellas en cuanto a su identidad y hasta su cuerpo; García Bergua explicó cómo las mujeres han sido estereotipadas por su manera de vestir, por sus gustos y por el simple hecho de decidir ser escritoras y destacó que el arte literario debe ser universal. “Lo ideal sería que cuando me leyeran no pensaran si soy hombre o soy mujer”, expresó.

Asimismo, opinó sobre la situación de violencia hacia las mujeres que se está viviendo en el país, como el promedio de 11 feminicidios al mes en México, por lo que dijo que “nunca había visto esta violencia tan potente” y que como escritoras y mujeres no se debe tener miedo a criticar la situación y alzar la voz.

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