Ray Loriga

“Esto de escribir es un poco como ir a pescar o bajar a la mina, no tan duro como la mina, claro”: Ray Loriga

Un adolescente y una historia sin resolver que marcará su futuro: un libro transgresor y original con un planteamiento cinematográfico. La entrevista con Ray Loriga.

Ciudad de México, 16 de mayo (MaremotoM).- Ray Loriga siempre está pensando en la siguiente novela, en cómo construir a los personajes. Ni siquiera en vacaciones baja la intensidad creativa. Desde muy joven fue un apasionado de la lectura. Él recuerda que en el colegio se entregaba a los libros obligatorios de literatura española, clásica y latinoamericana. Incluso los libros de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León; obras como la Celestina, el Quijote o el Lazarillo, no le parecían insoportables como a la mayoría de sus compañeros, al contrario, los leía con pasión. Recuerda que a los 14 años se presentó a un concurso literario del colegio, era abierto a toda la secundaria, ahí se podían presentar hasta los 18 años. Se presentó y lo ganó. “Me hizo mucha ilusión. Primero porque competía contra mayores y ganarles me hizo mucha ilusión porque ellos siempre nos pegaban y en eso de la escritura podía ganarles. También porque daban dinero, recuerdo que me dieron 5 mil pesetas. Estuve un verano entero gastándome esos dineros”. Y a los 16 escribió su primera novela, se la dio a leer a su madre y le gustó. “Esa novela la tiré y después de esa estaba ya escribiendo otra que también tiré y a los 17 años me busqué un trabajo para poder escribir. En vez de ir a la universidad me puse a trabajar. Luego fui a la universidad a estudiar periodismo”.

Amigo de Lee Ranaldo (guitarrista de Sonic Youth), fiel seguidor del Real Madrid; lo mismo cita al torero Juan Belmonte que a Cesare Pavese. Ray Loriga es considerado por muchos como un verdadero rockstar de la literatura en español. Un escritor que no busca ser parte de la figura, a veces impostada, del intelectual solemne. Asegura que le da mucho gusto ver que un libro que escribió hace casi 30 años sea leído por un joven de 19 “eso está más allá de lo que sueñas o esperas cuando empiezas. Ya bastante te alegra que funcione en su día pero que se queden con la lectura incluso de padres a hijos, de hermanos mayores a hermanas más pequeñas es precioso”.

Ray Loriga
Es un gran lector de poesía. Foto: MaremotoM/Gerardo Grande

En entrevista para Maremoto, el escritor nacido en Madrid en 1967, habla de su más reciente novela Sábado, domingo publicada por Alfaguara este año. En ese libro, Loriga narra la historia de dos amigos adolescentes que se ven inmiscuidos en un accidente que los separa, años después, el personaje principal contará de nuevo la historia para darse cuenta que en la adolescencia no sólo se forma gran parte del ser humano, sino que se puede gestar una especie de sombra de la que muchas veces es imposible escapar.

Sábado, domingo es publicada con poco menos de dos años de que ganaste el premio Alfaguara, te imagino escribiendo esa novela en medio de la gira, frenéticamente: “Estaba bastante desarrollada, de hecho cuando pensé que si llegaba a presentar al premio, fue que decidí terminar Rendición, pero tenía ya avanzadas las dos novelas. Una vez que me dieron el premio, efectivamente la gira fue de casi año y medio y Sábado, domingo la llevaba en el ordenador. Cuando encontraba pequeños huecos de tiempo, por ejemplo en el hotel, escribía. Me sentía afortunado de tener otra novela avanzada, porque de lo contrario después del premio hubiera tenido que empezar desde cero. No quería crearme tampoco ninguna expectativa. Cuando ganas un premio de estos te van diciendo: “ah bueno, sentirás mucha presión por lo próximo” y me gustaba pensar, bueno, no, jugué el partido de ayer y mañana empieza la liga de nuevo. Tendré que jugar el siguiente partido”.

Las dos novelas tienen registros muy distintos entre sí. No debe ser sencillo escribir al mismo tiempo dos libros y tan diferentes: “Creo que justo eso fue lo que me permitió escribirlas al mismo tiempo. Son dos parámetros distintos de novelas, dos voces separadas. Sin volverme loco podía saltar de una novela a otra, a veces al mismo día”.

–Esta forma camaleónica de escribir dos novelas distintas al mismo tiempo, también tiene que ver con el mundo de hoy, con lo inmediato, con la posibilidad de ir de un lugar a otro en un instante, ¿el escritor del día de hoy sin quererlo incluso, podría formarse así?

–Creo que son dos procesos, casi todos los escritores y escritoras leemos muchos libros a la vez. Es rarísimo que leamos uno solo de principio a fin, a no ser cuando tenemos que presentarlo. Entonces, más o menos se tiene esa cabeza desasociada y al mismo tiempo constante. Se le presta atención a cada una de las cosas que lees, estamos acostumbradas y acostumbrados. Por otro lado, cuando uno está escribiendo, como es un trabajo solitario donde tú eres tu propio jefe, finalmente, somos muy dados a procrastinar. Entonces estás escribiendo algo y siempre hay como una especie de diablillo malo que te tira hacia otra cosa. Y al tener dos novelas, un poco cuando me atascaba con una y tenía la tentación de procrastinar, procrastinaba con otro libro. Eso me venía muy bien. Perdía menos tiempos, porque al final siempre algo de eso se pierde, es un poco inevitable, estás ahí solo tantas horas delante de un ordenador y todos los días. Esto de escribir es un poco como ir a pescar o bajar a la mina, no tan duro como la mina, claro; pero sí en el sentido de que tú vas todos los días, picas y a veces encuentras una pepita de oro y también pasa que muchos días cuando vuelves a subir después de la jornada no has encontrado ni carbón. Y hay días que le empleas muchas horas y no sale o lo que escribes no te gusta, pero insistes e insistes. Te vas creando una mecánica de trabajo, una disciplina. Cuando me pasa uno de esos días que no sale nada y ya tengo el libro avanzado, aprovecho esos días para corregir. Decía Pavese, “lo normal es no escribir”. Es una actividad que nadie te ha pedido. Bueno, cuando eres escritor profesional de alguna manera tienes algunas motivaciones comerciales y económicas y dices, bueno, vivo de esto.

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Ray Loriga
En Sábado, domingo, Ray Loriga retoma la voz narrativa de Lo peor de todo, tu primer libro. Foto: Cortesía

–En Sábado, domingo, retomas la voz narrativa de Lo peor de todo, tu primer libro. Parece que ésta novela reciente cierra una etapa de tu obra y a su vez muestra el inicio de otra. Hacia el final de la novela podemos notar una voz de la que quizá no haya registro anteriormente.

–Esa vuelta es verdad, esa vuelta al tono. Para mí era necesaria porque quería un libro a dos voces y quería contar también lo que hace el paso del tiempo en una narración. Depende de cada momento uno es un narrador diferente, claro. Y puede que también sea una última visita a ese tipo de voz. Capricho de alguna manera y un regalo que también me quería dar. Bueno, voy a visitar a aquel chavo por última vez, a ver cómo anda. Y sí, es muy probable que sea la última visita a eso. No lo sé, no estoy absolutamente seguro.

–Decía Rohmer que cuanto más viejo era más le apetecía que sus personajes fuesen cada vez más adolescentes y las historias más sencillas. No siempre tiene que ser un camino hacia temas más pesados, más grandes; a veces es una cuestión de simplificación, de sencillez. Pero no lo sé, lo que sí sé es que las ideas que tengo para una próxima novela no tienen nada que ver con Sábado, domingo

–No dejas de pensar en una siguiente obra, en tu escritura. Ray Loriga en ese sentido no tiene vacaciones.

–Es verdad que no tengo vacaciones, creo que no las he tenido nunca. A veces voy como de vacaciones a la playa o al mar. Me gusta el mar pero no me gusta nadar. Me gusta la playa con gente pero no me gusta nadar. Pero es verdad, siempre estoy dándole vueltas, siempre tengo a la mano: un bolígrafo, una libreta y si no lo apunto en el libro que lleve. Ayer mismo intentaba dormirme y pensé: “esto podría ser un buen título para la próxima novela”. Es un poco inevitable, algunas  cosas germinan y otras no.

Ray Loriga
Decía Belmonte: “se torea como se es”. Siempre me he guiado por esa máxima. Foto: MaremotoM/Gerardo Grande

–Tu primera novela la publicaste a los veinticinco años, desde esa época no paraste de publicar, pero siempre en el mundo de la narrativa, ¿nunca hubo poesía ahí que quizá no salió a la venta?

–Soy un lector apasionado de la poesía. Me produce un respeto visceral. Siempre he leído poesía pero en seguida tuve muy claro que lo que más me gustaba hacer era pensar en novela. Lo tuve claro desde el principio. La poesía para mí tiene una especie de facilidad engañosa, muchos escritores tienden a la poesía porque es más rápida, lo escribes y de inmediato se lo puedes leer a alguien o vas a un open mic que ahora hay muchos. Pero la poesía para mí es un arte no más complejo que la novela pero muy difícil. Me parece que escribir poesía es como tirar dardos a una diana que sólo tiene el centro. Todo lo demás no me parece poesía. A mí que alguien me cuente lo que siente, porque lo siente y porque se lo ha sacado del alma a mí no me interesa nada. Es más, me repatea un poco. La poesía es una perfección.

–Parece que tus libros siguen corriendo de mano en mano por el mundo underground, aunque estás publicado en una editorial tan grande. Esto no sólo por los temas que tocas o por tus personajes, también por la figura que se ha construido acerca de ti

–Decía Belmonte: “se torea como se es”. Siempre me he guiado por esa máxima. No he necesitado de editoriales pequeñas porque me han llamado de editoriales grandes pero siempre les he dejado muy claro que yo escribo lo que me da la gana. Afortunadamente eso lo han respetado siempre. Sí que he intentado huir de una supuesta seriedad para ganarse un supuesto prestigio. Para mí lo serio de esto es el trabajo. Sí me gusta no darle esto de sagrado y que parece que cuando vas a hablar reverbera.

–Para concluir, qué opinión tienes respecto al auge de libros que poco o nada tienen que ver con la literatura

–En las ferias del libro veo mucho youtuber, mucho famoso, cocinero y bloguero con su libro. Todo mundo quiere tener un libro, no sé muy bien para qué. Luego para mí está la literatura que yo considero. Lo otro no es literatura, es un libro, sí, tiene tapas y páginas. Es respetable, claro, pero también es la verdad.

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