Perla Suez

Estoy muy orgullosa de haberme ganado el Premio Rómulo Gallegos: Perla Suez

Es un premio que ha ganado Roberto Bolaño, por Los detectives salvajes, Ángeles Mastretta por Arráncame la vida y es además la primera mujer argentina que gana un premio tan prestigioso.

Ciudad de México, 1 de diciembre (MaremotoM).- La escritora argentina Perla Suez es la ganadora del prestigioso Premio Rómulo Gallegos 2020 por su novela El país del diablo, que fue elegida entre 214 obras, por unanimidad, por parte de un jurado compuesto por Laura Antillano (Venezuela), Vicente Battista (Argentina) y Pablo Montoya (Colombia).

Es un premio que ha ganado Roberto Bolaño, por Los detectives salvajes, Ángeles Mastretta por Arráncame la vida y es además la primera mujer argentina que gana un premio tan prestigioso.

Desde la semana pasada que programamos esta entrevista y desde Córdoba, su provincia natal, Perla inmediatamente dice: “Estoy muy orgullosa de haberme ganado el Premio Rómulo Gallegos”.

El país del diablo maneja con gran sapiencia un concentrado y a la vez vertiginoso ritmo narrativo y establece un equilibrio encomiable entre el desarrollo de la trama, la construcción de los personajes y el trasfondo histórico que la sustenta”, destacó el jurado.

En Argentina, ha salido por la editorial Edhasa y se consigue en Amazon. A pesar de que Perla es conocida en México porque ya ganó el Premio Sor Juana por la misma novela, falta que su obra sea difundida y publicada aquí en su totalidad.

Este año además fue una de las diez finalistas de la primera edición del Premio de Novela Fundación Medifé Filba (FMF) por Furia de invierno. Suez es licenciada en Letras Modernas, fundó y dirigió el Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil y la revista Piedra Libre. En 2007, ganó la prestigiosa Beca Guggenheim con la novela La Pasajera.

El premio Rómulo Gallegos, que lleva el nombre del autor de obras como El último patriota y Doña Bárbara, es uno de los más prestigiosos en lengua española y entre sus ganadores se cuentan autores como Elena Poniatowska, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Fernando del Paso y Roberto Bolaño.

Perla Suez
La ficción tiene que adelantar y contar otra cosa, no lo que la historia nos contó o aferrarse a la historia. Foto: Cortesía Facebook

–¿El libro premiado se llama El país del diablo?

–Sí. Y se llama así porque es el nombre que le puso a la araucanía, toda la Patagonia, que era una sola, la Cordillera de los Andes no nos separaba. El general Roca decidió el exterminio de los indios, para hacer “la civilización” de la Patagonia. Yo tomé irónicamente el país del diablo y traté de contar la historia que no me contaran. La ficción tiene que adelantar y contar otra cosa, no lo que la historia nos contó o aferrarse a la historia. La ficción es como un río, la intención mía es escribir esta historia como un reto hacia la violencia. Está muy documentada, recuperé al escriba de la Campaña del Desierto, que era Estanislao Cevallos, que era un escritor. El escribió Viaje al país de los araucanos. Por un lado, ninguneaban a los indios y por el otro que la raza blanca fuera superior. La xenofobia inventada desde la Edad de Piedra. La ficción puede luchar contra la xenofobia, con ese grano que podemos aportar. Yo estoy muy orgullosa de haberme ganado el Rómulo Gallegos, nunca pensé que iba a ganármelo. Hacía cinco años que no se pedía y la editorial mandó El país del diablo. ¿Con qué novela me lo había ganado?

–Tú hablas de xenofobia, cada vez más terrible en nuestros tiempos

–Voy a partir de la ficción para llegar a la realidad que me planteas. Cuando yo escribí esta novela la escribí a partir del 2012, estuve tres años y medio escribiéndola. La Argentina abrió la puerta a la inmigración. Mis abuelos vinieron de la Guerra, escapando del Zar Nicolás de Rusia y el gobierno de Roca les dio un lugar, una tierra para cultivar, todos los hijos estudiaron. Es una tierra muy rica naturalmente, pero la xenofobia está desde el comienzo de los tiempos. La contradicción Civilización/Barbarie, que se exacerba con la gran novela Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento, que puso “no sean bárbaros, alambren”, algo que puse como epígrafe, precisamente para que no cruzaran los indios. También en esa época había una fosa, que se llamó La Fosa de Alsina, que para cazar y matar a los indios. Es como el muro de Berlín, el muro entre Estados Unidos y México, toda esta cosa con el indio, con el judío, estoy muy en contra de la xenofobia. Conozco México y quedé maravillada con el camino maya, con el camino azteca, traté de compenetrarme con todas las lecturas de los grandes escritores que tienen ustedes. Allí también se ve la violencia en todos los órdenes. Estamos viviendo un momento de la humanidad muy tremendo, muy confuso. Hay mucha hambre, mucha miseria, que se va dando con particularidades propias de acuerdo a la región. Ahora está explotando con la sociedad de consumo excesiva donde la diferencia entre ricos y pobres es abismal.

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–¿Qué otras novelas hay con respecto a la Patagonia?

–Yo te cuento cómo el azar trabaja en la ficción. Fui por tres días a Santiago de Chile, para dar una charla, y de pronto al lado del hotel había una librería y en la vidriera tenía un libro que se llama Memorias del Lonco Pascual Coño. Es el cacique de una tribu mapuche. Lo empecé a hojear, era un libro bilingüe, empecé a ver la cosmogonía y quedé fascinada. A partir de ese libro volví a documentarme, leía un montón de cosas que me compenetraban con esa cultura. Lum, la niña de 14 años que se enfrenta con cinco soldados del ejército, lo obvio hubiera sido que esos hombres la violaron, pero ella es observadora de cómo matan a la tribu. Es un viaje de seguimiento de esa niña a los soldados, hasta que ella siente que recupera su libertad. Hay otro personaje que es el desierto con ojos, mirando las dos caras, sin que sean malos o buenos. Los soldados tienen miedo, a los indios, al desierto, terminan todos mal, pero Lum que su tierra es el desierto los va siguiendo hasta el final del fortín. Hay también una lucha de ella y un reto contra la desprejuiciada matanza de destruir al pueblo mapuche. Siempre hay sobrevivientes para contar. Lum, cuyo nombre es encuentro entre dos lagunas, sentí que eran mis dos hemisferios. Una laguna sobre los pueblos originarios, que siempre me los enseñaron como los indios salvajes, toda nuestra literatura argentina está entre civilización y barbarie. ¿Quiénes son los civilizados? La ficción me permite descubrir a mí que las cosas se pueden invertir.

Perla Suez
El libro se consigue en ebook. Foto: Cortesíaperla s

La Patagonia, en la segunda mitad del siglo XIX. Lum, una niña, hija de padre blanco y de madre mapuche, se baña con ella en el río. Juegan, ríen. No lo saben, pero ya no volverán a repetir esa rutina. En ese paisaje desolado, el horror tiene una cita puntual. Un grupo perdido de soldados merodea por la zona y asalta una toldería, una de las últimas que estaba en pie. Mata, incendia, arrasa. Parece el fin de una historia. Y sin embargo es el principio. No hay mal que no propicie su propia venganza.

–Desde ese sur hasta este norte hay muchas barreras que nos impiden avanzar. Antes uno decía voy a tomar un Fiat 600 y voy a recorrer toda la Panamericana para visitar Latinoamérica…hoy es imposible

–Yo lo hice a eso. Yo pude hacer con mi compañero de toda la vida, decidimos hacer un viaje por América Latina, hasta Europa hicimos a dedo, hoy un mochilero o una mochilera es imposible. En la primera etapa de mis novelas hay una pulsión fuerte en mí de defensa conel diferente. Estas sociedades permiten que las masas humanas busquen un lugar en la tierra donde poder comer. Es como un gran campo de concentración. Cuando tienes esa preocupación como persona si eres escritor de alguna manera aparece. No hay un sistema moralizante, sino la sutileza para que el lector descubra eso. El desierto de la Patagonia nuestra tiene espacios verdes, llenos de caldenes, unos paisajes maravillosos, por eso me vi en el cine los westerns de Ford, los de los hermanos Cohen, los de Tarantino, generando esos espacios de América que en realidad se parecen. Ese amor a la naturaleza, respeto a las estrellas, lo vi en los mayas, en los aztecas, en los tehuelches, en los charrúas… Yo no estuve en esos sitios de los mapuches, pero muchos lectores me dicen: pero sí sí, tal cual…

–En México hay un gran desierto, ¿Qué conoces de la literatura mexicana?

–La amo. Creo que tiene grandes escritores y poetas. Desde Rulfo, Octavio Paz, Juan José Arreola, Elena Poniatowska, Rosario Castellanos, Margo Glantz, hay un montón de escritoras mujeres que me interesan muy especialmente. Admiro mucho a Juan Villoro, a Antonio Ortuño, la literatura mexicana va siempre al hueso.

Perla Suez
Tengo varias marginalidades. Soy mujer, vivo en el interior, no soy porteña. Foto: Cortesía Facebook

–Tú eres mujer, vives en el interior de Argentina, tiene varias cosas en contra

–Tengo varias marginalidades. Soy mujer, vivo en el interior, no soy porteña, siempre tuve que ir a Buenos Aires donde te atiende Dios, tengo un origen judío, esas marginalidades las pude contar en mis novelas. Tal vez estas marginalidades me han hecho especial, las historias de persecuciones de mis abuelos, expulsados, sin tener un lugar donde ir en la tierra, es la razón identitaria que me une al personaje Lum.

–Estás muy orgullosa del Premio Rómulo Gallegos

–Creo que el Premio Rómulo Gallegos, que lo ganaron Vargas Llosa, Piglia, Bolaño, García Márquez, de las mujeres, que somos tan pocas, Elena Poniatowska, Ángeles Mastretta y luego yo. Así que siento un orgullo insoportable. Me premió un jurado prestigioso y estaré en cualquier concurso donde el jurado me parezca prestigioso. La idea es esperar cinco o seis meses, cuando estemos vacunados y yo viajaré a Venezuela. Voy a tener que preparar un discurso.

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