Daniel Salinas Basave

“Este libro es una historia de migración y de vencer la adversidad, las encrucijadas casi fatales”: Daniel Salinas Basave

El samurái de la Graflex, editado por el Fondo de Cultura Económica en su colección Popular, es el relato -a través de testimonios, manuscritos, datos históricos y fotografías- de Kingo Nonaka, migrante japonés implicado en la Revolución Mexicana.

Ciudad de México, 24 de febrero (MaremotoM).- Cuesta seguirle el ritmo a Daniel Salinas Basave, quien está empeñado en vivir como escritor y para lo cual no sólo participa en concursos (que los gana, casi a todos), sino que publica un libro tras otro. Actualmente, el gobierno de Baja California le dará una suma para apoyar su creatividad (unos 72 mil pesos), tras lo cual también entregará un libro.

Tiene mucho entusiasmo y mucha disciplina y ahora lo entrevistamos por su reciente libro El samurái de la Graflex, editado por el Fondo de Cultura Económica en su colección Popular.

En el libro Daniel construye el relato -a través de testimonios, manuscritos, datos históricos y fotografías- de Kingo Nonaka, migrante japonés implicado en la Revolución Mexicana. Originario de Fukuoka, el protagonista realiza un viaje desde la costa de Oaxaca a la intensa vida nocturna de Tijuana, para contar entre otras cosas que fue enfermero, que le salvó la vida a Madero y que se integró como inmigrante a la ciudad que lo cobijó.

Daniel Salinas Basave es ganador del Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. En 2014 recibió el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry y se le otorgó el Premio Regional de Cuento Ciudad de La Paz. En 2015 ganó el Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz, recibió el Premio Gilberto Owen de Literatura en la categoría de cuento y el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas por El lobo en su hora. La frontera narrativa de Federico Campbell.

Daniel Salinas Basave
Libro editado por el Fondo de Cultura Económica. Foto: Cortesía

–¿El tema de los japoneses en Tijuana es prácticamente desconocido en la Ciudad de México?

–Sí, por supuesto. Es muy significativo como la migración japonesa realmente fue trascendente a principios de siglo. Se habla muy poco de ese tema, pero el primer tratado de amistad que celebró Japón con una nación extranjera fue con México, en 1887. Aquí se narra en el libro, fue por una alineación de astros, porque en 1874 se da el Paso de Venus por el Sol y la primera expedición científica fue a Japón. Los científicos mexicanos hacen buenas relaciones, los dejan entrar incluso a Kyoto y esta expedición abre la puerta a una buena relación de amistad entre México y Japón. Esos países se abren a la libre inmigración de trabajadores. Los japoneses llegan primero a Chiapas y dentro de esta oleada, Kingo Nonaka, que era un pescador de perlas en Fukuoka, viaja en un barco con su hermano y su tío. Su hermano se enferma y queda en Hawái. Él sigue con su tío, llegan a Veracruz, les da la bienvenida el mosco del paludismo y su tío se muere. En 1907 Nonaka está solo en el mundo, con un grupo de japoneses se junta para ir a los Estados Unidos, llega a Ciudad Juárez, él pide en la calle y ahí lo recoge una enfermera del Hospital de la Ciudad, lo bautizan y le dan trabajo de barrendero en el hospital. Aprende el oficio de enfermero, de la nada en enfermero titular y en una noche de marzo de 2011, estalla la batalla en Casas Grandes y llevan un herido, lo cura muy bien. Al día siguiente se entera que es Francisco I.Madero, que se lo lleva con él. Ahí conoce a Francisco Villa, a dos años estalla la Revolución Mexicana, él se convierte en el Jefe de Enfermeros de Pancho Villa en el tren hospital que tenía.

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–¿Qué pasó después?

–Cuando terminó la Revolución, Kingo Nonaka comienza a residir en Tijuana y fundó el Primer Estudio de Revelación de Fotografía en Tijuana. Podría decirse que él es el padre de la fotografía profesional en nuestra ciudad. Todas las fotografías antiguas de Tijuana son de él. Yo sabía de aquel fotógrafo japonés, pero no sabía todo lo que había atrás de su historia. En 2010 conocí al hijo de Kingo, quien me contó todo, entre ellas que había sacado el cadáver del General Rodolfo Fierro, pues además era un muy buen buzo. Fue sospechado de ser espía japonés durante la época de Pearl Harbor, una tremenda injusticia. Total que me puse a conversar con Genaro Nonaka, que hoy tiene 90 años, quien se quedó con todo el archivo de las fotos. Así nació este libro.

Daniel Salinas Basave
Kingo Nonaka, el samurái de la Graflex. Foto: Cortesía

–¿Lo narras desde el tiempo presente?

–Sí. Había empezado en enero de 2017, cuando Donald Trump tomaba posesión en los Estados Unidos, había unas protestas en Baja California, venían todos los inmigrantes de Haití, pensaba yo que por ahí venía un nuevo Nonaka entre los haitianos. Todo es cíclico, de otra y forma. Este libro no es una biografía, no inventé cosas, pero lo quise escribir en clave de periodismo narrativo. Para mí la imagen más fuerte es cuando se mete en el río para sacar al más sangriento caudillo de la Revolución Mexicana, Rodolfo Fierro.

–¿Cuántos migrantes hay en México que han hecho historia aquí?

–Este libro es una historia de migración y que nos representa a todos los que probamos fortuna en una tierra extraña. También es un libro de vencer la adversidad, porque Kingo estuvo en encrucijadas casi fatales y de pronto sale adelante. Él se integra en la vida tijuanense, fue el primero que empieza a tomar la vida civil en la ciudad, que tenía entonces, en 1920, mil habitantes.

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