Las folías del sexo

Este es un tipo de libros que me hubiera sido muy difícil escribir hace 50 años: Francisco González Crussí

“He querido transmitir aspectos de tipo técnico y biológico, hablo sobre con los términos usuales del órgano copulatorio masculino. En el curso de hacer investigación, me entero de muchas cosas que me producen satisfacción. Me enteré que las aves carecen de pene. Sólo los patos tienen un pene muy grande, en un sistema que parece un sacacorchos”, dice.

Ciudad de México, 13 de febrero (MaremotoM).- Las ideas y creencias sobre el sistema genital tal vez parezca poco atractivo, si no lo cuenta un verdadero científico y por qué no también un  gran humorista: Francisco González Crussí.

En Las folías del sexo los textos implican “locura y canto; chifladura y baile”. De mil formas, gracias a dibujos anatómicos, retratos, xilografías, fuentes, notas y sobre todo con una virtud escritural que desglosa y expone con elegancia las folías del sexo, el libro depara un ameno paseo aderezado con inmensas dosis de sabiduría e información. Amor, enfermedad y sexo son etiquetas universales, imperecederas. Vivimos y fenecemos con ellas. Francisco explica algunos porqués.

“Escogí la palabra folía porque me pareció que la sexualidad es un tema importante, es uno de los ejes principales de la vida humana. Siempre quise abordar un tema de esta naturaleza, la cuestión biológica y técnica y la dimensión jocosa. Si hubiera titulado el libro Locuras del sexo, la palabra locura tiene un carisma más serio, es una enfermedad mental”, dice Francisco González Crussí, uno de los escritores médicos más respetados de la actualidad.

Nació en la Ciudad de México en 1936. Estudió medicina en la UNAM y cursó estudios de posgrado en Estados Unidos. Escribió y colaboró en más de doscientos artículos originales en revistas médicas de su especialidad, fungió como miembro del consejo editorial de muchas de ellas y fue por dos años editor de Pediatric Pathology. Ha escrito once libros originalmente en inglés, seis originalmente en español y ha traducido del francés dos importantes ensayos de Paul Valéry. Sus contribuciones han sido publicadas en The New York Times, The Washington Post, Commonweal Magazine, The New Yorker, Letras Libres, Paréntesis, Alforja, Reforma, Cambio y Etiqueta Negra.

Las folías del sexo
Un libro que explica biológica y humorísticamente el tema de la genitalidad. Foto: Cortesía

“González Crussí sabe demasiado y lo comparte sin jactancia. Sus ensayos combinan datos duros con especulación y severidad con humor; están colmados de sorprendentes anécdotas y son refinados en su lenguaje”, ha dicho otro médico y escritor, el gran Arnaldo Kraus.

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“El vocablo del título por un lado presta atención al aspecto técnico y por el otro al canto y al baile, que es adecuado para la sexualidad humana, pues hacer chistes sobre la glándula pituitaria me parece muy extremo, pero hay algo muy escrito sobre chistes de la sexualidad”, dice el médico.

¿Habrá nuevas cosas sobre la genitalidad?

“Este es un tipo de libros me hubiera sido muy difícil escribir o publicar hace 50 años. Hay una anécdota de un filósofo griego al que se le decía, no quisieras recuperar tu juventud. Y él contesta, alzó sus brazos al Cielo y dijo ¡Que Dios me libre! Tener que echarme esas cadenas de nuevo francamente no estoy dispuesto a hacerlo. Hay una perspectiva diferente desde el punto de vista del autor. Desde el punto de vista del lector está condicionado a los cambios culturales que se definen con el tiempo”, afirma.

“He querido transmitir aspectos de tipo técnico y biológico, hablo sobre con los términos usuales del órgano copulatorio masculino. En el curso de hacer investigación, me entero de muchas cosas que me producen satisfacción. Me enteré que las aves carecen de pene. Sólo los patos tienen un pene muy grande, en un sistema que parece un sacacorchos”, dice.

“En uno de los capítulos iniciales de mi libro narro una anécdota que se trata de un italiano que va a confesarse. Era un hombre de una vida promiscua y el padre indignado lo amonesta severamente. Al final de su exhortación al corregirse, el padre le pregunta si está dispuesto a reformarse, frente a lo que el italiano responde: ¡Sí, claro! Ahora bien, hable usted con esta bestia y se señala la zona genital”, explica Francisco.

“Lo cual nos remite a una tradición muy antigua, que se consideraba los órganos sexuales masculinos eran como un animal. La experiencia dice que los genitales no obedecen a los mandatos de la razón”, agrega.

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