“Esta novela nació sobre la naturaleza del dolor humano”: Adriana Díaz Enciso

Las huellas de William Blake en “La ciudad doliente de Dios” y la pregunta por el dolor humano que originó la terrible Masacre de Acteal.

Ciudad de México, 18 de marzo (MaremotoM).- Adriana Díaz Enciso (1964) dice que su nueva novela Ciudad doliente de Dios (Alfaguara) no es gótica. Bueno, tal vez puede parecerlo porque habla de Cristina, una niña a quien sus padres dejan en un convento de huérfanos y que desde muy pequeña da muestras de que está llamada a un destino superior, pues tiene visiones místicas, pero la escritora se refiere sobre todo al poeta William Blake (Londres, 1757-1827), de quien es una gran estudiosa.

Con una voz sutil y poderosa, esta novela un tanto larga (tendría que haber tenido una edición más rigurosa), busca abolir el imperio de la muerte, donde habrán de imperar el arte y el conocimiento, donde el amor, el perdón, la piedad y la belleza redimirán todo el inútil sufrimiento del hombre.

Adriana Díaz Enciso es escritora y traductora mexicana, nació en 1964 y vive en Londres desde 1999. Ha publicado novela, libros de relatos y poesía y ha colaborado para más de treinta periódicos y revistas en México y el extranjero. Escribió la letra de muchas canciones de la banda de rock Santa Sabina, ha escrito también teatro y ópera y fue guionista del programa de televisión La hora marcada. Impartió clases de literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana y en la Escuela Dinámica de Escritores y ahora es profesora de literatura y traducción en el Instituto Cervantes de Londres. Fue secretaria de la Blake Society en Inglaterra y cofundadora del proyecto para convertir la casa de William Blake en Felpham en un centro de creación. Es miembro del Consejo Directivo de la revista Modern Poetry in Translation. Sus novelas anteriores son La sed (2001), Puente del cielo (2003) y Odio (2012).

“La novela está inspirada en los poemas proféticos de William Blake y en ese sentido que podría decirse que es una novela con algo de gótico porque el poeta en su época tuvo influencia del movimiento romántico y gótico. También la influencia de ciertas lecturas mías”, dice Adriana.

–¿William Blake es un poeta muy ligado a ti, verdad?

–Yo lo empecé a leer a los 17 años, había hablado de él pero no conocía su poesía. Me fascinó, pero también me encontraba muy frustrada con los poemas proféticos. No podía penetrarlos, entenderlos de todo, sentía que ahí había algo que tenía que entender y me puse a leerlos y a releerlos durante años y años. Luego vi las ilustraciones que acompañaban a los poemas y me pareció la cosa más hermosa que había visto en el mundo. La combinación de imagen y palabra creada de una manera única. Su universo espiritual me parecía que era como un eco de lo que yo experimento en la vida y a lo que trato de darle un sentido y de vivir como artista, como creadora. Admiro muchísimo la valentía de Blake, su terquedad, no dejaba de crear lo que tenía que crear, lo que venía de adentro de su imaginación que para él era la facultad humana suprema. Algunos decían que estaba loco, fue pobre durante toda su vida, pero él tenía una fe en la naturaleza trascendente del acto creativo.

–William Blake estuvo también ligado a Jim Morrison, de The Doors

–Sí, durante su vida estuvo totalmente ignorado, pero poco a poco fue siendo redescubierto primero por William Yeates, el poeta irlandés y luego en los ’60, con la voz de la contracultura. Se convirtió en un símbolo importante. El nombre de la banda de The Doors viene de una cita de Blake, que ellos lo tomaron también del título de un libro de Aldous Huxley, Las puertas de la percepción. Yo era súper fan de los Doors, así que todo encaja perfecto.

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–¿Los personajes están tomados de los poemas proféticos de William Bake?

–Sí, efectivamente. Los nombres que Blake le puso a sus personajes son muy extraños, son extraños incluso para el público de habla inglesa y me pareció que escribir la novela en español y que tenía tanto que ver con México aunque nunca hablo de ningún país, iba a ser difícil poner los nombres originales. Cristina es la belleza espiritual, la piedad y es la contraparte del poeta y el profeta. En la cosmogonía de Blake se llama Lost y lo cambié por Elías.

La ciudad doliente de Dios, de Adriana Díaz Enciso. Foto: Especial

–Es bueno también leer la novela sin que yo sepa nada de Blake

–Tiene que ver también con México, donde se reconoce mucho la historia reciente de nuestro país. Para Blake era muy importante que el universo en el que él creía y el universo trascendente se entendiera como parte de la realidad. Él tenía esta especie de visiones, de ángeles, de espíritus, pero nunca vamos a saber si los veía de verdad como una alucinación o si era de verdad lo que veía con su imaginación, la otra cara de la realidad en la que creo firmemente. Para él el arte es trascendente, no se separa de la vida del hombre y creo en eso. La novela nace hace muchos años sobre la naturaleza del dolor humano y la posibilidad de redención, si es que existe, del dolor humano. Algo que detonó esa pregunta fue la masacre de Acteal, que aparece mencionada en la novela, aunque no se mencione el nombre del lugar. Eso es lo que Blake trataba de que entendiéramos, la realidad del espíritu humano y la realidad tangible que tocamos no están separados. Es un concepto difícil de encarnar en la propia vida, los personajes de la novela se equivocan y tienen que pasar por muchas pruebas para tratar de integrar estas dos formas de realidad.

–Hablas también de dolor colectivo, algo muy importante

–Sí, por supuesto. Cada ser humano es el dolor de todos. Esa fue la semilla, el dolor humano, aunque suene muy abstracto. Empecé a tomar notas en 1997 y la pregunta que me acuciaba el dolor que parece que no para. El dolor es universal. No pertenece a ninguna época ni a ninguna cultura.

–¿El asunto del lenguaje, tú que vives en Londres, cómo es para la escritura?

–Escribo en español y en inglés. Ahora mismo estoy escribiendo un libro en inglés y estoy tratando de escribirlo también en español. El espejo de los dos lados. Llevo 20 años en Inglaterra, sueño en inglés y pienso en inglés. Eso es muy interesante porque me hace recordar que el lenguaje es mucho más que un idioma, la facultad humana del lenguaje es algo muy misterioso.

–¿Te sientes escritora mexicana?

–Sí, claro y me da mucha nostalgia cada vez que sale un libro en mi país. Tengo mis lazos muy fuertes con México y al mismo tiempo una relación intensa con Londres de la que no logro irme, aunque no es una ciudad fácil. Cuando llegué aquí sentí que Londres era el reflejo de mi alma como escritora. Y tiene que ver con autores como William Blake que admiraba desde joven. Otros como Charles Dickens, que era mi obsesión cuando era niño. Tengo esta doble patria.

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