Yael Weiss

Este libro es esperanzador porque permite cuestionar las identidades, no volver al punto de partida: Yael Weiss

 “El cuento me parece un lugar idóneo para historias de gran intensidad. Es lo que más disfruto del cuento, estamos viviendo momentos intensos y la literatura es para retratar eso”, afirma Yael Weiss en entrevista.

Ciudad de México. 1 de enero (MaremotoM).- Yael Weiss es una escritora nata. Trabaja mucho y siempre me dan ganas de decirle que no lo haga tanto y que se dedique a escribir. Ya lo ha hecho con Hematoma (Elefanta), su primer libro de cuentos, sorprendiendo no sólo por la técnica tan sofisticada y al mismo tiempo tradicional para transitar este género, sino también por la imaginación con la que viste a los cuentos.

Ahora, con la UANL y Elefanta como editores, presenta Las cicadas, un trabajo que evoca a esas plantas únicas, sobrevivientes de épocas remotas que compartieron con los dinosaurios (280 millones de años).

“Las cicadas viven bajo tierra bebiendo de las raíces de los árboles y cada 17 años emergen para aparearse, poner huevos y morir. El canto –la estridulación– de los machos es atronador, tan alto como el de una aspiradora, y multiplicado por millones resulta en un sonido imbatible y pesadillesco. Las cicadas emergen en tal cantidad que detienen el funcionamiento de algunos aviones. Su ciclo de vida no es negociable, implica una transformación radical: eso es lo que sucede en estos relatos. De ellos surge un retrato de las metamorfosis del cuerpo y la mente, un gran mapa de las transformaciones personales. No es casualidad que en Asia las cicadas sean consideradas el símbolo de la inmortalidad. Este libro es eso.”, explica Weiss en la contraportada y está muy bien esa imagen para tratar de acoger al libro, pero más terrible son las situaciones por las que pasan sus historias.

Yael Weiss
Las cicadas, de la UANL/Elefanta. Foto: Cortesía

Desde “Lavarle los dientes al dinosaurio” hasta “Las cicadas” misma, donde Yael relata el tema de la migración, yendo a los 9 años a esa tierra donde venden cosas que en Latinoamérica no. Echa mano de sus propios recuerdos y cuenta a una madre con los senos grandes y el pastel de chocolate que la empacha.

ENTREVISTA EN VIDEO A YAEL WEISS

“El cuento me parece un lugar idóneo para historias de gran intensidad. Es lo que más disfruto del cuento, estamos viviendo momentos intensos y la literatura es para retratar eso”, afirma Yael Weiss en entrevista.

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“Me gustaría que a través de los siguientes volúmenes de cuentos que publique, me dijeran que hay una evolución. Busco la excelencia y la perfección”, dice.

“Muchos de estos cuentos están inspirados en ciertos momentos de mi vida. Viví en Washington en 1987, cuando salían las cicadas y las presencié. Las puse en ese cuento y luego le puse Las cicadas como título. La primera era que curiosamente las cicadas volvieron a salir en 2019 y porque representan también la mudanza, tienen un estado larvario de 17 años y salen para dejar su antigua piel”, relata.

El cuento narra un momento “de sacudida” para las identidades, “tanto de pertenencia como de género”, afirma.

“Entre los migrantes es un tema recurrente la identidad de género, la identidad sexual y ese cuento relata eso”, agrega.

Yael Weiss es maestra en Letras Modernas por la Universidad Paris-IV-Sorbonne. Realizó las aplicaciones electrónicas Archivo Abierto (FCE, 2014) y 2049: Rally en tu ciudad (Hilo Negro, 2018). Ha publicado Cahier de violencia (París: Édition et waht, 2009) y su último libro de cuentos, Hematoma (Elefanta Editorial), fue considerado como uno de los mejores libros del 2019 por la crítica y distintos medios.

Yael Weiss
Foto: Facebook

“El cuento “Lavarle los dientes al dinosaurio” es muy importante para mí y por eso lo puse al principio. Tengo siempre problemas con los títulos, siempre es una búsqueda desesperada por titular el trabajo que estoy haciendo. Este cuento narra el encuentro entre dos alcohólicos con un niño pequeño en el medio”, afirma.

“El niño le quería lavar los dientes al dinosaurio, mientras los adultos se están metiendo alcohol por la boca. Hay mucha cuestión del lenguaje soez, violento, de lo que no se puede decir porque es cursi. Es un cuento que está inspirada en mi biografía y comparte con los otros la identidad sexual de las mujeres y por las sustancias que la sacan o mueven del centro en el que estaban situadas y cómodas”, agrega.

Este libro es mucho más esperanzado que Hematoma. “Tengo un poco más de esperanza en la vida desde que escribí aquel libro. Es esperanzador porque permite cuestionar las identidades, no volver al punto de partida”.

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